viernes, 8 de abril de 2016

Camboyanos.

Cuando descubrimos Deep Camboya; quizá no éramos tan bellos ni tan animales. Un estado de gestación nos tenía capturados. Todos los que han pasado por aquí –ahora, están en el aire: 
¡benditos sean!

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej. 


<<Mañana es mejor>>
dijo Luis Alberto.
En cuentas con él
-de esa poesía,
este sol nuevo
es el preludio de una canción;
y no caer de esta trama
entre cadáver y esperanza.

Como no tuve padre
me he ceñido a la fuerza
de los catamaranes que vi
luchando contra los tiempos
en un mar de suspenso
y neblina.

Crují sobre tablas crujientes
en un enero sombrío,
lo cruento del aire asustaba
y ya en Rimbaud me sentí
como un ángel en tierra
que pisaba el camino
de los que volvían engañados
de Roma.

De Bukowski aprendí
calles de ciudades sin puerto,  
cantinas de Philly,
testimoniar el fuego de los hipódromos
y miradas sin miedo
a través de las noches.

Mi pasión por Baudelaire
la conocen en cada una de sus esquinas
las hojas que ya no firmaba,
pues parecían
y aún parecen
mala copia
de un verdadero poeta;
extinguido de tanto nombrarme
en su nombre.

Con Sabina
pasé muchas noches en blanco
envidiándole historias
de mujeres veneno,
mujeres imán;
por no hablar del gran Charly,
ciudadano García del mundo
que fue el padre –imagino,
de Rodolfo y de Andrés.  

Son un montón de grandiosos mitos
los que alimenta la luz
con la que ahora leo a Cesar Vallejo
subido en lomos
de sus heraldos negros.

Suena a soberbia;
pero con ellos
me sentí menos solo
alejado del mundo,
mientras comía con las manos
un pan verdadero
sin literatura.

Para fortuna de cuento,
desde un tiempo a esta parte,
todos esos testigos
de mi sonoridad muda
se han encarnado
en celebridades,
más o menos carnales.

Y aquí tengo amigos que dicen
ser camboyanos,
también.
Además.

Omar Alej.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Recuento que nos recuerda las raíces de Camboya, cada uno de nosotros hemos agarrado pedacitos de ellos y los hemos tomado como moraleja y lecciones de vida, también entre copas y hierba; hemos intercambiado raíces personales que se han complementado para tener una colecta de ideas bajo la misma tónica de pasarla bien, aprender, reír, revalorizar y jugar a lograr lo que no buscábamos.

Gracias Camboya por dar acogida a tantas ideas, todas con un toque de locura y sinceridad.

Carlito