jueves, 14 de abril de 2016

Quizá es que no.

“No hará casa el que ahora no la tiene,
el que ahora está solo lo estará siempre…”

Día de otoño. Raine Maria Rilke.


Soy un hombre de mañanas,
es verdad que me he pasado noches negras
en el vilo de las naves que partían
y preguntando.
Pasé un cruce de pasiones
con mis ondas de pez
y fue un fuego inusitado
lo que ardió sobre aquel terrible asfalto
en el progreso.

Es verdad que apenas digo luna
y ya me inquieto
de no estar en esa superficie
que imagino colorada y apacible;
pero soy un hombre de mañanas.

En la voz primera de los días
salto arriba
y me dispongo a cabalgar
sobre los lomos
de la única intuición
que no se extingue todavía:

Sigo vivo
y vaya golpe de fortuna
es existir
algunas veces.

Hace meses
-que son años en noviembre,
se amargó el melocotón,
¡ay!, de los juegos.

Mis acciones
se han cortado con navajas desfiladas
y recaigo sin saber que estoy cayendo
en un pozo clausurado,
para tiempo y horas blancas.

Debería confesar que sí,
que ya lo sé;
pienso en hacerlo
y de pronto,
sobre el inicio de mi piel,
se siente un Búho,
una neblina
e impactantes cordilleras
que andan lobos…

Soy un hombre de mañanas;
pero a veces
-muchas vueltas,
nadie sabe que aquí estoy
si puede verme.

Omar Alej.

No hay comentarios: