jueves, 10 de marzo de 2016

Hermanos de mambo.

“Solo unos pocos serán capaces de transmutar su dolorosa ansia vital en una condición supranormal y disfrutar del mundo como bestias, con absoluta plenitud, en íntima comunión con el cosmos, bailando al ritmo de la música de las esferas. Santos, genios o criminales, la mayoría de estos escasos especímenes responden a un tipo humano capaz de trascender su propia humanidad: Nietzsche los llamó «superhombres».”

Un hombre solo. Luis Landeira


Del mismo palo,
hermano.
Del mismo palo
manchado de carne
y forrado con clavos…

Vidas de mambo,
abriéndose pasó
en las noches de ron,
con una rosa entre dientes.

Somos del mismo palo,
hermano;
somos
como no hay tres,
los que eran iguales
ya han muerto.
No están a tu lado.

Tus ojos heridos
son mis ojos también
y son tuyos.
Tus faltas de amor
son mis faltas también
y son tuyas.

Cuando estas bajo tierra,
sin mirar a la luz,
me ahogo también
y será tuya
cualquier cosa que deje.

A ti
y a mí,
a nosotros,
nos humillaron por tanto
y era tan poco;

Pero aquí nos tenemos.
Sin ir a vengarnos
hemos reído la parte invencible
de la realidad…

Ahora quedan muy pocos
que ataquen
con arte los platos;
todas las baterías
van programadas
y suenan vacías
a huecos:

Tú y yo
¿Cuantas tardes hablamos
de cambiar nuestras vidas
por la de Charlie Watts?

Del mismo palo,
hermano.
Del mismo palo
manchado de carne
y forrado con clavos…

Con ciertas vergüenzas.
Fingiendo una fuerza
que no tenga miedo;

Diciendo,
diciendo,
diciendo
Sin saber hacer
grandes cosas.

Juntos quemando
la línea que parte,
entre palabra y palabra.

No puedo decirte
que ya no estás solo;

Pero si en algo te sirve
te doy
-para ti,
mi soledad
y nos vemos ahí.

Cuando no quede nadie
a quien llamar,
hermano.

Omar Alej.

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