miércoles, 11 de mayo de 2016

Ratifico: Es la Luna.


“En la casa del bosque crujen, de noche, las viejas maderas, el viento agita raídos cortinajes, entra sólo la luna a través de las grietas.

Blanca Nieves se despide los siete enanos. Leopoldo María Panero.


Búscame
en la puerta sucia,
en las ollas contra el piso;
en los restos de la copa
aún unidos por el vino.

Búscame y ve con él
que se ha ganado en las carreras de caballos
veinte acres de alegría, apostando sin mirar
a la coacción de los espíritus.

Tu corazón es una hoja
y deja que te lleve;
que te ensucie y pinte marcas
de lágrimas de carne bajo un cielo de tifones.

Entúrbialos,
sus ojos son el mundo que te mira.
Entúrbialo y distingue,
los puentes del destino:

Un acto mortal está escrito en tus manos;
pero viaja en un mensaje en la botella.

Y son palabras de memoria,
en poesía que derrapa en el drenaje,
que recuerdan que la luz incandescente
será hecha por la sombra.

Afina tu fisura,
abre tu avería
y que el público lo vea.
Ese bicho tuyo adentro,
una gracia de arrabal
cantando alto…

En tiempos frívolos,
resistir.

No maquilles el silencio,
calla alto, por encima de la punta
de los pinos en los bosques,
y brindando por la nada
en la que todo se consume.

Busca el temple de las notas musicales
y seduce con huidas
al ejército invasor que busca el oro;
y dale el oro que ya nunca será de nadie.

Mucho antes que tú
se sabían los arribos por llegar…

Y hubo alguien que bailaba.
Y hubo alguien que tocaba los pezones
de una ebria realidad
en un obturador.

Te amaré
con el sentido del camino
y al llegar volveré a ir;
te habré hecho
media noche en el puerto
que hay detrás de la alambrada.

Busca al acto más hermoso
de la luna,
ir por dentro.

Omar Alej.

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