viernes, 25 de marzo de 2016

Agua roja.

“Sin el animal que habita dentro de nosotros
somos ángeles castrados.”

Herman Hesse.


También el agua sangra,
también la sangre
se va secando,
no es peor que los relojes…

Con los años
de este viernes futurista
quedo a tablas,
ido a nada en el azar.

Solo en casa,
ante el fulgor de una noticia
dejo que mis manos
se aproximen a palabras
que se juntan
y se escapan a más voces.

Soy ladrido de los perros
en la calle,
rabia, risa
y sigilo;

Una tumba reventada por las bombas
¿en qué idioma se idealiza?
¿a quién mata
lo que ha muerto
y luego grita?

Te sujeto;
pero antes me he amarrado
a los cables de tensión alta.
Si te suelto
romperé diez mil bombillas
que ilumino con las muelas apretadas,
sin mover los pies del centro de la lumbre.

No es un pacto
en sauvignon,
no hay salmón
con pecas dulces;
es el agrio del vinagre
-el delirio,
endulzando vidrios rotos.

Y soy yo
el ultimo dueño del casquillo
de esta bala.

En protesta
te tejiste un corazón
y en esmalte color negro
una cita de leones,
ten mi odio y que sea tuyo.

Compañeros de camino
y cada uno
en un destino que regresa
dando vueltas de espiral:

Si te suelto,
si te sueltas,
la próxima vez
tendremos que abrazarnos
uno al otro
sin los brazos.

Omar Alej.

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