martes, 12 de abril de 2016

Una mala idea.


“Le parece que sólo hay miles de barrotes
y que detrás de ellos ningún mundo existe.”


Der Panther. Raine María Rilke.


Mirando,
por un largo rato
en tristeza,
mirando.

Distingue el sol en abril
y avalan el martes
los deslizadores del día de ayer;
hay algo que fuma
bebiendo un brebaje
en un tetra brik.

Su rostro lo impactan los bichos
y no mueve el brazo
ni los espolones
de su conversión.

Mirando,
por siempre mirando.
Yo opino que busca palabras,
mujeres opinan que es guapo
y la policía
opina que está delinquiendo
detrás de la bruma
que hay en su mirada.

Que duro entender
que no necesita ni alivio
ni cuentas del rosario;
quizá solo humo,
no más.

Mirando,
por siempre mirando.
Si leemos su rostro
tendremos vergüenza
de una venganza en un cuarto
donde no hay cerraduras
o manera de entrar.

El barro
y el tizne
en su piel,
se guardan
para otros catalejos:

Favorece el hacer
de la melancolía
y los árboles talados,
reparten su nombre
detrás de las iras
de las ratas
y las palomas.

Yo opino que busca palabras,
el mar opina con sal
y los que han sido privados
del conocimiento
opinan que es dios padre,
su padre.

Un espejo en fractales,  
lo observa mirando;
por siempre mirando.

Seguro que cuando
preguntaron ¿quién fue?
nadie creyó
que miraban a ella
o a él.

Omar Alej.

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