viernes, 15 de abril de 2016

Los toreros almirantes.


“Tenía el carácter de un ser grande y unificado, fríamente acostumbrado a que le escuchen. Me asombró esa evolución, que el muchacho excéntrico se hubiera convertido en un hombre ferozmente seguro de sí mismo. Aquellos impulsos de antaño, tan difíciles de dominar, parecían haber entrado en cierta tosca armonía con la profunda inteligencia y la obstinación. El efecto no consistía solamente en dar la impresión de que era un hombre que lo dirigía todo y jamás habría hecho lo que le pedían, sino de alguien con quien uno podía contar para poner cosas en marcha.”

Pastoral americana. Philip Roth.


Se suceden rasgos agrios,
cuando creo que es posible
ir a menos la codicia  
y amanezco entre escarabajos,
veo el reloj y los restos de una feria
apagada entre las piedras.

¿Cómo es que habremos hecho tanto
por tan poco?

Quien redujo a simple hartazgo
los olvidos
puede ser que tenga un hueso
que recuerde;

Y las nubes –si algo tengo que decir,
son todas una misma gota de agua.

Yo pretendo, antes de ir,
la compañía de toreros almirantes
que me hicieron esta forma de reírme
la derrama de miserias.

No podré nunca jamás
destrozarme en los pedazos
que querría compartir
contra el temor
de haber sido uno solo
y en consecuencia
ninguno otro;

Pero es que he estado
frente al rostro duro
de la soledad más gris
bajo el sol firme.
Y justo ahora no sé quién  
-quizá fuera Gunga Din,
se tiró mi mente al aire
como un remo en la marea
y luego el viento
hizo de ella una cometa.

Tantas pintadas de odio y rencor
no dicen mucho,
sí acaso son posibles treguas;
según la causa.

No me convencen
de terminar.
Ya sé que no hay
ningún sigilo
ni aprobación de mutuo acuerdo;
pero discrepo:

Bebiendo ron,
sigo porque algo borracho en mí
conmueve más  
que cualquier ley
en cualquier tiempo:

Sobran renuncias.

Jugando cartas con los vecinos
no hizo falta más de esa mierda
de dulce miel;
tenían curtidos los paladares
o al menos mucho
de sangre fría
ante el horror.

Caigo también,
hay días lunes que son en mayo;
pero mi vuelo
es particular,
no se descubre
sobre un espejo.

Sabe de manos
de hombres de bien
y de las marcas 
en esas manos.


Omar Alej.

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