martes, 30 de agosto de 2016

De Ciudad Obregón.

“¡ay! Obregón ciudad de valentía,
el indio yaqui jamás se ha de rajar
por ser el hijo preferido de sonora
ese venado estampado en la ciudad”

A mi sonora. Valentín Elizalde.


Creo recordar que salí de Obregón,
no siempre es seguro que yo este por aquí.
Aquel día se me pierde dentro de una ventisca;
pero a veces sobrevuelo,
se me seca la boca
y recuerdo como me inflaba de vida
una tortilla de harina.

También suelo ver la plazuela
de la colonia constitución;
niños en flaco moreno
estamos jugando a ser otros  
mientras jugamos béisbol.

Me volvía todo oídos en el acento plateado
de aquellas voces valientes.
Se hace con mezcla de trigo,
de ríos y de valles;
del norte del sur
y del sur del norte.

No es de nostalgia
que busque, entre palabras, trincheras
para contar alacranes.
Aquel olor a carnes ardiendo
sobre los carbones;
en días como hoy
es el rastro que sigo…

Es tradición clandestina
mi pasión por los mares dormidos
a través del desierto,
las islas después
de aquel gran punto dorado.

Hay una paz de recuerdo,
mirando mezquites a través del camino:

En la insolación fui venado
y danzaba y llovía.
En la dimensión de la noche
vi que a la luna la guardan lagunas de bacanora
y la alimentan los lobos con cascos de balas.

Allá en Obregón
se hizo el aire,
la comida, el amigo,
los mandados, la calor,
el trabajo, la asfixia,
el dolor, la esperanza,
la orfandad, la familia,
los malos, los buenos,
el perro bravo, la rabia,
el limón real, las calles, la alberca.

El mundo, el terror,
la amenaza, la locura y la ira  
vinieron después;
pero resistí. Igual era yo,
la noble alegría del indio Yaqui
venía de Obregón.

Omar Alej.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Obregon, uno de esos puntos en el mapa que hacen historia no por lo que haya sucedido si no por esa gente resistente al calor como a la dureza de los estereotipos, a las tradiciones arraigadas y las ideas arcaicas.

Exponente de esa vida; Omar Alej. que en cada pedazo de texto van las raíces de Sonora - Guadalajara...sin escala.

Carlito