lunes, 7 de marzo de 2016

Camboya; No surrender.

“Un sacrificio ritual bien o mal
yo quiero hacerle a mi estrella,
sin principio ni final
no quiero vivir sin ella.”


Paloma. Andres Calamaro.


Sigue siendo un susurro,
un aviso de lunas perdidas
en el cual les pido
me lleven a casa;
habiendo nacido tan lejos
de allá.

Aún es igual a siempre,
una moneda vieja,
un pasaje en la biblia,
la voz de un conductor de radio
y leves abejas en los versos en flor
de Charles Baudelaire.

Todavía pide ayuda,
todavía se viste
y desviste
queriendo llevar auxilio
a los mundos de sombra
donde no hay mujeres.

Se vuelve a caer,
se levanta
y en días de olor a colores
pareciera ser
un tren que ha venido del norte.

Se apoya en el viento que pasa
y carga en sus hombros el cielo;
cuando hay calor
y el infierno
quiere tirar abajo
las manchas azules
en las ciudades de espuma.

Viene y me avisa
que no puedo estar,
que el frente es un huerto
donde ya no hay agua.

Se ha vuelto de nudos
y trapos
y partes de cobre
y ojos de vidrio;

Se ha vuelto
ridícula ave…

Y con su propio pulso
ha ido ocultando las grietas de un sueño
en el tiempo olvidado.

Aún es soledad
y es vago consuelo.

Aún es el azar ajeno
y es mi propia suerte.

Aún es el sonido
que hacen mis huesos dispuestos
en un piel estuche
y aún es un puente.

Y todo cuanto
sigo diciendo,
es la misma historia
de mis primeras palabras;

Un poema
que aún lleva mis pasos
y que es imposible lograr
en ninguna lengua que exista.


Omar Alej.

1 comentario:

Soldadito Marinero dijo...

El título me ha recordado a una canción sobre la que escribiré pronto, No Surrender. Un saludo!