viernes, 29 de abril de 2016

Palabra de poeta.


“Quedan innumerables batallas de la mente por ganar, insondables misterios por desvelar. Sin duda en el futuro algún genio descubrirá la forma de aniquilar el tiempo y el espacio y entonces el ser humano, libre ya de la estupidez de la materia, podrá ser invisible, atravesar las paredes, estar en dos lugares a la vez y alcanzar la inmortalidad. Pero tal vez la conquista final, sin la cual nada tendrá sentido, la logrará el poeta capaz de captar en el aire el verso más excelso que se le escapó a Homero.”

Por un verso. Manuel Vicent.


Veamos, Palabra,
qué quieres que te diga:

Te quiero;

Sin el vuelo
que en tus luces parpadea
no hay mensajes,
para mí,
y eso me duele.

Casi tanto como a ti,
te quiero.
Palabra.

Te he dicho
y contestas en aromas que recuerdo
de la tumba que me espera
y que por ir
es tierra abierta…

Te he sentido sola
y no has querido compañía;
soledad has pronunciado.

Dentro,
lejos de la nube,
en secuencia me llovías
sobre un valle hecho de antenas;

Siempre fue que no sabía
si aquí estabas por la fuerza
o por querer aquí quedarte.

En la brasa de tus cuerpos
recibí las vanidades de los cielos en Camboya.

En tu sombra
guardé un mundo de fantasmas
que una vez me acompañó,
para que afuera hubiera gente caminando
hacia otra gente.

Quedan tardes
y tú misma haces maletas
que no llevan nada nuevo;
pero van…
Igual se van.

Tienes hijas
que algún día volverán,
son las cometas.

No soy el dueño,
para ti,
Palabra buena.
No soy dueño
y te me das
como a los lobos da la presa
el desierto y madriguera.

Temería
porque temo;
pero bailas en los ojos
de tres niños en un tren
y apuntada en el café
por la mañana me bostezas
y te sueles demorar.

Algo así
como una tregua, te pedí
y resultó.
No fueron muchos
-fueron pocos,
y cada aplauso lo libré,
para dejarme en el papel
como una obra más de ti.

¿Cuántos?
¿Son perdigones
o eres la cara de dios?

Mira,
por ejemplo,
me dirías:

<<Vas muy bien Omar Alej,
poco a poco
tu esperanza es menos burda.
Ojala que no desistas  
de escribirme como haría Baudelaire>>

Si te nombro es por nombrarte
y además hace calor;
ahora mismo no recuerdo
como fue que comencé.

Piel de lagarto,
mi bien:

Si te trato
con el tacto de la luna
es que es tuya la marea
y solo es mío lo que espuma.

Cubierta,
como estas;
con ese hierro de cinceles
que usó el diablo,
fue cuestión de libertad.

Jamás dejé de alucinarte,
fuera invierno o fuera un pez;

En una misma coctelera
esta el temblor hecho de Eva
y un apagón en Nueva York:

Hasta el bote de basura
emergió como un cohete
que iba en pos  de ese baúl
a donde está tu corazón.

Cuando todo en el cuarto daba vueltas
también eras la musa
que inspiraba ese silencio vespertino
entre las camas de hospital.

Para entonces Julio
era el más grande de los magos,
me miró y acercó su mano abierta.
Te dije bien,
casi llego a lamentarlo;
pero te dije bien.

Ningún amante
-de esos tantos que tú tienes,
quiere ver que su enemigo es el reloj
y yo tampoco lo veré.
Pero el tiempo que detienes
es el mundo en el que estoy.

Palabra. Ya ves.

Omar Alej.

jueves, 28 de abril de 2016

Dolores Ce Rodríguez.


Ya por entonces, contradiciendo una idea popular de los ladrones, prefería aquel que se sobrestima que a los que subestimaban…
A mí los ladrones –y aunque me gustan mucho, me daban igual, tratándose de ella.

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.


Siempre me gustó.

Dolores Ce Rodríguez
ya antes era
-y ya se hizo,
algo más que una memoria.

En sonora
-en Obregón,
los calores son órdenes del diablo,
para que la gente duerma
o enloquezca
en la búsqueda de nubes que le lleven
de regreso; no sé a dónde.

Una vez me dijo
que yo le gustaba,
otra vez fue que me mostró
las pieles interiores
de un animal muerto;

Luego,
habiendo habido muchas veces,
solamente me ignoraba
y se seguía caminando
calle arriba.

En los labios,
cuando beso mi reflejo
en el espejo,
está un nombre
que me dijo que aprendiera a pronunciar;
cuando loca
-en aquellos baños viejos,
me besaba casi ahogada
con su llanto adolescente.

Siempre me gustó.

Dolores Ce Rodríguez
al crecer tenía tetas
aún más lindas que las de las mujeres
en televisión:
yo no lo vi,
nunca la vi sin esa blusa
de colores que se cambian,
según pienso
en sus rodillas o en su cuello.

Su padre,
en la mente
ya tenía pegamentos
y solventes.
Su abuela masticaba mucho tiempo
sin los dientes de adelante
y su madre imaginaria
solamente aparecía,
para darle de comer a las gallinas.

La encontré en un autobús;
pero dormía.
Tenía atado en la muñeca
el negro corazón
de un hombre malo;
pero dormía.

Siempre me gusto.

Dolores Ce Rodríguez
es ahora mi mujer
y baila alegre en carnavales.
Se ha librado del terror
que había en su voz;
ha crecido
y es normal
pues ya no es aquella niña,
aunque ahora sea esta mujer.

Me cocina,
me despide cuando viajo al extranjero
y no me espera…

Simplemente
es más grande que el amor
porque me ama
y que así sea.

Siempre me gustó.

Dolores Ce Rodríguez
es la dueña de un reloj que da la hora
en pasado, presente
y futuro.

Omar Alej.

miércoles, 27 de abril de 2016

Es un mar de tonterías.


“todo es sensible; ¡y todo sobre tu ser actúa!”

¡Hombre! pensador libre... Gérard de Nerval.


No lo quiero;
pero aquí ante la hoja
se volvió la sombra
clara.

Quitaré acorazados
y lamentaré alguna suerte.

Tal vez ahora no tenga la fuerza:

La imprudencia de creer que uno es fuerte
no funciona cada vez.

Las marcas en el aire…
Llega el viento impronunciable…
Son las luchas del dolor,
las que confiscan…

He intentado con la luna
trasponer a las navajas
en el centro de los miedos
y cantar.

He querido quedarme,
yendo en los barcos
que surcan
y bombean la sangre
pura y loca
de los ríos.  

Erguido como el árbol,
quiero ser;
poder girar en dirección
de donde arden mis raíces
y soplar.

Es ingenuo
-es un mar de tontería;
pero hacerle sombra al fuego
que en mis sueños me consume,
me desvela.

Hace tiempo
cada voz que dilapido
la pretendo sin cenizas,
sin llorarla;
siendo inútil
maldecir el maleficio,
he querido preservarme
en el otro.

Sin embargo esta mañana
estoy lejos.
Estoy viendo
y no se ven
los que venían a mi lado,
siendo yo.

Volveré a Baudelaire
y al viejo Bob;
de memoria me sabré
que antes mi patria
ya volvió de sus exilios.

Buscaré en los papeles
que yo mismo,
muchas veces, perdoné;
pues era pronto para el odio.

Justo hoy, mis alas
no le caben a las horas;

Cuéntame sobre la vez
que al subir alto
-hasta la selva,
te picó una hormiga bala.

Omar Alej.

martes, 26 de abril de 2016

Sin titular.

¿quién es el nuevo dios, que se ha impuesto a la tierra?
¿Y si acaso no es dios es un demonio al menos... ?

Era él, ese loco, el sublime insensato... Gérard de Nerval.



Estar encorvado
es su forma de estilo
y llegado a viejo
asumido una fragancia
de madera con licor de café.

No le ha sido posible
devolver los boletos que recibió,
para salir del infierno;

Hubo un niño que una vez cogió sus manos
y le dijo que llevara
envuelto en ellas
ese frágil corazón de la esperanza.
Pero vio
que no había nadie
que quisiera ir a ver a los caballos galopar,
sin retenerlos.

Testa cana y piel opiácea,
poco cree en los veranos.
Tiene claro
-ya hace tiempo,
que hay sueños
que es mejor no despertar
pues caen del muro explotando 
mientras duerme su jornada
un hombre simple.

Cuando todos se habían ido,
afincando dividendos en sus bolsos
y en sus partes,
se siguió por donde ya no iba nadie.
Y, ahora solo,
decidió probar al mar;
lo llamó puta decidía
y mostrándose sincero
saco espuma por la boca,
él también.

Si lo vieran
en Paris meando al Sena,
Gérard de Nerval
habría dicho que era el hijo de la lluvia:

No escribir
es el atuendo de un poeta;
cada vez que la poesía
es solo un mito.

Ya no sabe si amó
siempre
o si acaso no amó
nunca.

Cuando alguien le pregunta
su pasado,
el futuro tiene oídos delicados;
no podría reponerse…

Y siempre cuenta la misma historia.
La que trata de una balsa hecha de plomo
que flotaba sobre el aire;
no es Ahab
ni es Sísifo.

Es otro igual a esa obsesión
que es cualquier otra absurdidad
como motivo.
Omar Alej.

lunes, 25 de abril de 2016

Locos Bajitos/Genios Gigantes.


“Lo que seremos está allí, en su configuración y sus objetos. Nada en el mundo abierto y andarín podrá reemplazar al espacio cerrado de nuestra infancia, donde algo ocurrió que nos hizo diferentes y que aún perdura y que podemos rescatar cuando recordamos aquel lugar de nuestra casa.”


Julio Ramón Ribeyro.


Juguemos a tope,
que el tiempo sea útil
y hacer el destino con brincos,
con gritos;

Con manos al aire
y cantando,
riendo en idiomas nuevos
de siempre.

Jugar es primero,
así es como marcan
los niños más sabios;
guardianes del anhelo incesante
en las alegrías más sencillas.

Me miro en sus ojos,
ya no puedo cansarme:

Debo seguir;
mantener este pie
con la fuerza de otros que están
donde me imagino
que estoy…

Ahora he vuelto a la calle
de la ciudad que he dejado;
cada pulso que duele entre ruidos
esta sanando entre ellos,
que dijera Serrat.

Tengo ganas de verlos
atendiendo a muñecos
con pasteles de tierra
o llamándolos tarde a comer,
porque han ido de compras
a comprar golosinas,
primero.

Juguemos a tope
contra el poder de los miedos,
usemos las ramas, los libros,
el color, el aroma,  las telas,
la vida
y los almohadones
donde las abuelas esconden dinero.

Jugar es primero
y yo lo sé bien:

Un buen jugador no usa excusas,
se pide el primero
para tomar por atraco
una cocina,
una sala
y hacerla que sea
aquel otro mundo mejor.

Omar Alej.

viernes, 22 de abril de 2016

El día que Prince nació.


“It's been so lonely without you here
Like a bird without a song”

Nothing Compares 2 U.


Prince.


Ayer nació Prince,
se escucha ese swing
hasta dentro de un pez
que es de pura madera;

Se anuncia que vienen
tres desposeídos,
desde el occidente,
para oír sus regalos.

Fue justo y necesario;
una urgencia
en tiempos de mentiras escondidas
al oído de todos.

Con Él trajo el arrojo
y donde pisa
es un frente de vanguardias
sobre el aire:
La manera más ardiente
de los fuegos musicales en la piel
y en el espíritu de dios
dentro de un beso.

Fue en la noche
que es su escala preferida en la guitarra.

Ha nacido en la ciudad
como antes renacieron
hombres lobo;

Sexy lord
que va pasando;
conduciendo un coche deportivo,
a través de largas calles con neblina,
rostros duros de guasones,
y un farol que rompe el orden
al hacer un llamamiento.

Ya no habrá más chicos solos
¡Nuevas leyes!;
toca el turno
y confección  
a los peligros,
al voltaje
y a la danza primitiva:

“let´s go crazy”

Se han marcado con el signo
las mujeres más hermosas de la raza;

El artista fue encarnado
y las gotas purpuras de lluvia
lo conducen en su viaje
a través de la retina del que sueña
con hacer del mundo un escenario.

Ese es Prince,
El que ha nacido.

Reinventó la tradiciones
y nació en el día en que murió;

Porque todo lo cambió,
eternamente.


Omar Alej.

jueves, 21 de abril de 2016

La noche estrellada.


“Daría este viento del mar gigante por tu brusca respiración
oída en largas noches sin mezcla de olvido,
uniéndose a la atmósfera como el látigo a la piel del caballo.” 


Tango del viudo. Pablo Neruda.


Muchas veces
no he querido sostenerle la mirada.

Me distraigo con el cielo,
sin revancha, en la pintura
e insinúo que quizá
fuera el rosario el que la enferma.

Ella oprime el cristo de madera
entre sus pechos
y lo niega,
me recuerda que aquel hombre
fue un poeta;

Pero vuelve a toser
dejando hilos de sangre
en un pañuelo percudido
hecho girones.

Llevo meses sin trabajo
y con el oficio de escritor
he pactado retirada.
La razón ya no me importa,
solamente que haya algo de beber
y no pensar;
ya no pensar.

Entre ambos
conseguimos sobrevivir
en duro aguante.

Yo les pido a los vecinos
ropas sucias que lavar
y ella las lava;
pero últimamente han pagado
con sobras de comidas.
Me reclaman que ahí está la misma mancha,
que es visible que ya no tiene fuerzas,
para tallarla:

Quizá los gigantes
no ejercieran sexualmente
su derecho a estar aquí.

Esta mañana no me asusta el egoísmo
y me siento estar muriendo de lo mismo;
de un inocente anhelo de vivir.

Algunas tardes olvidamos
que ya nadie nos recuerda,
yo estoy ciego de beber;
pero contento.
Ella casi se ha quitado
las penumbras de los ojos
y se ha puesto ese vestido ya sin mangas;
se decide por besarme las dos manos
y al abrirme la camisa me ve un brote de llagas,
se sonríe.

Luego vuelve
y con mi miembro, inútilmente,
entre sus labios,
toce una y otra vez,
está llorando…

Yo termino
en su honor;
Nada es más bello
que su altiva agonía,
que sus ganas por coraje.

Idolatro
-para siempre,
la humildad con que combate la desgracia.
Es mi fuente de ternura;
somos hombres y mujeres
tantas veces.

Es tan bella
como la noche estrellada:

Esa fue la realidad
alguna vez.

Omar Alej.

miércoles, 20 de abril de 2016

La herida en la calle.

Había subido todo lo que antes viajaba a través de las cañerías. Nadie quiso decir nada; estábamos rotos y caídos. Sin embargo aquella imagen lo comprobaba, había dejado de haber gente en peores condiciones que nosotros.

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.


Cuando la herida en la calle
fue clara
y cuando el nulo remedio
fue hacerle un cerco con tablas,
muebles averiados
y pintas, con nombres de victimas en los muros;
también el tiempo cambió
y ahora fue como en fotos de gente de antes.

Yo que he vivido
desde muy pequeño
en colonias aparte,
pude ver que una hilera de hormigas
iba abriéndose paso  
en su anual búsqueda de primavera;
sin que importara que una mascota
hubiera caído en el fondo de la grieta.

Llovió como llueve en abril
si es una obra en procesos;
pero cientos de mozas
no tenían con quien ir a la plaza del centro.

Los hombres estaban de activo en la lucha
y los más amables bebían cervezas
pasando las horas
sin sitio a donde ir
y además no miraban.

Nada fue como en ese film
en el que hay redención
y esperanza de ser,
cuando la herida en la calle
se hizo costumbre
también fue muy fácil
aprender a lucrar con el miedo:

Hubo un mesías
de nombre imposible
que plantó su abolengo,
para que todos sus pares
tuvieran sombra;
ahí en la orilla
de la herida en la calle.

Cuando algún viejo muere
queda alguien que dice que antes
ya se veían todas estas maneras
y que la verdad
es solo otra emoción;
que en un momento se siente
y ya por la noche no está.

Yo no tuve hijos
y con el precio que tiene un laurel
me da cierto temor.
Cuando era un niño mi madre me dijo
que a veces la muerte puede funcionar;
después de saber
que antes no leí a Philip Roth
no resulta estresante su beso en la frente.

Después de todo
es extraño que pasé
algo más que lo mismo de siempre:

La belleza de las chicas buenas
que se pasan comiendo un helado,
con las piernas desnudas
y los labios repletos de aroma,
tiran semillas y ríen;

Ya no parecen presentes ahí,
ante la herida en la calle.

Omar Alej.

martes, 19 de abril de 2016

Cocodrilo, habla.


En mi cabeza, una voz era mejor que cualquier otra voz que yo hubiera escuchado.
Se me escuchaba triste y muy suave; de una melancolía inexistente me sugería que nunca más dijera nada:
“Quédate solo conmigo; aquí hablaremos los dos”
Ciertas veces regresa; ya nunca dejé de ser un solitario.

Diario de un Moto/Circuito (2016
Omar Alej.



Dispón de buen temple
y encaja una risa
si te cuentan los dientes,
para disimular.

Dicen que es un día gris,
que la ciudad inflige ceniza
sobre el deterioro
de sus aves custodias:
qué difícil saber.

Yo estoy donde
el océano atlántico
aguarda;

Sobre trazos urbanos
que no asustan
ni penan el ocio
de los caminantes,
esto es américa del norte
y en parte parece
la ausencia de ti
como un centro de atracciones
en tres dimensiones.

Pregunta a la tierra,
son solo huellas
lo que anuncia al hacerte
antes de que llueva.

La gravedad no te llama,
dice de un sitio
donde siempre estás tú;
podría ser un cuento
que trata de un puente…

Me escribes que la aurora
se te pone de espaldas
cada mañana  
y que hay luces negras  
al andar hacia otros caminos;
y ya has quemado el laurel.

Que no te detengan  
fronteras sin nadie  
en un retorno;
y que distingas
la verdadera planta de un tesoro
si te cercan ladrones,
es lo que pido por ti
y para ti
si no he perdido el aliento.

Quedemos a vernos después,
una vez que regrese
habremos cambiado;
yo querré coca cola,
no puedo comprometer nada más
¿qué me dirás de esa voz?

Comete los mundos,
todos los posibles.
Y si alguien afuera de ti
te llama a salir
no digas que no.

Sé por la prensa
y la radio
y la televisión
que te han estado esperando;
porque el cocodrilo se ríe,
también.
Omar Alej.

domingo, 17 de abril de 2016

A una chica allá en Miami.


“No pretendo convertirte en una burguesa, Naomi. Si la cama te parece demasiado lujosa, podemos hacerlo en el suelo.”

El lamento de Portnoy. Philip Roth. 


Si fuera más como él,
como me pides que sea
¿qué color le pondrías
al techo que veo
cuando me quedo dormido
en la estación del Greyhound?

Ya no diré que fui un poeta;
será un sueño
que los niños no tendrán
nunca jamás,
más.

Es cierto que podría
dentellar todos los temas
de importancias importantes
en un café boutique
del distrito Winwood
y no lo hago:

Junto tickets de descuentos
y acostumbro comer
sin poner los codos en la mesa;
no suelo salir tanto
ni en la misma manera
en la que salen
palabras del silencio,
con acentos asignados.

Cuando llego a esta ciudad
nunca olvidé
que provengo desde el fondo
de los pechos
de mujeres que me alientan
a seguir siendo lo que sea
menos que un hombre.

Al pisar el aeropuerto
otra vez no soy un ave.
No hablaré en ingles
-sorry, i don't can't-
y tú no deberías
preguntarme en español
por lo que celebra el día de muertos

No he rompido nunca una piñata
y no soy un entusiasta
de las luces en rosa mexicano
en una playa de oaxaca
o cualquier otra referencia
espiritual.

Bebo ron
porque es pirata
y aunque tus intenciones
son pacificas y democráticas,
e inocentes,
no me asusta Donald Trump
ni el ku klux klan.

Tengo pesadillas
de escalones que no acaban
y no soy,
porque no puedo ser,
más como él,
como me pides que sea;

Tengo en claro
un catálogo de dudas
que está escrito en verso.

Omar Alej.

sábado, 16 de abril de 2016

El Frívolo.

<<No encuentro precisamente ningún placer en los estimulantes a los que me entrego con frecuencia de forma tan vehemente. No es, en verdad por amor al placer por lo que he expuesto a la ruina mi vida, mi reputación y mi razón>>


Edgar Allan Poe.



Claro que soy frívolo.

Me gustan los besos,
que me digan alegre,
que alguno me aplauda
y que ella me quiera;

Pero no de cariño,
como se quiere un juguete.

Me gustan los lujos:

La copa de ron
de barcardi blanco,
las horas de noche
hablando y hablando,
los cuadros con marco
y la letra bonita
de una canción peligrosa,
soy muy del placer;

Pero me gusta pensar
que también soy el otro,
el que sabe tu historia
y que estás ahí
con la mirada triste.
Lidiando con ser
lo que nunca será.

Igual que tú
soy voz.
Omar Alej.




viernes, 15 de abril de 2016

Los toreros almirantes.


“Tenía el carácter de un ser grande y unificado, fríamente acostumbrado a que le escuchen. Me asombró esa evolución, que el muchacho excéntrico se hubiera convertido en un hombre ferozmente seguro de sí mismo. Aquellos impulsos de antaño, tan difíciles de dominar, parecían haber entrado en cierta tosca armonía con la profunda inteligencia y la obstinación. El efecto no consistía solamente en dar la impresión de que era un hombre que lo dirigía todo y jamás habría hecho lo que le pedían, sino de alguien con quien uno podía contar para poner cosas en marcha.”

Pastoral americana. Philip Roth.


Se suceden rasgos agrios,
cuando creo que es posible
ir a menos la codicia  
y amanezco entre escarabajos,
veo el reloj y los restos de una feria
apagada entre las piedras.

¿Cómo es que habremos hecho tanto
por tan poco?

Quien redujo a simple hartazgo
los olvidos
puede ser que tenga un hueso
que recuerde;

Y las nubes –si algo tengo que decir,
son todas una misma gota de agua.

Yo pretendo, antes de ir,
la compañía de toreros almirantes
que me hicieron esta forma de reírme
la derrama de miserias.

No podré nunca jamás
destrozarme en los pedazos
que querría compartir
contra el temor
de haber sido uno solo
y en consecuencia
ninguno otro;

Pero es que he estado
frente al rostro duro
de la soledad más gris
bajo el sol firme.
Y justo ahora no sé quién  
-quizá fuera Gunga Din,
se tiró mi mente al aire
como un remo en la marea
y luego el viento
hizo de ella una cometa.

Tantas pintadas de odio y rencor
no dicen mucho,
sí acaso son posibles treguas;
según la causa.

No me convencen
de terminar.
Ya sé que no hay
ningún sigilo
ni aprobación de mutuo acuerdo;
pero discrepo:

Bebiendo ron,
sigo porque algo borracho en mí
conmueve más  
que cualquier ley
en cualquier tiempo:

Sobran renuncias.

Jugando cartas con los vecinos
no hizo falta más de esa mierda
de dulce miel;
tenían curtidos los paladares
o al menos mucho
de sangre fría
ante el horror.

Caigo también,
hay días lunes que son en mayo;
pero mi vuelo
es particular,
no se descubre
sobre un espejo.

Sabe de manos
de hombres de bien
y de las marcas 
en esas manos.


Omar Alej.

jueves, 14 de abril de 2016

Quizá es que no.

“No hará casa el que ahora no la tiene,
el que ahora está solo lo estará siempre…”

Día de otoño. Raine Maria Rilke.


Soy un hombre de mañanas,
es verdad que me he pasado noches negras
en el vilo de las naves que partían
y preguntando.
Pasé un cruce de pasiones
con mis ondas de pez
y fue un fuego inusitado
lo que ardió sobre aquel terrible asfalto
en el progreso.

Es verdad que apenas digo luna
y ya me inquieto
de no estar en esa superficie
que imagino colorada y apacible;
pero soy un hombre de mañanas.

En la voz primera de los días
salto arriba
y me dispongo a cabalgar
sobre los lomos
de la única intuición
que no se extingue todavía:

Sigo vivo
y vaya golpe de fortuna
es existir
algunas veces.

Hace meses
-que son años en noviembre,
se amargó el melocotón,
¡ay!, de los juegos.

Mis acciones
se han cortado con navajas desfiladas
y recaigo sin saber que estoy cayendo
en un pozo clausurado,
para tiempo y horas blancas.

Debería confesar que sí,
que ya lo sé;
pienso en hacerlo
y de pronto,
sobre el inicio de mi piel,
se siente un Búho,
una neblina
e impactantes cordilleras
que andan lobos…

Soy un hombre de mañanas;
pero a veces
-muchas vueltas,
nadie sabe que aquí estoy
si puede verme.

Omar Alej.

miércoles, 13 de abril de 2016

Retrato de un espejo.


“Todo ángel es terrible.” 
Las elegías de Duíno. Raine Maria Rilke.


Soñé que había un cementerio
de amantes
y estaba sobre una isla
hecha de cristales oscuros,
todos, salvo uno
que brillaba con brillo
de dioses griegos.

Mi cabello era largo
como el de los reptiles
y me acorazaba una tela delgada
con olor de gente muy pobre
del sur.

Había solo una tumba
y un hombre rojizo e hinchado
estaba sentado al pie del cemento;
leía en voz alta
-una y otra vez,
lo que estaba escrito en la lápida.

Al verme calló
y después de segundos
soltó un miserable soplido
de mariposas moradas,
para después decirme <<aquí hay algo más que un buen hombre>>.

<<Tal vez sea un cadáver>>,
respondí indiferente,
sin pensarlo mucho;
ni siquiera un poco:

Un sueño es el arte
de soñar lo imposible
y anoche dormí
sin haber visto la televisión.

Creí haberme ido,
estar en un puente aéreo,
y de pronto su voz
renació en el espacio:

<< Es un hombre que siente su mente
siendo mordida;
que cuando cae en la angustia
se revuelve en el piso
sofocado por las paredes
y se araña en el pecho
por quitarse la piel
que le impide ser algo
y poder tocarse con alguna cosa.

Tiene heridas adentro
que están más perdidas
que el centro del mundo;
pero las recuerda,
las prueba y las sabe
y no puede hablar.

Un hilarante silencio
se posa en su boca
cuando una palabra le cuenta
lo que no hay que contar
a los soñadores.

Lleva mordidas las uñas
de todo en su origen,
ni siquiera las bestias se acercan a olerlo.
Está sufriendo de fuego
en un mundo de hielo;
Maldito sea el fin de la muerte,
poeta…

Yo quiero jurarlo
y si no lo alivio
mi vida será -para siempre, tormento.
Tan desposeído esta él
que ya ni hace viento
que ya ni hace frío;
pero lo juro,
aquí hay algo más que un buen hombre>> Lo dijo
apretando entre las manos un cristo.

<<buena suerte, quizá>>
Dije yo,
ofendido por sus ansias
de celebridad;
pero no desperté.
Omar Alej.

martes, 12 de abril de 2016

Una mala idea.


“Le parece que sólo hay miles de barrotes
y que detrás de ellos ningún mundo existe.”


Der Panther. Raine María Rilke.


Mirando,
por un largo rato
en tristeza,
mirando.

Distingue el sol en abril
y avalan el martes
los deslizadores del día de ayer;
hay algo que fuma
bebiendo un brebaje
en un tetra brik.

Su rostro lo impactan los bichos
y no mueve el brazo
ni los espolones
de su conversión.

Mirando,
por siempre mirando.
Yo opino que busca palabras,
mujeres opinan que es guapo
y la policía
opina que está delinquiendo
detrás de la bruma
que hay en su mirada.

Que duro entender
que no necesita ni alivio
ni cuentas del rosario;
quizá solo humo,
no más.

Mirando,
por siempre mirando.
Si leemos su rostro
tendremos vergüenza
de una venganza en un cuarto
donde no hay cerraduras
o manera de entrar.

El barro
y el tizne
en su piel,
se guardan
para otros catalejos:

Favorece el hacer
de la melancolía
y los árboles talados,
reparten su nombre
detrás de las iras
de las ratas
y las palomas.

Yo opino que busca palabras,
el mar opina con sal
y los que han sido privados
del conocimiento
opinan que es dios padre,
su padre.

Un espejo en fractales,  
lo observa mirando;
por siempre mirando.

Seguro que cuando
preguntaron ¿quién fue?
nadie creyó
que miraban a ella
o a él.

Omar Alej.

lunes, 11 de abril de 2016

Patíbulo.


“No quiero de ti vanidad alguna
que te demuestre.

Sé que el tiempo
no se llama como tú.”

Todos cuantos te buscan te tientan... Rainer Maria Rilke.


Busco en un pequeño libro;
lo hago ahora pues antes
lo dejaba aquí y aparecía por allá,
no sé dónde…

Desde que lo encontré  
-como un acto de magia
 (Man Of The Way Wherever  
dice que no lo trajo
y todos a quienes pregunto
dicen no haberlo traído
en su mochila de libros sagrados),
me negaba a leerlo
por herir mi altivez.

Tenía y aún tiene
el mismo carisma
de los hombres callados.
No es que me niegue
que el silencio sugiere;
pero es que es un poco una mierda
eso de darle ornamenta
a quien no dice nada:

Un ambiente trillado
el de los misterios.

El libro es de un mundo sencillo,
sin las catacumbas
y sin odas castrenses
de Michel Houellebecq
al futuro,
es un relato impreciso.

En la historia que cuenta
solamente hay un dios
y la gente se mata,
solamente hay un perro
-que no tiene dueño,
y la chusma que es brava
se monta una tromba,
para hacerle callar
a quien sea que esté haciendo aquel ruido…

No es el contexto,
lo que mata a la gente
es la gente que mata
y en el libro –te dicen,
uno de cada tres nenes
ya viene con bombas.

Yo quiero encontrarme tocado
por palabras de amor
en un verso blanco
y le pregunto por treguas
a don Ángel González
y por revelaciones a Rilke;
quisiera copiarlas:

De su inspiración
inspirarme yo un poco,
para deslumbrar
con un corazón delicado.

Sin embargo,
señor juez,
estimable jurado,
sé muy bien que fui yo.
Tales ritos de sangre
se parecen a mí;
pero soy inocente.

Es verdad
que mis huellas
están en la misma cuchara que utilicé,
para sacarle los ojos
(en realidad
quería las corneas);
pero soy inocente,
públicamente inocente.

Me dividieron señales
que han afectado mi antena;
pero igual no volví
nunca más a Sonora  
ni he inventado la grieta.

Cuando esperé todo un día
debajo del sol del infierno
sin saber qué esperaba,
no formulé la oración
al pie de la pólvora;
solamente he contado
que tuve la garganta seca.

No he recortado la tela
que después cocerían
a las banderas
los prototipos del hombre…

Apenas hice muy poco,
de verdadera maldad
me declaro inocente;
Pero -en efecto,
soy yo.

Omar Alej. 

viernes, 8 de abril de 2016

Camboyanos.

Cuando descubrimos Deep Camboya; quizá no éramos tan bellos ni tan animales. Un estado de gestación nos tenía capturados. Todos los que han pasado por aquí –ahora, están en el aire: 
¡benditos sean!

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej. 


<<Mañana es mejor>>
dijo Luis Alberto.
En cuentas con él
-de esa poesía,
este sol nuevo
es el preludio de una canción;
y no caer de esta trama
entre cadáver y esperanza.

Como no tuve padre
me he ceñido a la fuerza
de los catamaranes que vi
luchando contra los tiempos
en un mar de suspenso
y neblina.

Crují sobre tablas crujientes
en un enero sombrío,
lo cruento del aire asustaba
y ya en Rimbaud me sentí
como un ángel en tierra
que pisaba el camino
de los que volvían engañados
de Roma.

De Bukowski aprendí
calles de ciudades sin puerto,  
cantinas de Philly,
testimoniar el fuego de los hipódromos
y miradas sin miedo
a través de las noches.

Mi pasión por Baudelaire
la conocen en cada una de sus esquinas
las hojas que ya no firmaba,
pues parecían
y aún parecen
mala copia
de un verdadero poeta;
extinguido de tanto nombrarme
en su nombre.

Con Sabina
pasé muchas noches en blanco
envidiándole historias
de mujeres veneno,
mujeres imán;
por no hablar del gran Charly,
ciudadano García del mundo
que fue el padre –imagino,
de Rodolfo y de Andrés.  

Son un montón de grandiosos mitos
los que alimenta la luz
con la que ahora leo a Cesar Vallejo
subido en lomos
de sus heraldos negros.

Suena a soberbia;
pero con ellos
me sentí menos solo
alejado del mundo,
mientras comía con las manos
un pan verdadero
sin literatura.

Para fortuna de cuento,
desde un tiempo a esta parte,
todos esos testigos
de mi sonoridad muda
se han encarnado
en celebridades,
más o menos carnales.

Y aquí tengo amigos que dicen
ser camboyanos,
también.
Además.

Omar Alej.

jueves, 7 de abril de 2016

Solo por ti.

«La gran insubordinación es vivir la vida hasta el final»
Imre Kertész.


Esos hombres
de una edad ya meritoria
que tosían
mientras se fumaban un cigarro
o que se apagaban la tos, fumando,
me robaban la atención
en los inviernos
y aún lo hacen.

No sé modos
designados de morir
correctamente;
intuyo que es instinto,
biología.

Una vez
abracé a una chica tan fuerte
que le corte la cabeza
con los brazos;
no volví a verla
y siempre que pasaba junto a mi
disimulaba… hija de puta.

En un mundo de patrañas
la ilusión se vuelve densa,
casi tanto como sombras de cruces;

Y si una multitud huyendo
te abre los ojos cuando tienes cinco años
-porque te han pisado en su avanzada,
puede ser que cada santo
sea lo mismo que una bestia
persiguiendo el aroma de la sangre.

Seguiré próximo al golpe,
sin morirme del veneno
con el que creen conocerme
mis verdugos:

Solo tú
-solo por ti
sigo cursos y dilemas
en ventanas abisales.

Con los pulmones destrozados
-inocente,
en cuero añil,
me suelo preguntar
que tan poética es la tisis;
luego, en un acento portugués,
una azafata dice mi nombre a través de los parlantes
del avión.
En la pista del despegue
veo que hay alguien que me grita.

El amor que hace sufrir
es el amor del que no ama;
¡fuck police!

Aquí estamos otra vez
y con una palmada en el culo
me envías a volar;
quieres que traiga al volver
las cabelleras enemigas
y alguna cicatriz
que ponga celosas a todas tus amigas.

Omar Alej.