viernes, 29 de abril de 2016

Palabra de poeta.


“Quedan innumerables batallas de la mente por ganar, insondables misterios por desvelar. Sin duda en el futuro algún genio descubrirá la forma de aniquilar el tiempo y el espacio y entonces el ser humano, libre ya de la estupidez de la materia, podrá ser invisible, atravesar las paredes, estar en dos lugares a la vez y alcanzar la inmortalidad. Pero tal vez la conquista final, sin la cual nada tendrá sentido, la logrará el poeta capaz de captar en el aire el verso más excelso que se le escapó a Homero.”

Por un verso. Manuel Vicent.


Veamos, Palabra,
qué quieres que te diga:

Te quiero;

Sin el vuelo
que en tus luces parpadea
no hay mensajes,
para mí,
y eso me duele.

Casi tanto como a ti,
te quiero.
Palabra.

Te he dicho
y contestas en aromas que recuerdo
de la tumba que me espera
y que por ir
es tierra abierta…

Te he sentido sola
y no has querido compañía;
soledad has pronunciado.

Dentro,
lejos de la nube,
en secuencia me llovías
sobre un valle hecho de antenas;

Siempre fue que no sabía
si aquí estabas por la fuerza
o por querer aquí quedarte.

En la brasa de tus cuerpos
recibí las vanidades de los cielos en Camboya.

En tu sombra
guardé un mundo de fantasmas
que una vez me acompañó,
para que afuera hubiera gente caminando
hacia otra gente.

Quedan tardes
y tú misma haces maletas
que no llevan nada nuevo;
pero van…
Igual se van.

Tienes hijas
que algún día volverán,
son las cometas.

No soy el dueño,
para ti,
Palabra buena.
No soy dueño
y te me das
como a los lobos da la presa
el desierto y madriguera.

Temería
porque temo;
pero bailas en los ojos
de tres niños en un tren
y apuntada en el café
por la mañana me bostezas
y te sueles demorar.

Algo así
como una tregua, te pedí
y resultó.
No fueron muchos
-fueron pocos,
y cada aplauso lo libré,
para dejarme en el papel
como una obra más de ti.

¿Cuántos?
¿Son perdigones
o eres la cara de dios?

Mira,
por ejemplo,
me dirías:

<<Vas muy bien Omar Alej,
poco a poco
tu esperanza es menos burda.
Ojala que no desistas  
de escribirme como haría Baudelaire>>

Si te nombro es por nombrarte
y además hace calor;
ahora mismo no recuerdo
como fue que comencé.

Piel de lagarto,
mi bien:

Si te trato
con el tacto de la luna
es que es tuya la marea
y solo es mío lo que espuma.

Cubierta,
como estas;
con ese hierro de cinceles
que usó el diablo,
fue cuestión de libertad.

Jamás dejé de alucinarte,
fuera invierno o fuera un pez;

En una misma coctelera
esta el temblor hecho de Eva
y un apagón en Nueva York:

Hasta el bote de basura
emergió como un cohete
que iba en pos  de ese baúl
a donde está tu corazón.

Cuando todo en el cuarto daba vueltas
también eras la musa
que inspiraba ese silencio vespertino
entre las camas de hospital.

Para entonces Julio
era el más grande de los magos,
me miró y acercó su mano abierta.
Te dije bien,
casi llego a lamentarlo;
pero te dije bien.

Ningún amante
-de esos tantos que tú tienes,
quiere ver que su enemigo es el reloj
y yo tampoco lo veré.
Pero el tiempo que detienes
es el mundo en el que estoy.

Palabra. Ya ves.

Omar Alej.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Afortunada "Palabra" de tener un poeta que la describa, que la use, la delinee, la alucine y la explique tan claramente bajo ese amor que es una vuelta de historias que finalmente comparten como confidentes.

Carlito

Anónimo dijo...


Que bella, la Palabra... se nota el cariño por ella, no porque lo digas tal cual, si no porque de verdad se siente la complicidad con ella. me gusta porque puede quedar al aire, ya sabes? podría imaginar cualquiera, " te he dicho y contestas en aromas que recuerdo" tan infinita y tan inmensa... tan llena de todo y a la vez sentirla sola, como si no necesitara de ti ni de la compañía para hacerse presente :O wow, me gusta ese tenerla ahí y no saber si es su voluntad, o si se es egoísta por obligarla a estar ahí con uno... y a pesar de ello dejarse quemar para hacer Camboya... que generosa!! me gusta que se va, y que volverá aunque no en ella misma si no en sus hijas cometas :) me gusta mucho, siento que es parte de esa inmensidad que tiene, como ir dejando pequeñas estelas de letras que volverán a formarla eventualmente... me gusta la forma en la que describes como se te entrega, como si supiera que debe hacerlo para mantenerte vivo, aunque a veces se esconda, aunque a veces tarde, aunque no quiera irse o llegar. "tuya la marea y solo es mío lo que espuma" me gusta imaginar, un vaivén de todo lo que puede ser y que solo te quedaras con lo que va restando, como si supiera que tu pudieras salvar todo lo que no puede quedarse en el mar. Como si tu pudieras resguardar todo lo que puede esfumarse... que bello está eso. y Julio. hace tanto no lo imaginaba... y esa forma de compañerismo, de compartirla, de estar orgulloso de ti por haberla dicho, entregado a él. y amo mucho esa ultima, "el tiempo que detienes es el mundo en el que estoy" aaaah!!! de verdad, lo detiene, en verdad se está ahí. en todos lados en todos los tiempos. inmortal, dueña del tiempo... es de ella de quien hablaba Manuel Vincent, ella esperando al poeta capaz de encontrarla en el aire..

FloresFer.