martes, 15 de marzo de 2016

En la superficie.

«Recuerdo haberlo leído, tal vez, en alguna novela de Joseph Conrad. Si en medio de un gran temporal el navegante piensa que el mar encrespado forma un todo absoluto, el ánimo sobrecogido por la grandeza de la adversidad entregará muy pronto sus fuerzas al abismo; en cambio, si olvida que el mar es un monstruo insondable y concentra su pensamiento en la ola concreta que se acerca y dedica todo el esfuerzo a esquivar su zarpazo y realiza sobre él una victoria singular, llegará el momento en que el mar se calme y el barco volverá a navegar de modo placentero.»

Manuel Vicent.


Los que se han ido
fueron engañados.
Los que aquí están
han sido engañados.

Por el tiempo,
por la tierra
en su ascenso al vacío.
Por la luz del universo
y la pálida versión del sol.

Por dios
por la muerte
y por las rojas playas
en cruz:

Los que se han ido
fueron engañados.

Por los juegos,
por los besos
guardando el llanto.
Por la luna en el coral
de las ventanas.

Por el hombre,
el animal,
y por el teatro:

Los que aquí están
han sido engañados.

Y son pocos,
muy, muy pocos,
ante el corazón
mirando el fondo;
en cada barco de papel.

Nadamos
en las tardes
-superficie,
asando un grano de café,
para no despertar en otro lado.

¿Y de quien es
nuestro lugar?

De la noche a esta mañana,
sin dormirme
-atrás del sueño,
pregunté por los pajares
y la voz que respondió
era metal;

Tres alambres de púas después
entendí qué había vuelto…

Los que se han ido
fueron engañados.
Los que aquí están
han sido engañados.

Por el fin de la ruina,
los principios de gloria.
Por los antibióticos
y por los pabellones desiertos;
ajenos al fuego de la hoguera
y destino:

Los que se han ido
fueron engañados.

Por la velocidad
del jet sky
y los hilos parlantes
de los ventrílocuos.
Por la sensación
de haber detenido
la llegada al norte
en un solo verano…

Por cada mortal alegría,
por la planicie
surgiendo del lago;
por los cuervos del alba
azuzando las sombras.

Por la inasible poesía:

Los que aquí están
han sido engañados.

Omar Alej.

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