miércoles, 20 de abril de 2016

La herida en la calle.

Había subido todo lo que antes viajaba a través de las cañerías. Nadie quiso decir nada; estábamos rotos y caídos. Sin embargo aquella imagen lo comprobaba, había dejado de haber gente en peores condiciones que nosotros.

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.


Cuando la herida en la calle
fue clara
y cuando el nulo remedio
fue hacerle un cerco con tablas,
muebles averiados
y pintas, con nombres de victimas en los muros;
también el tiempo cambió
y ahora fue como en fotos de gente de antes.

Yo que he vivido
desde muy pequeño
en colonias aparte,
pude ver que una hilera de hormigas
iba abriéndose paso  
en su anual búsqueda de primavera;
sin que importara que una mascota
hubiera caído en el fondo de la grieta.

Llovió como llueve en abril
si es una obra en procesos;
pero cientos de mozas
no tenían con quien ir a la plaza del centro.

Los hombres estaban de activo en la lucha
y los más amables bebían cervezas
pasando las horas
sin sitio a donde ir
y además no miraban.

Nada fue como en ese film
en el que hay redención
y esperanza de ser,
cuando la herida en la calle
se hizo costumbre
también fue muy fácil
aprender a lucrar con el miedo:

Hubo un mesías
de nombre imposible
que plantó su abolengo,
para que todos sus pares
tuvieran sombra;
ahí en la orilla
de la herida en la calle.

Cuando algún viejo muere
queda alguien que dice que antes
ya se veían todas estas maneras
y que la verdad
es solo otra emoción;
que en un momento se siente
y ya por la noche no está.

Yo no tuve hijos
y con el precio que tiene un laurel
me da cierto temor.
Cuando era un niño mi madre me dijo
que a veces la muerte puede funcionar;
después de saber
que antes no leí a Philip Roth
no resulta estresante su beso en la frente.

Después de todo
es extraño que pasé
algo más que lo mismo de siempre:

La belleza de las chicas buenas
que se pasan comiendo un helado,
con las piernas desnudas
y los labios repletos de aroma,
tiran semillas y ríen;

Ya no parecen presentes ahí,
ante la herida en la calle.

Omar Alej.

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