lunes, 30 de mayo de 2016

"Luchando a la contra"

Quizás era yo –por mi causa; pero nunca supe lo que era volver con los que habían ganado. Y no es que sea algo malo; si tan solo no fuese consciente...

Diario de un Moto/Circuito (2016)

Omar Alej.


Ayer estaba en casa, me sentía derrotado. Acaso sintiendo que habíamos perdido y sí, había perdido el Aleti. Y aunque es fútbol y aunque no pasa nada, yo no podía evitar sentirme abatido; tal vez no era dolor de derrota sino de pérdida: si no lo has sentido ¿Qué me puedes decir?

Yo no vi el juego, los malabares del destino me tomaron a contra pie saliendo del hospital y sin cómplices, para una empresa –que me imagino, parecía cualquier cosa: cualquier otra cosa.

Ayer por la tarde, alrededor de las cuatro, me senté en el sofá y puse un disco de Miles Davis (In a Silent Way), algunos dirán que es coquetería pues yo en realidad no soy muy asiduo a la intensidad, los acentos, los tempos y el sonido del jazz, en general. Pero es verdad que eso fue lo que escuchaba, también porque al mismo tiempo leía la biografía del afamado trompetista.

Decidido a no dejar pasar lo mismo que teme de si mismo el fuego; me serví un té de fresas, me lié un porro y luego fume algunos cigarrillos. No estaba bien; pero las historias leídas me hacían imaginar y aquellos sonidos me iban llevando por partes de mí que ahora sentía y no hacía falta entender, era la derrota.

Contra esas músicas, pensé que Cesar Vallejo podría parecer algo simple. Sin embargo, palabra a palabra y luego poesía no es una obviedad; es un ángel que dobla a tu lado y se va. No puede quedarse ni re ejecutarse, su mueca es tan breve que solo es motivo que no tiene forma y padece de todas las longitudes.

Sumido en tales melancolías, por un momento de lucidez me alegró que mi pena tenía más de pequeño burgués que de lacerante herida: era que el mundo no había cambiado.

No triunfaba el esfuerzo, el más débil no tumbaba al gigante y la fe, como escudo, se podía traspasar ¿Solo era fútbol? Otra parte de la vida caía en el olvido.

Me quise confortar pensando que nosotros, que alguien como yo, éramos fruto de Vallejo y que no era fácil contra un monstruo en dimensiones de Miles Davis. Eso suponiendo que Miles Davis haya sido el triunfador; pero no sé. De Jazz yo no sé mucho; en mi lucha contra la muerte, siempre ganó la vida:

Tu muerte no existe,
sencilla torpeza,
tierra extraterrestre,
delirio vacuno,
impronta invisible,
segundo alcanzado.

Tu muerte no existe,
próximo momento,
inercia lograda,
momento anterior,
luna igualitaria,
desierto pujante.

Tu muerte no existe,
microcefalia idealista,
inútil esfuerzo,
simpleza arterial,
arma antimuerte,
percusión insonora.

Tu muerte no existe,
amada insufrible,
canción paquiderma,
reposo espacial,
cardumen cayendo,
penuria azulado.

Tu muerte no existe,
andamio fluvial,
roca hueca,
lengua impostora,
melancolía bronceada,
nostalgia insurrecta.

Tu muerte no existe,
sistema nervioso,
mismo contrario,
espera acabada,
amable violencia,
café ensoñador.

Tu muerte no existe,
carta bocarriba,
todo inacabado,
nada agrietada,
orden tardía,
generosa envidia.

Tu muerte no existe,
compañía desertora,
fe cervantina,
espuma negra,
caricia inmodesta,
principio cobarde.

Tu muerte no existe.
Yo ya he vivido tu muerte,
palabra,
y aún estoy vivo,
gracias a ti:
contra el olvido.

Omar Alej.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Felices 1,500 de enseñanzas, luchas, risas, viajes, de aprender a perder y de saborear el ganar, de amistad y valores, de defender lo indefendible a ojos de la sociedad, de ternura, de festividades, de grandes cosas que la Camboya empezó como un hobbie y que termina en arte, dedicación y paciencia.

Sentimientos de derrota siempre los hay pero es bien importante el final de este texto...

y aún estoy vivo,
gracias a ti:
contra el olvido.

¡Con eso se tiene la guerra ganada!

Gracias Omar Alej. Por dar cada día; por 1,500 días lo mejor.

Anónimo dijo...

Felices 1500
Atte: Averia.

Anónimo dijo...


Lo que me gusta, es esa contrariedad en cada muerte que no existe, no sé si contrariedad, pero si esos contrastes entre unas palabras y otras, como si uniéndose cada una dejara de existir por si misma y se convierte en algo nuevo, como esa amable violencia... que me gustó tanto imaginarla, que es como si no quiera porque no esta, porque por si misma no existe... :O no sé, eso me da... la espuma negra, la impronta invisible. :) esa me gusta mucho. por contradictorio, por sus tintes de repente obscuros, como se supone se ve a la muerte, que a la vez tampoco existe, que imagino que al pasar, uno solo deja de ser, de existir... y me gusta mucho muchísimo, ese "he vivido tu muerte" y que es por ella que aun estoy vivo, aún me siento vivo. Ella no la vive por si misma pero es por los demás que muere, y que da ese toque de vida, "contra el olvido" contra ese morir real. contra ese dejar de existir en todos los aspectos. y no sé, ya sabes, esa vuelta de sentido que siento que le doy después de todo. que no morir, que vivir, que existir o no existir, que esa resistencia a la derrota, a la victoria, a dejarse ir. uy no sé. me da un sentimiento algo complejo, entre esa nostalgia de las cosas perdidas, y el seguir ahí, simplemente seguir ahí existiendo y ya. Buen 1500. Curioso que se llegue a tal número con tanto contraste. Con tales cosas, tal contexto, con ese sabor raro que deja el darse cuenta de todo lo que no muere y (no) existe.

FloresFer.