martes, 26 de julio de 2016

ObSon.

Era como si nadie se atreviera a hablar del calor ¿has sabido de esos casos donde una víctima –de cualquier cosa, no habla del tema en cuestión, para no hacerlo real? Pues, así era a veces. Yo no entendía como todos seguían ahí y no se iban. Una especia de nube familiar los envolvía; supongo que era eso. Aunque también –yo, tenía mi forma de evadirlo; observando –por ejemplo.

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.


Eran muy tranquilos
y gentiles,
al menos conmigo que no hablaba mucho
y me callaba.
Porque prefería escuchar aquella forma ronca de ternura,
que iba haciendo de guarida en mis huidas,
antes que hacer la tarde pidiendo prestada una bicicleta.

Sabía que pasadas unas horas
yo tenía que volver
y ponerme ante los golpes
y los gritos
y los cajones vacíos de las alacenas
en una cocina seca;
corría a donde estaban
y pensaba estar ahí, ser uno de ellos.

Han pasado algunos años
y ya no vivo aquella casa
ni esa calle
ni aquel miedo;
aprendí que ellos tampoco.

Sabían que los iban a matar,
que la vida que vivían
molestaba a los que no eran gentiles
ni tranquilos.

No tenían ningún apuro
y por entonces ya habían hecho
que me pareciera horrorosa
la competición…

Compartían sus cervezas
y a mí me parecía que miraban al futuro con sabiduría;
entonces se apagaba esa vergüenza  
por mi pena y por mi enojo.

Me hubiera gustado decirles
que yo también tendría los ojos rojos
de luchar contra la luz del sol;
pero las heridas que les vi
no me permitían tener actos de nostalgia.

Todos los niños,
que éramos entonces, los miramos
muchas veces solamente estar ahí
mientras bebían…

Eran siete hermosos hombres
sin mujeres, sin proyectos
y sin nada más que ese otro día
que llegaba después de tantos otros que se iban.

Aquella esquina la rompieron
los que no eran tan gentiles;
arrancaron ese árbol,
demolieron la jardinera
y cerraron el expendio de cervezas.

Yo no he sido como ellos.
Sin embargo algunas tardes los recuerdo,
compro un doce de tecates
y me siento en la banqueta
escuchando sin hablar.

Nunca ha sido necesario disculparme…
eran muy tranquilos
y gentiles.
Omar Alej.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

NIÑO que sin saber aprendía de los grandes los códigos que hoy reinan en Camboya, forjando aspiraciones y amores, comprendiendo que esas cositas sencillas...en familia saben mejor, sin demostrarle a nadie nada.

Carlito

Anónimo dijo...



Ay, esas formas de evasión. Observando por ejemplo, en esa banqueta bebiendo un six de tecates. No sé pero me gusta la conexión que tiene ese principio con el texto final. Me gusta ir imaginando todo mientras se lee, no saber quienes son ellos, ellos los niños más grandes? ellos un grupo de ancianos? ellos, la gente en general? tenia tres historias rodando en mi mente al mismo tiempo... me gusta no saber que sigue y tener que ir descartando lo que imagino en cada palabra, como todo va transformando, además que se siente la infancia. Mucho. que se me estruje el pechito por saber que "tenía que volver" pff.. lo veo, y me gusta mucho esa sensación, del pasado. Observarlos y querer ser como ellos, compartir cervezas, mirar al futuro con sabiduría, y es que esa parte donde se apaga la vergüenza.... no sé. por sentir pena, por enojarse, por que cosa? por no ser así? como ellos? gentiles y tranquilos, sin mujeres, sin proyectos? esa negación a los actos de nostalgia me suena a no apiadarse de lo que llego a ser antes, de lo que se llego a sentir antes, de recordar "los buenos tiempos" ... esa parte se me hace intensa. es el niño que no creció gentil, ni tranquilo, que tal vez envidiaba de una forma natural.. así, de niños... pero no ha sido como ellos, que jamás lo fue, que el estaba del otro bando... y esa nula necesidad de disculparse... no lo sé, jaja no se si es así, pero no puedo evitar verla como una declaración sin remordimiento de quien acabó con ellos... :O :O si es así, me gusta un montón! dejar ese detalle para el final... y si no es así, igual me gusta un montón! pero ni modo, me quede ya con esta historia, en la que además y sin culpa alguna, les sigue recordando como cuando era niño. mmm que eran más esas ganas de dejarlos en la inmortalidad de su belleza y de sus días tranquilos :O :O dime como es... jaja

FloresFer.