jueves, 18 de febrero de 2016

Yo fui el niño amante de una mujer mayor. Ahora soy el marido.


Recuerdo que una vez, tenía que conocer a los padres de una novia, la Montse. Descamisado, como íbamos los niños de esa cuadra, no tenía que ponerme. La mujer con la que estaba contratado, para que le comiera entre las piernas, me prestó una camisa café de su marido.
Llegue muy arreglado a conocer a la madre de la Montse,
quien después me compró unos buenos zapatos.

Diario de un Moto/Circuito (2015)

Omar Alej.


Casi un rayo en el espejo.

Enfermando de rutinas
y de atascos emotivos.

En el siglo treinta y tres
ya la luna es un suspiro
sin demencia en la partida;
pero corta en el ambiente
y eso es tinta,
para darle todavía un sentido
a la canción de resistencia
en los sofás.

Yo tenía ambas manos
hasta hoy
que tengo frío.

Bajo al piso  
como un gallo condenado a un canto leve;
al servicio e indulgencia
de un aparato despertador
con media vida…

Sin embargo,
entre pasos al arribo de las aguas,
no hay tristeza
ni nostalgia
por aquello que no tengo,
que perdí a la ruleta,
y no tendré.

Ya no queda el sentido criminal  
en las claves de la risa,
solo sucias huellas
de dedos en el cristal
en un tono violeta.
Son los datos de aeropuerto
derivando en mi caída,
especulan desde el sueño y testimonio
de otro hombre renacido
en los tiempos de la afrenta juvenil
de los chavales.

Si lo ves
y es hermoso:

Tú encima sobre él.

No le perdones
la mortalidad,
morirá te lo aseguro
un mal día lo tendrás en tu regazo
y tú querrás volver allá,
a aquella isla.

Encuentra un modo
de agrietar ese momento
-por favor,
que no te coma por los ojos
la ceguera de su instinto.

Que haga patria sobre ti
si así lo quiere.
Que se queden las mujeres
en tu forma,
tú has de ti
aunque no vuelvas;
pero no brilles su ignorancia,
no la eduques
ni la guardes…

No permitas que te diga
sobre mí
que estoy muriendo.
Ni a que huelo
ni a que sabe mi saliva
hecha de miedo a las alturas.

Esta mañana has llegado
como en celo,
atacada de sonrisas
y de mimos,
para postergar un día más
a mi deseo.
Omar Alej. 

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