viernes, 29 de julio de 2016

Tragos largos, días cortos.


Me encanta transcurrir por las calles
pobladas de muchachas que, a mi paso,
«Rubio», «Cielo», «Tesoro», «Ven aquí»,
susurran.

Times Square I. José María Fonollosa. 


Con los días que son largos
pasa eso;
alguien muere,
alguien fuma,
alguien bebe;
pero nadie me come la polla.

Un cretino se publica
su propio libro de poemas
y se siente medio dios
y medio cualquier otra cosa
igual de ausente.

Yo sostengo esta resaca
porque es mía
y además por la mañana
desperté caliente de verdad;
los diablos me sonrieron.
Así llevo un cierto fondo,
para cuando suba el infierno
y en los balnearios se achicharren
esas viejas odiosas
que todo el tiempo te dicen qué comer.

Hoy, antes de vomitar el desayuno,
me incliné ante el lavabo
y me vi profundamente.
Si cabe la posibilidad de que tenga un alma,
está sucia
y ella misma no se fía
de que sea algo trascendente ¿para qué?

Me hubiese gustado
parecerme a Buster Keaton,
era un hombre ciertamente;
pero a mi padre
y a mis hermanos mayores
les divertía vestirme de mujer
(Sobre todo cuando iba desnudo
haciendo la calle,
mostrando el ojo del culo)

Con los días que son largos
pasa eso;
una iguana entre la piel y los huesos,
un colmillo en el escroto
y penumbras verdaderas
sobre esta realidad de papel roto.

Pero si lo pienso un poco,
también pasa
con los días que son cortos.
Omar Alej.

jueves, 28 de julio de 2016

Entre palabras blandas.


“La pareja perfecta es uno solo
haciéndose el amor.”

West 33RD Street. José María Fonollosa.


Te di mi pan, mi agua,
café por la mañana,
una mesa en el balcón
de la cocina donde, Dulce,
preparaba el desayuno que nos gusta,
huevo frito con tocino
y palabras blandas,
giratorias con escoltas…

Te di todo
y no todo es lo de siempre;
mi edad, el infinito, la tortura,
tradiciones, rebeldías, malabar,
contradicciones, un lugar en el espejo,
mis costumbres.

Uno de cada tres latidos
de mi corazón mientras dormía.
El futuro por venir, cada pasado;
todo aquello que perdí,
lo que sería
y también palabras blandas
que aplastaban los capullos donde había
algo horrendo que era algo
entre un gusano y una mariposa.

Te di el acto de mis ganas
más mundanas y silvestres;
sin amor te di mi alma,
mucha esperma, mi sudor, saliva
y dientes.

Una llave, para abrir las estaciones,
el invierno, mis noviembres,
la canción de Javier Krahe
y en mi pecho una foto
del país de mi niñez;
algo duro que se hacía solo con palabras blandas.

No lo sabes
porque estas bella de muerte
y tus rasgos son los propios
de una vida entregada
a los motores de las motocicletas.
No sabrías distinguirme
de otro tonto que se cree otra deidad
y yo estoy tal vez de acuerdo,
acaso con tus pies bajo la tela
o con tus labios:

Definitivamente estoy de acuerdo
con tus tetas.

Te di mi desnudes
y que supieras
que yo estoy siempre desnudo.
Todo esto de mentir
o de callar
es solo en parte
y mañana -si es mañana,
no estaré y no es importante.
Habrá otros que no sepan lo que dan
y sepan darse…

Te di poco
pues te lo merecías.

Cuando bajo del cohete
y no es otro lugar, sino mi silla de oficina,
con mi hermana de pasiones
nos decimos de palabras blandas
que ya nadie entendería
pues ya nadie las promueve
lejos de nuestra sequía personal.

Omar Alej.

miércoles, 27 de julio de 2016

33 ejercicios de maquillaje, por Omar Alej.


“Nadie miraba; pero se veía venir…

Omar Estrada, sin duda el poeta favorito de Omar Estrada, está preparando sombras, luces y colores, para sus “33 Ejercicios de Maquillaje, por Omar Alej” un poemario revelador.

…y ver vidio (si es que ves/ojo/al piojo).

Historia de un taxi.


“El coche iba despacio por la calle dejando tu recuerdo en cada puerta”

Cleveland Place. José María Fonollosa.


Pudo haber hecho lo mismo
que tantos otros en otras partes.
Dar el lujo de violencia
apagando cigarrillos en mi cuerpo
o tomar la ruta larga,
para que el taxímetro subiera.

Pudo obligarme a violarlo,
total yo ya venía hecho polvo
de aquella noche, de aquel día,
de aquel mes, de aquel año…

Me habían echado
de la casa de esa chica
-de tu casa,
y ya pensaba en como volver;
en como dilapidar mi pasión,
para honrarla
y yo creo que él creyó
de poco merito acabar conmigo
o humillarme aún más.

Me llevó por el camino habitual
de las calles renovadas,
en las cuales las farolas
brillan como cuervos que quemados se están quietos.

La música que provenía del estéreo
me causó la sensación de un golpe seco en la tráquea;
eran los boleros enfermos de amor
y justo eso
yo pensaba que sería buena forma de decirle
-de decirte,
que me había hecho daño injustamente: ¡Bravo!

Por un rato
imaginé que viviría, para siempre, en ese taxi
y que durante todo el infinito
estaría sumergido en el cristal de la ventana;
como si tuviera solides
en mis lágrimas de barro y tinta china.

<<Es aquí,
hemos llegado.
Estoy a punto de desvanecerme.
Cóbrame lo mismo
que me cobrarías de regreso a los infiernos;
los que eran paraísos
antes de ella -antes de ti.>>

Le pagué
y me devolvió lo que sobraba;
pero antes de partirme,
sucedió lo que yo andaba buscando.

<<Dame todo lo poco que llevas,
soñador>>

Yo encantado
y enseguida lo primero que le di
fue tu olor que me picaba en la nariz
y te seguía.
Omar Alej.

martes, 26 de julio de 2016

ObSon.

Era como si nadie se atreviera a hablar del calor ¿has sabido de esos casos donde una víctima –de cualquier cosa, no habla del tema en cuestión, para no hacerlo real? Pues, así era a veces. Yo no entendía como todos seguían ahí y no se iban. Una especia de nube familiar los envolvía; supongo que era eso. Aunque también –yo, tenía mi forma de evadirlo; observando –por ejemplo.

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.


Eran muy tranquilos
y gentiles,
al menos conmigo que no hablaba mucho
y me callaba.
Porque prefería escuchar aquella forma ronca de ternura,
que iba haciendo de guarida en mis huidas,
antes que hacer la tarde pidiendo prestada una bicicleta.

Sabía que pasadas unas horas
yo tenía que volver
y ponerme ante los golpes
y los gritos
y los cajones vacíos de las alacenas
en una cocina seca;
corría a donde estaban
y pensaba estar ahí, ser uno de ellos.

Han pasado algunos años
y ya no vivo aquella casa
ni esa calle
ni aquel miedo;
aprendí que ellos tampoco.

Sabían que los iban a matar,
que la vida que vivían
molestaba a los que no eran gentiles
ni tranquilos.

No tenían ningún apuro
y por entonces ya habían hecho
que me pareciera horrorosa
la competición…

Compartían sus cervezas
y a mí me parecía que miraban al futuro con sabiduría;
entonces se apagaba esa vergüenza  
por mi pena y por mi enojo.

Me hubiera gustado decirles
que yo también tendría los ojos rojos
de luchar contra la luz del sol;
pero las heridas que les vi
no me permitían tener actos de nostalgia.

Todos los niños,
que éramos entonces, los miramos
muchas veces solamente estar ahí
mientras bebían…

Eran siete hermosos hombres
sin mujeres, sin proyectos
y sin nada más que ese otro día
que llegaba después de tantos otros que se iban.

Aquella esquina la rompieron
los que no eran tan gentiles;
arrancaron ese árbol,
demolieron la jardinera
y cerraron el expendio de cervezas.

Yo no he sido como ellos.
Sin embargo algunas tardes los recuerdo,
compro un doce de tecates
y me siento en la banqueta
escuchando sin hablar.

Nunca ha sido necesario disculparme…
eran muy tranquilos
y gentiles.
Omar Alej.

lunes, 25 de julio de 2016

The BluesBrother´s.


“Well, my mother told my father,
just before hmmm, I was born,
"I got a boy child's comin,
He's gonna be, he's gonna be a rollin stone...”

Rollin' Stone. Muddy Waters

Se graduó, tan solo en parte,
del colegio y ciertas dudas
sobre quién y para qué…
Lo que falta -él me dice,
buscará, para aprenderlo en Buddy Guy
y Muddy Waters. 
Un colega con tal casta
solo pude imaginarlo
y aquí está diciéndome que nada falta
cuando se tiene a la luna
y a los rolling stone en la cabeza.
La risa grande contra la tristeza,
el ritmo de dos corazones,
para despertar a los que duermen
y the blues brothers –él y yo,
sobre navíos de solo letras
cuando hace calor. 
Como sabe que no siempre vendrá viento
es gentil y suma fuerzas a seguir;
Cuando dije que me había roto un sueño
me dio un tiempo
y su propia cantimplora,
llena de poder secreto.
En camino a mi distancia me cuidaba,
comprendía la voz hueca en mi delirio
y apartándose –también, me llevó hasta los lugares
donde estaba permitido tener swing y desatino;
gusto por la delincuencia del bufón. 
Solo él me acompañó en mi confusión
y me sanó de cada día
en los que estuve atrapado
por las garras más feroces del dolor de los sentidos.
Borró todo lo que estaba lastimando a mi ternura,
cada regla, cada ley, cada miedo y desengaño,
los mandó a consumirse entre sus cuerdas.
Compartió conmigo -en mis cuentos,
cada trama del olvido que me viene persiguiendo
en la memoria.
Si nos anda melancólico el camino
y la dureza de las piedras se carcome nuestras suelas,
no paramos.
Es el blues nuestro sonar y vamos lejos.

Omar Alej.

viernes, 22 de julio de 2016

Me refiero a nada.


“Me envolvía la complacencia infinita y muda de la naturaleza, indiferente a la gran ciudad; el desierto latía bajo aquellas calles, alrededor de aquellas calles, en espera de que la ciudad feneciese, para cubrirla una vez más con sus arenas sin tiempo.

Pregúntale al polvo. John Fante.


Sí,
tengo el alma desolada;
qué pasa
¿acaso debo renunciar a denunciar
todo eso que nunca me conmueve
y abrazarlo?

Allá afuera se ha formado
un pelotón de señoras
que te dicen que si quieres
cada día se podría hacer domingo
y yo no;
yo vivo en lunes.
Y así se vuelve en realidad
al punto antes de nacer.

Los ojos que brillaron, para mí,
ahora son negros
y las manos en las cuales fui calor de carnaval,
se han hecho el hielo que naufraga en mi bebida.

Qué tristeza
cuando todo tiene un sentido;
cuando sabes qué porque
no volvió la brisa,
no se fue la brisa,
y tampoco yo
tengo ganas de quedarme
o de partir.

Solamente un poco más;
un silencio que reviente
a cada cosa en su lugar,
como por arte de mala magia.

Medirán el largo de cada antigua convicción
o la promesa que no era más que un tiempo destruido
que quería revolverse…
llamaran,
para jactarse de lo que tiene mi escudo
y se murió buscando el mar
siguiendo el curso de un río seco.

Sí,
tengo un día de esos crueles
y no niego estar ausente;
sujetado por los hilos
de un anulador que se santigua
cuando escucha (I can´t get no) satisfaction.

Todo el odio que sentí,
todo el amor que yo supuse,
se discurren en orina
a las siete menos cuarto
y aunque empieza amanecer
sigue siendo una navidad en la que no tengo dientes.

No es la culpa
de la chica que se atrofió
por estar posando ante su móvil
ni tampoco es que recuerde...

Justo hoy nada me importa,
sí, me angustio;
pero viene de adentro
o – porque tengo resaca, me persigue lo frágil
y se hace sostener
con mi pulso temblando.

Y no olvides que cuando digo nada
me refiero a nada.


Omar Alej.

jueves, 21 de julio de 2016

A base de cerveza.

“En aquel punto, mi tragedia me pareció más negra que la de la mujer y me olvidé de ella.

Pregúntale al Polvo. John Fante.


Hacia ese calor
que produce sueño
y deja la piel pegajosa;
que encrudece la visión de los lagartos
y te pone roja la cara de bochorno.

Entré en el local
queriendo que me rebanaran las astas
del ventilador,
al fin que ya estaba frito,
buscaba la sombra del techo de adobe
y vi que vendían cervezas heladas.

Hice cuentas del tiempo
que llevaba andando,
a través de inmensas sequías,
excavadas con un hierro en mi sed,
resistiendo de modo discreto;
pensé que lo merecía  
y pagué un poco más que el monto exacto,
por lo que cualquier otro hubiera regateado.

Ahí estaba ese fuego,
el polvo ardiendo en sus bajos descansos,
las piezas calladas y crujiendo a la vez
y estaba esa nube que hace la nada
cuando el sol se acerca con violencia
a beberse las aguas del mar
que luego escupe a su modo…

Pero yo valía lo suficiente,
para que la espuma fría
se salara en mis labios
y que después el sabor
me aliviara el aprieto
y las malas ideas.

Me senté bajo un árbol
y me abrí la camisa
presintiendo que mejoraría el ambiente;
consiguiendo que el horizonte se acercara brioso.

Le he dicho que no a muchas cosas
y otras tantas me dijeron que no
a mí también.
Reconozco que puedo
merecer el desprecio
y la voluntad adversa del tiempo.

Sin embargo
mi cerveza, mi sombra
y una leve esperanza
que me sigue arrastrando;
eso sé que lo valgo
pues con mi vida lo pago
cada día bajo el sol
y no –corazón, eso no es negociable.
Omar Alej.

miércoles, 20 de julio de 2016

De esto casi me arrepiento.


“Igual a un niño yo te abrí mi mundo
de flores mágicas, de amor profundo…” 

Muchacha. Fito Paez.


Son muchos momentos;
me quedo mirando hacia afuera,
buscando el anzuelo.
Solo se es pez
cuando se es pescado
y en mi fuero interno
no tengo palabras, para hablar de eso:

Alguna vez lo intenté.

Le dije que la amaba,
que amaba los lobos,
algunos demonios y algunos poetas,
y aunque no sé por qué lo mencioné
totalmente fuera de contexto,
sí sé que me moría de ganas de decirlo.

Me entusiasmé en hablar
y entre bloques de palabras apuradas,
sin sentido, que la atropellaban,
recuerdo que le dije
que a veces me quería escapar con la primera que pasaba
y otras veces
no tenía ganas de que exista ningún sitio.

Aceleró el paso
al ver que me iba alejando,
volviendo a la luna,
y me cogió de la mano, en una tarde de viento;
le dije que buscaba un amigo
que me viera en mi interior
cuando es verano y desfallezco de calor.

La llamaba por sus nombres
y sus formas animadas;
ya no importa qué pensaba al mirarme
irle diciendo que quería ser cuidado
como si fuera el último de una raza de esclavos;
alguien con quien ir a jugar a las batallas.

Le dije
-y de esto casi me arrepiento,
que quería sobrevivir
a las tormentas, al fracaso, a la nieve
y a los caminos del desierto que nos llevan lejos
de todo lo que amamos.

Puede ser que no escuchara
-duele tener que redimirla;
pero había mucha gente
y hablábamos a la vez
que los parlantes de las agencias de viaje,
las máquinas expendedoras de preservativos
y sermones de la misa de domingo.

Me quedé solo
significando el pasado
y lo idiota del asunto apalabrado;
pero de eso ya no culpo a nadie,
cosas mías.

Le dije que al hablarle me sentía -quizá,
como alguna vez hice sentir a alguien que me habló sobre su miedo,
atrapado y solo hablando…

Yo era un niño
y le había dicho que la amaba,
que mi amor es descompuesto
y que volvía a confiar alegre
después de tanta interrogante.

No podía seguir callando
que mi anhelo era mandarlos a la mierda,
a todo aquel que no viniera a compartir…

Que tenía pesadillas
y los nervios desquiciados;

Pero igual vería la fuente de la lluvia
a las seis de la mañana en cualquier parte.

Lo dije
y bueno…
ahora supongo que era a ella a quien le hablaba.

Omar Alej.

martes, 19 de julio de 2016

Perdonada.

"¿Quiénes son tus 3 escritores contemporáneos favoritos?
Charles Bukowski, Charles Bukowski and Charles."

Born Into This. Charles Bukowski.



Te pregunto sobre el campo que estudiaste,
en el que creces
y en el que un extranjero
te licenció de risa fácil.

Y no te apenes por la herida
que podría empezar abrirse
en mis adentros ya cortados,
te perdono.

Y no me salves de saber
cuanto te gusta complacerlos;
ya lo sé
y te perdono.

Si a tu amigo lo comiste,
vapuleando en su ingle
con campanas de humedades;
y así fue que le pediste
se regara en tu garganta.
Te perdono,
pues es fácil suponer
que eres mujer de las que dan,
solo en la carne garantías.

Si cuando paraste a ver
lo que viste es que había tiempo
y pasaste a saludarlo
y te llevó atrás del coche;
con tanto volumen alto
no se oyeron tus ardores.
Te perdono,
pues es fácil suponer
que no significó nada
que yo mientras esperara
en la parada de autobuses.

No te gastes en cubrirlo
y no digas que te juego con chantajes,
es verdad yo lo sabía;
si tus ganas de quebrar, catres y camas,
me rompieron, te perdono.

Si aún sigo con deseos
y si aún subo a tu cuerpo,
olvidando que te vienes donde otros se vinieron,
es que ya te he perdonado;
que mirando hacia el oriente,
un inglés te hiciera un griego.

Te perdono a tus amantes
y estas llagas de tortura
que me implica que ante ellos
soy el buey.

Sé que vas con quien te llama
porque así lo manda el cuerpo;
ya te has dado tantas veces
y con tantos caballeros…

Te perdono;
pero cuéntame primero
¿Qué le hacías a ese chico
con quien te metiste al centro?
¿Es verdad que fue con él
tu primer polvo entre tres,
contigo cuatro?

Y si te gustan mis hermanos,
síguete -fiel a ti misma,
y el placer por adelante.

De cualquier manera  
te moleré hasta hacerte polen
y después me compraré
una aplanadora.
Omar Alej.

lunes, 18 de julio de 2016

Sin grandes sueños, en realidad.


«El sistema legal puede forzar puertas y en ocasiones incluso derribar muros, pero no puede construir puentes. Eso depende de ti y de mí».

Thurgood Marshall.


Me deseas que sea feliz
y me dices que es posible;
que ya soy el elegido,
que me miran las estrellas
y algo más que es muy penoso repetir.

Insistes en que salga
y que lo logre,
que no sea tan inseguro
y no tenga miedo de creerlo;
que la busque
y me convierta en mi grandeza.

Mala suerte que al respecto
no sé mucho y no aprendí.
Yo no estaba sobre un barco
y dejando atrás el muelle,
de camino hacia mis sueños:

Si me fui,
para hacerlo me animé
porque no había donde quedarme.

No me salves,
tal vez amo lo que hago;
me desvelo hasta las tantas
trabajando en un tejido
de emociones con ideas
y después amanezco muy temprano,
para ir a trabajar -contra reloj, retorciéndole las tripas
a los tiempos de la gran broma infinita…

Esta vez puedo decirlo;
ya no tengo -como antes, esa falta de coraje,
para oírlo de mi voz
ni desprendo ingenuidad.
Hago lo que amo
y he sacrificado mis derechos,
para hacerlo:
los viajes, la esperanza, el verano,
la crisálida, la conquista, el fin…

La calma
y a dios, también, alguna vez no le he tomado las llamadas.

Me adentré en la soledad
desde el punto en el que se agota,
donde se convierte en ti y tú en ella.
Y aquí no hay tanto más que hacer
que resistir a los que buscan programar
el cielo azul; pero incompleto.  

Con tan solo la lluvia como muestra
de que tengo una razón,
en mi corazón late primero el alegre acomodador de autos,
la chica en desventaja, el taxista,
la cocinera y el que bolea los zapatos.

Sé que seré los que han perdido
-y no el que narra.
Ellos dan el combustible
y no es así porque en el mundo activen parte de los activos;
tan solo es que están aquí,
que como con ellos y no con los profetas.

Me metí en la vida,
para vivir y poder hacer lo que yo amaba;
escribir de algo más que de gracias y de abismos;
escribir.

Posdata.- Liberador, no te creo.

Omar Alej.



viernes, 15 de julio de 2016

Maldito.

Ya no quise decir más. Con la casa destruida, con el resto de lo poco en cenizas, las palabras parecían un consuelo desahuciado.

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.


Alguien dice que el sonido
de las aves por la mañana lo relaja.

Una vez en casa de mi abuela
los canarios que tenía trinaron mucho tiempo
y elevado, más de lo habitual;
ese día murió de vieja.
A mí no me calma más, esa canción…

¿Qué estará pensando
cualquiera de nosotros
sin que nadie lo sospeche?

Qué bromas crueles las bellezas, pienso.
Qué imprecisos los destinos, siento.
Qué exclusión hay del futuro
en cada nuevo día y no, no hago nada más.

Un buen amigo me recomendó dejarlo
y otro más interesado
preguntó cuánto pasaba
entre el río y las estrellas;
me riñó por no tener otro coraje
entre las manos…

Yo no quise lastimarlo
y no le dije que hacía tiempo
la cometa ya no está,
que lo que sostengo es solo el hilo,
para guiarme a su regreso.

No me cansé,
sigo luchando por dar juego
a esta senda que completo y me completa.
Esto nunca fue un poema
ni siquiera sé pensar
o contenerme.

Esto es como si un modo
fuera dulce y cercano:
son las cuencas de mis ojos
conectadas -en directo,
con cada chimenea del invierno.
Está aquí mi corazón
y ha querido sostenerte
desde el día en el que oí
rezar a dios pidiendo ayuda.

Reacciona firme, Pedro,brinca la cerca.
Muestra tus dientes, Lola,
ríete de todos y usa faldas cortas.
Tírate y no te lo pienses,
Danni Boy, te sujetaran; deben hacerlo.
Marcela, dale, dale muy fuerte,
todavía es joven y resistente; se recuperara.

Amigos que no veré o qué sé yo
¿Quién lee esto?

Son muy hermosos,
sueño que ustedes vienen conmigo
y cada día me voy temprano por mis carbones
al cementerio, para lograr arder.
Quiero hacer menos la oscuridad;
pero es una luz muy débil
y es en un hombre que se sostiene.

Muchas cosas siguen siendo iguales,
en principio.
Omar Alej.


jueves, 14 de julio de 2016

Mi Bob Dylan particular.

<<¿Qué hacemos cuando todo va mal Christian?>>
<< Nos ponemos nuestro mejor traje, Omar… eso hacemos.>>

Diario de un Moto/Circuito (2016)

Omar Alej/Rey Sol.


Su madre me grita
y me pega en la cara
hasta que logra que vuelva
de allá a donde estoy;
me dice que aún es un niño,
yo sé que lo es:
el niño más grande que jamás se haya visto.

Por eso me abraza
cuando me mira perdido
y con los ojos al borde
de largos instantes de angustia,
no da un paso atrás.

Se queda conmigo
y me escucha,
con mucha paciencia coloca mi voz
entre tanto ruido
y en un silencio la limpia
hasta que logro decir un verbo con vida
que logra moverse.

Salimos a andar
y viene conmigo;
lo sé,
pues no sé dónde voy
y él se queda…

Hoy hemos burlado
otra mañana con luz,
estamos riendo por dentro;
cuidando a esas chicas
que son las sirenas
que fuimos siguiendo
porque cantaban
desafinando.

Le debo un tesoro,
un barco pirata,
un halcón milenario;
pero me perdona
y me regala un encuentro:

Él es mi Bob Dylan particular.

Omar Alej.

miércoles, 13 de julio de 2016

Son dragones, de los malos.

“Vallejo sabía que moriría en París con aguacero;
pero ya no son nubes son bombardeos, arreciemos.”
Omar Alej.



En la calle hay dragones, de los malos,
y no es sueño, los he visto;
no los he soñado.

Me giré por confirmarlo
y le pregunté a los viejos del café

<<si los ven miren pa abajo>>
<<Sí, hay están.
Se llevaron el producto del esfuerzo
y del trabajo. Otra vez. >>

No son sueños de un payaso aficionado a games of thrones
ni es un truco en una imagen que te llame a la consciencia;
son dragones de los malos y no es metáfora ni encanto
si te digo que se llevan a los niños en las fauces
y que queman –exclusivamente, al que asiste al funeral de cada día.

Son los dueños
de las flores que le lleva Héctor Iván
a Marisol
y quieren más,
porque además son ellos los que venden
cada casa con jardín que deja atrás un desahuciado…

Yo les tengo mucho miedo
y me ando con cuidado
cuando toca que les hable y que les pida
por un poco más de espacio.
Querría en su cumpleaños
comprarle a mi Negrita un pastel:
ya sé que los dragones me lo embarran en la cara
y después se ríen de mí.

La confusión no la vi en televisión,
me persiguió.

En la calle hay dragones, de los malos,
y no es sueño;
están aquí, tan reales como el hueco de mi pecho.
Como el peso de mi piel cayendo
de mis huesos hacia nada, rumbo a nadie.

Se comen los amores
y remarcan la distancia.
Las formas, para no entender,
esas practican y echan abajo
los puentes de la voz.

Quedan grupos de personas
que los quieren combatir,
unos usan flechas
otros llevan hondas;
hay quien bebe mucho
y está el que solo reza.

Mis amigos, que son listos,
una vez los invitaron a comer;
pero, malos los dragones, nos enviaron solo restos
de nuestro mediador…

Hay quien dice que se irán
y que nuevos predadores
-menos crueles,
se levantaran, para calmarnos;
no lo veo.

En la calle hay dragones, de los malos,
y no es sueño, los he visto;
no los he soñado.

Omar Alej.

martes, 12 de julio de 2016

Mi grifo demorado hoy mismo lo perdí.

Y todo eso porque teníamos los sentidos confundidos, de un modo que se hacían un solo sentido dividido en dos; si lo hubiéramos sabido… yo bebía un buen café y ella tenía un gran día, algo quemaba sus manos y a mí me lloraban los ojos. Si lo hubiéramos sabido; ella pensó que lloraba por ser triste y yo que creía que estaba feliz, allá lejos.

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.



Habrá que romperlo,
prescindir del cuidado con el que nos lleva
sobre las muescas que deja una edad, primero perdida.

Da igual que su forma sea el todo
a raíz de la belleza;
es necesario clavar las estacas,
cada una en sus ojos.

Voy a empezar a dejar de tenerlo
y dejarlo marcharse
de la cajita de música descompuesta…

No volveré a usar como excusa
que se re convierta en un trago,
en la lluvia, en mujer, en ciudad,  
en alhaja,
según hace falta.

Lo digo ante dios, que yo sé que nunca
me hará de testigo,
es calavera que miente,
una balsa en el centro
dentro de un almacén
y sí, también es lo que tengo en mi raza;
granizo que suda el calor de un verano olvidado.

La encontramos al ir por el sur de un lugar
a donde antes no fuimos
y pareció una línea inconclusa;
que no alcanzó a salir por la grieta
que se hizo de noche en el cielo,
para que huyera la magia
de este cartel deslucido en el que chocan polillas.

Es un grifo demorado y estaba
aún masticando conejos;
dejarlo en el aire
seria confundido con temas de inseguridad nacional.

Habrá que romperlo
y ya roto, sus partes
cultivarlas en un cementerio indio
a ver si nos crece algún fruto rojo…
es un crimen simple
y hasta el más miserable poeta
me compraría una copa por lo que he decidido.

No pasa siempre que un hombre
se vaya dejando detrás
lo que parecía una esperanza.
Omar Alej.

lunes, 11 de julio de 2016

Mendrugo.


Encontré en una carta
que pedían de vuelta a Mendrugo,
no parece que fuera
el militante más duro de la pertenencia;

Pero se había ido y nadie tenía ni idea
de a donde se estaba
cuando una oración en un libro
vale más, para él,  que cualquier mandamiento.

Yo nunca lo vi
y no he pisado esa casa
de la que dicen se fue,
cualquier día y siempre de mañana,
sin despedirse…

La luna apacible,
en su vela espacial va cambiando de cara
y sus pieles tienen grietas -de estarlo pintando,
que luego se secan.

Quedó abandonado su nombre
y con el sinsentido de absurdos relatos
pintó sobre el almanaque de todos los santos;
ya nadie usa el reloj
sin embargo la cantata de la lluvia
lo hace ver algunas veces
o lo que fuera su sombra.

Los perros van libres sin amo,
recogidos del miedo, se hacen…

La mujer sin marido,
tiene rito en su cuerpo, ya es…

Los hijos sin padre,
deformados en versos, serán…

El tesoro sin encontrarse,
va quemando en un sobre, ya fue...

Sin prestarse a colgar del anhelo
o al revés…
sin parafilia y con ninguna nobleza, Mendrugo
escapó a donde solo es un flaco;

Pero los libros brillan,
se podría presumir
que Mendrugo está dentro
sin querer nada más que seguir
y no retenerse
ni por el cielo ni por el infierno
que pudiera caer.

Omar Alej.

viernes, 8 de julio de 2016

Un acto triste.


“Tampoco le importa que el mundo sea, o el universo, o el cielo o el infierno. Pero le gustaban las mujeres.

Pregúntale al polvo. John  Fante


Estaba pensando que no,
ya no merece la pena escribir
del amor o de la falta de eso
que no está en uno mismo
ni en la humanidad;
pero después he pensado en Lulu
que tiene esas tetas
y que no le importa salir a la calle
y hacerme un streaptease debajo de un puente
estando borrachos…

Despreciaba a la agente
que proclamaba estar loca o extraña;
no creía en simples razones -como ser idiota,
para un diagnostico tan irritante.

Sin embargo al hacerse de noche
me pedía que leyera lo que hubiera escrito
durante su ausencia,
si es que escribir se podía
entre el olor a viejo
y el hambre de cualquier día sin ella.

Después de las diez de la noche -se sabe,
una parte del tiempo es que la nada ha llegado.
Me sube por las piernas como un gato,
me estira los brazos
y coloca mis manos sujetando en sus nalgas.

Su aliento es tan dulce
que cerrando los ojos
he llegado a sentir que estoy en el paraíso
sin mucho que hacer,
desabotonando el calor de un camino desierto,
tal vez a punto de pedir
otra rebanada de pastel de carne.

Cuando hemos terminado de vernos,
quizá porque adivina que algo anda mal conmigo,
repite mis frases
y me pierdo en su voz que se ha ido yendo
durante el susurro de la calle muerta.

No hay nada que hacer,
una palabra no va a romper el tablero;
pero a Lulu le gusta venir y que echemos un polvo.

No sirvo de mucho estando triste
por eso le he dicho que soy el mejor escritor de la tierra
y que voy a hacer perder a toda la humanidad,
cualquier día en el cual no parezca
que ni eso se merece.
Omar Alej.

jueves, 7 de julio de 2016

Ayer fueron tres copas.


Estaba seguro que ese sería el libro mejor jamás escrito en México, en Puebla, en la colonia tarada, dentro de una bodega, sobre un escritorio roto, interrumpido cada tres minutos, sonando el alerta de los temblores, sin haber comido, con mucha resaca, muy asustado, vomitando en un cesto, sin saber lo que hacía. No habría uno mejor; no de esa manera.
Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.


Hoy no es un día perfecto,
no estoy muy seguro;
pero debí despertarme
entre cuatro y seis veces durante la noche.
Soñaba que estaba mostrando mi barrio de niño
a dos mujeres,
una de ellas sensual
y la otra era rubia.

Apenas salir de mi casa
he visto que el perro no estaba,
seguramente cautivo de cada calle que hay
se ha fugado de pronto y vaya que no;
hoy no es un día perfecto
por más que el sol brille
y pasen en la radio like a rolling stone.

Me duelen los dientes,
estoy torpe de manos
y de camino a mi empleo,
por la avenida directa
había un imbécil en un deportivo
que escuchaba una música horrenda
y usaba gafas de sol con espejo;
me pude ver en las micas
y tenía cara de idiota, también.

Hoy en definitiva no es un día perfecto;
pero a mí me da igual
he sobrevivido en otras fechas oscuras.

Para eso bebo,
busco en un trago -en la noche,
la vía de llegada al mundo silente
que queda después de escribir
cuando ya se sabe que no tengo el alma…

Ojala que al beberlo me alivie,
que me traiga los restos de este planeta
cuando ha reventado en pedazos.
Es un trago de aguante,
contra el fascismo de esos putos cisnes
que van pregonando lo feos que somos
los hombres cobardes.

Conjura al dragón
y se come las cadenas,
opone a la nada un aliento frío
y vuelve la lucha entre iguales;
de igual a igual.

Por supuesto que eso
dura solamente tres copas.

Omar Alej.

miércoles, 6 de julio de 2016

Corredores.


"¿Resucitan los muertos? Los libros dicen que no, la noche grita que sí"

Pregúntale al polvo. John Fante.


No me basta con besos
ni con caricias,
más quiero:

La herida profunda,
la falta de aliento,
la humillación,
el silencio;
el llanto más seco y sordo,
las arcadas de dolor,
el miedo.

Búscame abajo del puente;
estoy de estrella
y otros están fuego
haciendo señales
contra la pared;
no me basta con casa
ni con ungüentos,
más quiero:

Esa parte de piel
que no vera luz,
el rincón que el diablo
-hombre malvado,
dejó en ti, para poder volver.
Intenta a llegar
hasta el ocaso triste
donde duermen aquellos,
los hijos que el norte
se ha ido olvidando.

Ya habrá alguien
que nos alcance, corredores.
y tendrán el volumen
que no venza ni el silencio
ni las horas puntiagudas
afinadas con retórica en veneno.

Mientras tanto hagámoslo nosotros
-aquí y ahora,
para algo lo hemos dicho;
que la vida pasa aquí
porque viene de otro sitio.

Ya no basta con la fe
ni con dios.
Ya no basta con la suerte
ni regalos,
más quiero:

Hagamos volar
la fuente de los analgésicos.
Omar Alej.