jueves, 11 de agosto de 2016

He nacido para arder.

Yo nací un día 
que Dios estuvo enfermo, 
grave.

Espergesia. Cesar Vallejo.


Tantas veces necesito que me quieran,
que haya alguien aliviándome la sed
al lado mío;
solamente porque puede darme agua
y tal vez alguna broma sobre el mar
que tiene espuma que no embriaga.

Diminuto ante el espacio
y sabiendo que la estrella
parpadea en su expresa condición
y no por mí,
pediría a ciertos ojos
que no vuelvan a mirarse el horizonte;
que se claven en mí adentro
y me traigan lo que he visto
sea el rojo de la sangre
o sea el blanco de la nada.

Tantas veces necesito tu apetito,
pide más -no me conoces.
Lo que vino en mis bolsillos
es aquello que a través de las ventanas
fue arrojado hacia el abismo
y un amigo me contó
que aquellas gentes esperaban
no volver…

Tantas veces me guardé
esta ilusión por ser llevado,
de la mano, ante el futuro
y me dijeran
que no es la propiedad de lo difuso.
Que es el alma de los peces
que se mueve y que boquea
con el ritmo conectado al corazón
de los ausentes.

Tantas veces necesito un respiro,
que la culpa se haga ganas de canción
y de bailar frente al espejo;
como ánimas de una porno-puntería
que celebra cada tren de los regresos
de soldados y poetas.

Me perdí porque buscaba
la frontera en mis latidos
y mi amor me fue de noche
entre los brazos -en luz blanca,
de palabras.

Tantas veces necesito solo un sitio de calor,
para arder tan apacible;
que mi olor
al desprenderse de la carne quemada
fuera aroma de caña de azúcar.

Omar Alej.




1 comentario:

Anónimo dijo...


Que ternura, esas ganas de arder y de quemarse, pero, de otra forma, no sé, no es esa forma de ser fuego amenazante que quema, si no, de ser fuego que calienta, que busca donde hacerse calor... si, eso me da ternura, esa necesidad, de cariño, o de compañía, de ese apetito, como si nada bastara, me gusta esa parte de pedir a ciertos ojos.... se me hace muy bello, muy valiente de pedir, no sé exactamente como describir lo que imagino, pero me gusta mucho, esa sensación de ver más allá de uno, no más allá de distancia, si no más allá de profundidad. Guardarse y esperar ser llevado... que bella el alma de los peces... el corazón de las ausentes... es hermoso esa parte. del alma al corazón incluso de quienes no están. Me gusta ese respiro como una pausa para dejarse ser. Para no tener culpas. Para ser fantasmas que burlan y no al revés, ser burlados por nuestros fantasmas. :O y es bello no? perderse por encontrar esos limites del corazón? amor? sentir? Y si, suena apacible, tranquilo, que solo se necesita un sitio de calor, un rincón y dejarse arder muy dulcemente.

FloresFer.