viernes, 22 de julio de 2016

Me refiero a nada.


“Me envolvía la complacencia infinita y muda de la naturaleza, indiferente a la gran ciudad; el desierto latía bajo aquellas calles, alrededor de aquellas calles, en espera de que la ciudad feneciese, para cubrirla una vez más con sus arenas sin tiempo.

Pregúntale al polvo. John Fante.


Sí,
tengo el alma desolada;
qué pasa
¿acaso debo renunciar a denunciar
todo eso que nunca me conmueve
y abrazarlo?

Allá afuera se ha formado
un pelotón de señoras
que te dicen que si quieres
cada día se podría hacer domingo
y yo no;
yo vivo en lunes.
Y así se vuelve en realidad
al punto antes de nacer.

Los ojos que brillaron, para mí,
ahora son negros
y las manos en las cuales fui calor de carnaval,
se han hecho el hielo que naufraga en mi bebida.

Qué tristeza
cuando todo tiene un sentido;
cuando sabes qué porque
no volvió la brisa,
no se fue la brisa,
y tampoco yo
tengo ganas de quedarme
o de partir.

Solamente un poco más;
un silencio que reviente
a cada cosa en su lugar,
como por arte de mala magia.

Medirán el largo de cada antigua convicción
o la promesa que no era más que un tiempo destruido
que quería revolverse…
llamaran,
para jactarse de lo que tiene mi escudo
y se murió buscando el mar
siguiendo el curso de un río seco.

Sí,
tengo un día de esos crueles
y no niego estar ausente;
sujetado por los hilos
de un anulador que se santigua
cuando escucha (I can´t get no) satisfaction.

Todo el odio que sentí,
todo el amor que yo supuse,
se discurren en orina
a las siete menos cuarto
y aunque empieza amanecer
sigue siendo una navidad en la que no tengo dientes.

No es la culpa
de la chica que se atrofió
por estar posando ante su móvil
ni tampoco es que recuerde...

Justo hoy nada me importa,
sí, me angustio;
pero viene de adentro
o – porque tengo resaca, me persigue lo frágil
y se hace sostener
con mi pulso temblando.

Y no olvides que cuando digo nada
me refiero a nada.


Omar Alej.

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