jueves, 12 de mayo de 2016

Vuelveme Slow.


“¿Existe algo más vacío
que el cajón donde
uno solía guardar el opio?”

El estado del cajón. Leonard Cohen.


Descendiste del cielo del norte
e inventaste el granizo,
para tomar el sur:
patria hueca de cualquiera que prodigue
el azul de dios en sus zapatos de charol.

Nosotros en susurros
pedíamos por vacacionistas en bikinis
que hablaran en francés con acento de la costa.
Ya ves.
Es el síntoma del destino.

No tenías necesidad alguna,
los locales te recibimos sin agua.
Ya ves.
Es el acabado de lo que alguna vez
era nuestro patrimonio.

No he pedido nunca que alguien muera,
una tarde quise estar a solas con la muerte;
pero vamos, eso pasa más después de despertar.

Caminé entre viejas luces de navidad,
de segunda mano
y cuando quise comer un caramelo
estaba ahí,
en el velatorio de un hombre a color
que a pesar de los avances
había sido un soldado muy condecorado.

Tú venias por el trigo
y trigo fue hasta el granito.
Tú venias por la gloria
y cada animal muerto obedeció
su turno en el rastro.
Tú venias porque allá
algún otro había llegado.

Tú,
cuando buscaste,
no entendías que aquellos cajones
estuvieran llenos de ofrendas,
para ti:

El lápiz labial de Cenicienta.
La cinta de medir de Blanca Nieves.
El himen purpurina de Cleopatra.
La pequeña insuficiencia de Helena.
La neurosis de Julieta.
Y un gran pino;
no preguntes para qué.

Tampoco digas nada de las ratas;
aquí en todo el sur,
toda la fauna
te pidió que no te fueras
y volviste
por el camino que habías hecho, para irte.

No te digo quien soy yo.
Jamás te robaría mi rostro.
Te entrego tus ojos
que son tuyos, para ver.


Omar Alej.

1 comentario:

Anónimo dijo...


uy uy , para empezar veo una panorámica de lo más linda y obscura, cubriendo exactamente el sur por hielo, imagino que es por aquellos que desgastan ese azul de vida mirándolo en el reflejo de sus finos zapatos... :O... lluvia y granizo en vez de sol y bikinis, Amo ese " es el síntoma del destino" como si se pidiera lo que se pidiera, se estuviera donde se estuviera, no hay forma de evitarlo, será lo que el quiera. Me gusta pensar que regresaba con otra idea en mente, con expectativas diferentes a lo que es realmente... y como le hablas de la muerte, en ese momento pensé en ella, era ella la que venia del norte. Como diciendo alguna vez quise estar a solas contigo, pero sabemos que este el momento... y la presencia en las navidades, caramelos.... más muerte. Después se hace más evidente.. Me gusta mucho esa parte de.. "tu venías porque allá algún otro había llegado" primero lo imagine tanto como una muerte por una vida... me sentí en conflicto porque no sabía exactamente quien estaba de vuelta... me gustan las ofrendas, me hacen gracia, primero porque las pensé como ofrendas de puros cuentos, ya sabes? puedo ver su cara de confusión al verlos. y un segundo después me da una ternura... no sé por qué... por el tipo de cosas que se están ofreciendo, que cuáles cuentos! si son lo más preciado que ellas tienen, tal vez. Me gusta esa naturalidad con la que le hablas, con la que le das un recorrido por el sur, la naturalidad de decirle, no, ni preguntes... jaja como decirle, eres juez y parte de esto. Y al final... me gusta esa sensación de ser nadie... de no te robaría mi rostro, que siempre fue tuyo que siempre fuiste yo... que te toca tenerlo para poder verlo todo, como realmente es ahora...
Creo que es perfecto como "carta al lector"
Como que en un punto dije, es la vida? es la muerte? quien llego? quien dejo a toda una fauna... y caí en cuenta que vida y muerte eran lo mismo, y caí en cuenta de quien da comienzo a estos 33 poemas...

FloresFer.