martes, 2 de febrero de 2016

Pilares de medianoche.

Pero al pasar el tiempo el nuevo mundo
tampoco hallarán propio nuevos hombres..
También ellos querrán un mundo nuevo.

Mejor fuera destruirlo y no hacer otro.

Water Street. José María Fonollosa.


Nos encontramos corriendo
los dos,
cargados de inventos
que inventariamos después…

Tú sostenías la orilla del mundo
en la que cruzan las aves
y yo que era el suelo
te propuse asomarnos a ver
el centro del hombre.

Ya desde entonces estabas
haciendo verano 
con el mar de fondo.
Metiendo reflejos de luciérnagas
entre mesas y manteles,
conseguiste tus medallas
y un diploma de buenas intenciones.

Nada importante
iba a resultar
de nuestros negocios,
cuando yo solamente podía
traer a mostrarte la cavidad hueca
de donde va un corazón…

De irresponsable que son
las protectoras de los imposibles,
te entretuviste entre ojos
y posando desnuda,
para todo afiliado…

Sin sospechar mis honduras
me señalaste
<< pasa, adelante.>>

Yo me hago cargo del tedio.
Soy el que está entre las lluvias
y el sol
abanicando a las moscas
con movimientos atados.

Tú diriges la obra de las abejas.
Tú seleccionas los frutos.
Tú ensanchas el recuerdo en las ciudades.

Tú has marcado en el camino de los sueños
un secreto pasadizo que amablemente abren
tres tías tuyas con problemas de memoria:

Tú has mantenido la fe.

Yo hago lo otro
entretengo en las persianas telarañas,
para verte confundida,
y la parte que en mis hombros se sostiene
es el humo que se aspira
en las barras desgastada
de los bares de copas…

Ahí hay un tipo que se cree
que entre tú y él
se sostienen los sentidos
de la vida y de la muerte.
Omar Alej. 

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