martes, 21 de junio de 2016

¡Por Camboya!

“En esta noche pluviosa,
ya lejos de ambos dos, salto de pronto...
Son dos puertas abriéndose cerrándose,
dos puertas que al viento van y vienen
sombra a  sombra.”

En el rincón aquel, donde dormimos juntos...
Cesar Vallejo.


Me imagino que hecho mierda de cansancio,
no diré que frente al mar; pero hundido,
está un hombre que la espuma ha inventado,
escuchando el rumor de la bahía
y toca algo en recuerdo de su alma abisal.

Desde el turbio descargo
de un edificio destruido,
lo contemplo;
este tiempo engulló a los combatientes
de los soles musicales,
de las lunas en palabras,
de los sueños en pinturas;

Unos cuantos
como sombras -ahora aguardan,
organizan el asalto de los lobos
a las granjas; pero todo está muy solo,
ya no toman rehenes.

Yo pienso en la muerte constantemente
y no quiero hacerlo.
No quiero entregar esta voz que contengo
-más leve y más honda,
al servicio de las voces rotas, de mí mismo.

Un último aliento de humanidad
es lo que quiero,
misantropía.

Una buhardilla estará bien;
algunas ollas, para sopa, café
y memorias.
Espero que brinden por mí y conmigo
los dioses del hielo y del fuego,
mientras me dan de fumar.

Emprendo mí vuelta al parnaso;
de donde salí,
para quemarlo en la guerra
al canibalismo infantil de este tiempo.
Omar Alej.

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