viernes, 19 de febrero de 2016

Diagnostico reservado.


“Negras y en alto, buitres silenciosos,
nos esperan las nubes en la calle.”
Bajo la luz quemada… Luis García Montero.


Una foto que extravié
era más que una captura
o que un ensueño…

Se podía ver el cielo
y una luna muy pequeña
incapaz de ser captada
por la lente
de las gafas de los gnomos.

Casi todo
en esa imagen era azul
y de un oscuro en tonos plata,
reviviendo.

No sabría decir porque;
pero siempre que recuerdo
la imagino bajo el agua,
en una fuente
o en un hielo encapsulada:

Entre las piernas
de aquella mujer
que caminaba descalza
dejando nidos de flores
a su paso sobre las avenidas
o sobre los pisos de los clubs.

Es muy tonto hacer memoria
y buscárselo en el aire el corazón
o aquellos dientes
entre la parrilla de un Volkswagen.

No debía prometer;
pero ya entonces presentía
que un cielo diferente
me esperaba en cada infierno
venidero.

Tal vez digo demasiado de lo mismo,
debería de atender a mis miserias
y abrirme a temas lejos;
a las pistas de carreras,
al comercio,
a la tortura…

Al infame olvido
de los pintores que no pintan cañerías
ni estancados
en sus odas al color
y a la materia.

Nunca he dicho en mi defensa
que hay ataques infundados
a mi modo de subir en las tensiones;
lo que vi eran mis ojos
y así fue como caí en la tentación
de dejarme una parte de este día
en aquella vida con los cazadores.

La centella de esa fuerza
-sin brotar, lo moja todo
y hace un mapa de humedad sobre la tierra.

Para mi es dura la dureza,
será por eso que me escondo
y que haciéndome barquitos de papel
sobre la mesa,
me sonrío suponiendo que no fui
lo que antes era,
cuando fue aquel eclipse.

Justo ahora me persiguen
sombras que traen entre sus bolsas
números ardiendo de cabeza,
todo esto es muy notorio:

Ojos rojos,
voz cortada,
espasmos
y temblores.

Nada grave
en realidad.

También es cierto
que al entrar en el pabellón de psiquiatría
cada una de esas locas
me querría convencer
de que soy bello
y de que sirvo pal amor
más imprudente,
desde el tiempo de Romeo con Julieta.

Omar Alej.

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