lunes, 1 de agosto de 2016

Mañana, mañana, mañana.

Es como estar perdidos; pero no saberlo. Imagínalo. Sigues en tú casa, viendo tu programa de televisión y bebiendo tu cerveza oscura. Sin embargo el universo se ha duplicado y el lugar de nuestra galaxia se ha modificado totalmente. No lo sé, solo lo digo; imagínalo.

Diario de un Moto/Circuito (2016)

Omar Alej.


Son los pasados
que están por ahí;
porque de alguien se fueron
y algunos -hay pocos, que los ven diferentes.
Como recién inventando
aquellas luchas mortales
por un lugar en la vida…

No importa si es un hombre llorando
o es que es un dios que ha bajado,
para ceñirse a las ruecas humanas.
Son los pasados
y puede ser que con cierto valor
abrieran las puertas de prisiones nocturnas
que ahora se han destinado
como inmobiliario de olvidos.

O quizá sea un grito
y hay un oído que escucha
a una voz familiar
que ya se estaba dejando
tan solo a cambio del trino
de pájaros imaginarios
que no venían pues el aire
ya se había ido quemado.

Son lo más vago y distante
que no fue, para irse detrás
de sus propios ayeres.
Es una imagen rota;
siguen subiendo en la herida
cuando esta es solo una sombra
y llegan a donde
se inocularon mentiras,
yendo a rajar tiempos duros
con semillas de historias en rama.

Son los pasados
y de sus barcas hundidas
es que es niño mañana
que se ha metido en el mar
porque él ha visto una isla.

Es una suerte que nunca
se ha de volver a perder
o ganar;
son los pasados
y en ellos habitan fallidos,
los que pensaron que ahora
sería un futuro por ti
o por mí
que aquí estoy de algún modo.

Ya no lograran llegar
levantando las manos
en señal de conquista.
Como un recuerdo que nadie
recuerda de donde ha nacido
ni que naciera realmente,
son los pasados y nos dejaron  la luna,
las locas palabras que nos parecen ocultas;
estar goteando del viento en silencio
y repitiendo:

<<mañana,
mañana,
mañana.>>

Omar Alej.

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