martes, 17 de mayo de 2016

Contra el sentimiento de orfandad.


“el niño me miró y me dijo:
el mar no es nada bonito.

fue la primera vez
que me di cuenta
de ello. "


Conocí a un Genio. Charles Bukowski.



Iré porque en el tren,
también venias tú.

Abrazarte;
un silencio.

A decirte que hay rebajas
en las dulcerías de la calle catorce
y que pedirte ha sido un gesto de pobreza,
nada más;
pero que vuelvo:

Quiera don Quijote
que al brincar de la palabra
y dejar de estar oculto
entre montañas de ficciones,
vuelva a ser de carne
y hueso, un domingo a la mañana,
tripulando entre los dos
el halcón milenario.

Me dirás que estoy borracho
que es preciso detenerme.

Tú de pronto ya lo sabes:
el mundo duele,
hay momentos
en los cuales las personas más amables
no consiguen acercarse
y ahora es cierto que detrás,
cuando apagas las luces
salen locos los fantasmas asustarnos.

Nunca tuve el coraje de mentirte
o de cambiarte de lugar según mirabas;
te diré sencillamente
que eres más que esa tristeza
y que el alma del guerrero
siempre cuida a todo aquel
que se lanza por los aires
y confía.

Yo también los he escuchado,
me dijeron
que anduviera con cuidado;
que al llegar algún encuentro
se podía ver la ley de las tormentas
trepidando entre nosotros,
sin dios ni santo
de por medio,
y ahí estabas.

Toma partes de este tiempo
que he pasado en la ciudad;
te pensé cuando al mirar
había un niño recargado sobre un libro
y parecía que quería
decir algo. Menos grave,
esta vez.

Omar Alej.

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