viernes, 12 de febrero de 2016

Viernes de hipódromo.

“y eso
y el mundo
configuraron mi carácter.”

El incendio de un sueño. Charles Bukowski.


Hoy no traje nada
en los bolsillos
ni un sueño
ni una paja
ni tampoco el ojo ajeno,
para dar mi parte de deshechos;

Pero quiero.

Y en palabras contra palabras
siempre es bueno querer,
sincero.

Querer a ese
que se pasa caminando bajo un puente,
gacha la cabeza
y postura de frío.
Ciudad gorda
y cabizbaja
¿donde nos has puesto
esta mañana?
contra el muro, otra vez;

Pero yo quiero.

Quiero a las sardinas
y si me dejan,
también quiero al panadero;
ese humor entre harina
y leche y huevos,
cuando paso por ahí
en las mañanas,
me lo apunto como a algo
que querría hacer de nuevo.

Quiero el aire,
ese de arriba.
para mí las quiero.

Quise siempre darlo todo.
Fui de aquellos asustados
que quisieron ser posibles
y hacer algo…

Quiero creer
que algo han hecho
con el puñado de pepitas que robaron,
de mi casa,
cuando fui por sus regalos...

Yo los quiero a los amores
de los viernes a la noche,
viendo arder a los caballos
y apostando contra el tren
del sol que viene.

Quiero, quiero, quiero,
quiero, quiero, quiero, quiero,
quiero, quiero, quiero, quiero, quiero:

Y el verbo se hizo carne.

Al canalla, al impostor, al que no sabe,
al cobarde, al que huye,
al que vuelve,
a todos los subidos en su nube
y al último cretino…

Es mi acuerdo de querencias
con la luna
y con el magma en el centro de la tierra.

Es que quiero a todo el mundo;

Pero nunca he sido de esos
que se fían de lo que quieren.

Omar Alej.

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