miércoles, 8 de junio de 2016

Tenía que ser -casi, una noche nueva.

Recuerdo que aquel día una parte de nobleza que había en mí, rompió en pedazos. Por entonces yo creía en cualquier cosa que leía. Si Baudelaire lo hubiese escrito: tenía que ser, tenía que ser

¡Tenía que ser!

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.


La preciosa luz
-porque era preciosa,
de un enorme sol rojo;
cuando volví
había quemado mi casa:

Mis ojos lloraron penumbras
de otros tiempos sin nadie.

Los restos entre ceniza,
parecían la antesala de un enigma desierto
-esta vez de palabras.

Y yo que creía
que ahora era el pez
y que estaba en el río
chapoteando,
con la cura de la sed
de los más tristes.

Soñando uno sueña
que es el hombre blanco
tocando en el piano,
Almost blue,
con una banda negra
de Nueva Orleans…

Pero al despertar
solo tropiezas con cosas
y te sangran los pies
cuando pisas el vidrio
de la mesa de centro.

Eso es justo hoy,
justo aquí;
pero antes
imaginé que en el viento
estaban las huellas
que me llevarían
a los fondos de dios,
cada día lo emprendí
y fue… creyendo en mis dudas.

Creí que era el lobo,
que estaba en la luna,
que mis manos sabían
de mi espíritu eterno…

Creí que podía
romper tempestades
y que la lluvia tenía
la fuente de la fuerza
de mi propia ternura.

Yo me lo creí
y vuelvo despacio;
en pasos suaves
sé que me iré creyendo:

Noche nueva,
tras el mismo sol.
Omar Alej.

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