viernes, 3 de junio de 2016

Viernes al fuego.

Trabajando en la mina, el único día que existe es el viernes. Sabes que saldrás y que veras la luz. Sin embargo íbamos tan cansados que no podíamos hacer el esfuerzo de hacerlos durar. Tomábamos el breve instante de pisar el exterior  y ya después contar los pasos de regreso:
Hubo algunos que nunca contaron más de tres.

Diario de un Moto/Circuito (2016).
Omar Alej.


Creía en el fuego,
en la lumbre negra
y en las brasas martillo…
todo fue combustible
cuando quise arder;

Una mujer con redobles
me dijo que el mundo
podía quemarse
con tan solo dejar de mirarlo
y yo le creía:

El deseo es un acto de ilusionismo ardiente.

Sin embargo
nunca un día -ante mí,
se hubiera quemado,
de la misma manera
en la que este viernes,
desde su hora primera
se va haciendo ceniza.

Me recuerda a una tela
de la que corren un hilo
hasta que se queda solo en hilacha 
sobre el piso, sin gracia;
ya ni siquiera, para los gatos.

Yo no estoy mal,
me duelen los huesos,
el tratamiento de choque
quizá haya anulado mi gusto;
pero igual no podría  tragar,
alrededor está el humo.

De quien recuerdo es el otro,
el que con semblante agotado
salió hoy de su casa,
para buscarse en el hecho.

Y saludó a la portera
y compartió su lugar
y ha sido amable pensando
que quizá él
también tiene culpa;

Con ese, amigo,
el fin de semana ha torcido
pues en ningún sitio quedan
los días quemados
y tampoco los hombres
que se queman con ellos…

Según me lo dijo
una mujer con redobles.

Omar Alej.

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