jueves, 16 de junio de 2016

Resentimiento.


“¿Realmente te quedas despierto toda la noche?
Puedo beber mucho más que tú.
Se lo robaste a Sherwood Anderson.
¿Conociste a Ezra?
Estoy sola y pienso en ti todas las noches.
¿A quién carajo crees que engañas?
No tengo mucha teta pero sí unas buenas nalgas…”

Comentarios sobre mi último libro de poesía. Charles Bukowski.


Yo no era más que un chico
con tensión de mano a mano
e intentando socorrer algo mejor
que las distintas fases de violencia
en la hambruna;

Parecerme de algún modo
a los hombres que había percibido
como tipo duros en mi sensibilidad.

Ya sabía que me iría
y que en caso de volver
lo haría con la manada de los lobos;
pues lo dioses me querían,
para tener un verdadero contrincante.
Me escapaba,
para ver las calles
que ellos antes habían prometido
a los que fueran valientes…

Todo esto sucedía
y mientras tanto
no había amigos junto a mí,
solo la noche.
No había nadie en quien confiar
y si salí de aquellas patrias de mentira
fue con un salvoconducto de juguete;
ya no me importa si lo sabes.
Son palabras,
más que nada.

Los primeros años,
cuando aún iba a la escuela;
muy temprano
descubrí que la crueldad
-la verdadera,
la que graba en tu mente
la oscuridad de un cráneo negro,
es tan fácil como cualquier otra cosa.

A cualquiera le ha ocurrido,
intentarlo y no poder
hablarle a los demás;
ver que nadie tiene
un instinto del que hablar contigo.

En los viajes a la playa,
en el estúpido verano,
yo intentaba disfrutar;
pero por mucho que lo hiciera,
el desprecio de los otros
lo sabía enmascarado
y yo también los despreciaba:

Una panda de cretinos
que no hablaban más que callos
y guisados y dinero y pobreza
y de culpas y de bilis.

Había algunos
que salvaban la cabeza
y que daban la impresión de saber algo;
pero fue importante
cuando dije
y también esos profetas
me pidieron credenciales.

Ya no puedo ni decir
cuanta mierda he tenido que tragar,
sospecho de mí
al darme cuenta que olvidé lo que jamás olvidaría
y que ahora tengo este libro entre las manos.

¿Cómo saber si fueron ciertos
aquellos inviernos en los parques
escoltado contra el frío por la indiferencia,
rebuscando en la memoria
el recuerdo de algún otro
que hubiera aguantado
sin llorar?

Aprendí el truco de la alegría
y una vez riendo
no me importó
reírme de todo.

De mi he escuchado que soy imbécil,
un ignorante,
que soy un asco,  
un impostor,
que tengo vicios,
un mentiroso,
que decepciono,  
un personaje.

Creo recordar -más de la cuenta,
las tardes enamorado
que pasé bajo algún árbol,
sobre los pastos,
siguiendo pistas en las albercas,
dejando huellas en el asfalto;
cuando aún no se secaba.

Recuerdo los cabellos
y los ojos y el olor y la fatiga
y los pechos
y los culos como islas de salvación.
Y también he amado,
eso fue duro.

Mis decencias, mis corajes,
mis caminos.
Mis dentelladas de rayo
con la fuerza de los tragos,
no quisieron compartirlas,
más allá; contra la gente.

Volvía pronto
a parecer solo un idiota
y eso está bien.
Mucho se ha dicho
que fallo siempre
y que como yo
hay muchos hombres;

Pero no sufro,
vuelvo a reírme.

Soy combatiente,  
sensible conmigo;

Me gusto mucho.
Omar Alej.

2 comentarios:

Carolina Torres dijo...

Tan perdido y destrozado , entre la culpa y la verguenza te conosco y se la fatiga de tu amado corazon

entre risas y letras hemos encontrado un destino para dejar huella en los mentirosos que predigan amor si conocer el tuyo.

Anónimo dijo...


Brutal. Bravo por ese resentimiento que termina con un "me gusto mucho".... que tiene esa fuerza como para terminar en orgullo de ser lo que se es. Yo lo aplaudo. Mil veces. Porque lo siento mucho, en varias partes... uno que va a saber de la vida del otro, pero basta esta empatía contigo y con leerte... esa falta de confianza, de amistad, descubrir la crueldad aun siendo niño... me da... me da. "ver que nadie tiene un instinto del que hablar contigo" ese resentimiento ante los demás. Bravo por el truco de la alegría... la dureza detrás de ella... sobre todo eso. y seguir así... reírse de todo, de todas las formas. Resentimiento y reafirmarse. Saberse desde dentro. Desde tiempo atrás. Y celebrarse. Gustarse, sea como se sea. ....No sé. pienso mucho... en todo esto que me digo siempre que algo no va tan bien, o simplemente al hacer ese recuento de amargas situaciones y al final decirme: Estoy bien, todo está bien, porque sin todo esto, no sería la yo de ahora. Con todo lo bueno y "malo" que implica, pero al final es eso... saberse. no? No sé. Está duro. Y me gusta más porque no te enalteces por las virtudes, al contrario, resaltas lo que se supone eres en boca de los demás. Lo no bueno, lo no bello. A mí me gusta un montón, querer ver en ese "fallo" algo de verdad. De un ser que es real.

FloresFer.