lunes, 29 de febrero de 2016

El mar en calma. Adiós.

“A la Luna confía -en esa Luna rota
que por ahora vale más que el sol- el cuidado
de velar por la nieve que yace sobre el techo,
de velar los carámbanos que cuelgan desde el muro.”

Noche invernal de un anciano. Robert Frost.


Se ira apagando.

Desde ahora
ya no tengo aquella fuerza
ni requiero de imponerme
contra el viento;
los caballos
que aún me tiran por los pies
y que me arrastran por la tierra
son fantasmas
y van ciegos,
no precisan detenerse:

No son del mundo en el agua
y yo apaño,
convirtiéndome en sequia
cada vez que bebo un trago
de la fuente que me ordenan ocultar
y dan a todos los demás.

Si en el cielo se adivinan
ventarrones por venir,
resignado, bajo a casa
y ahí me guardo.

Aunque escucho
arrepentirse -por miedo,
a los saqueadores,
nada hago para rescatar
lo que el corazón de la tormenta
lleva dentro;

No podría ver, mañana,
nada menos…

No seremos como el búfalo
en las praderas,
tampoco una historia de amor
sobre los años…

No seremos
pues nada de eso hemos sido
y no somos
nada más que muertos de hambre
en un noche de acampada.
Acabara:

Al otro día no estaré
y otro día es otro día.

Poco a poco
no me importa.
He de irme
y la marcha no la haré
ni recordando
ni volviendo;
ni palomas mensajeras digitales.

Solo allá,
hacia adelante,
al precipicio.
Aún a costa de perder
lo que creía con el alma
y que he aguantado con los ojos.

En el banco de las estaciones
ya dudaba
y en el libro de visitas
advertía que iba mal…

El verano
tiende a ser en otras partes;
si esta en casa
y descamiso mis pasiones,
crujen las láminas
y empieza a llover con granizales.

Los rosales –alevosos,
cuando irritan y marchitan
sus recuerdos,
me llaman cobarde.
Yo creía,
creí siempre;
pero nunca es un corazón
tan solo nunca.

Esta tarde
entro en un quirófano
a dejarme que un doctor
me destripe en una plancha,
inoxidable…

Eso es cierto,
es lo único que es cierto,
de verdad.

Ya no tiene sentido decirlo.
He gastado mi fastidio;
pero no,
no creo en nada de eso
que me diga que conmigo
se ha quedado por aquí.

Abriré todas las puertas
de todos los días
que acabaron
y me iré de todos ellos;
yo me iré.

Lo que hay en la alacena
que lo juzgue el que llegue:

Nada es mío
en realidad
y nunca nada sucedió.

Con el sol
de este lunes
puedo ver
y no me importa
si la luz me hace llorar.
Fue infinito;
pero fue…

La ilusión fue la semilla
de otro invierno
y nada más.

Omar Alej.

viernes, 26 de febrero de 2016

Cartero, The fucking song.


Cada lunes a las 10 era sábado de fiesta. Venia el niño al taller y nos poníamos morados de contentos. Inocentes, sin prejuicios y mirando con la cara impresionada, descubríamos el mundo en canciones; e invitados de ginebras y cervezas por los Beatles, por los Rolling, por la luna… un amigo cuando es ágil es un viaje por entre las luces y las sombras y también es mucho más (Forever Young). Nos salieron bellos cantes y poemas y novelas… y mil chistes que contar a nuestros viejos, para verlos devolverse sus momentos juveniles ¿Qué aprendimos? Quien lo sabe, la música viene sonando.

Nos decimos que estaremos siempre unidos y así mismo lo creemos. Es el Niño, y aunque yo ya no lo sea, él ha sido un mejor hombre al respecto. Amigos como él yo les deseo.

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.


Es el mister de los tiempos,
el don Juan de los caballos,
el consorte de las sotas,
tentador.

Fue en el robo de los monos,
callejón la nube negra.
Con su traje ala de mosca,
apareció.

Usurero,
señor diablo
¿dónde esta
lo que habíamos pactado?

Mi castillo,
mi princesa,
mi tesoro,
mi dragón
y mi caballo
¿dónde quedaron?

Con la tierra
entre las manos
trabajé de sol
a sol.

El camino
lo perdí en el amor.
Con mi sangre lo pacté
y lo rompió.

Usurero,
señor diablo
¿dónde esta
lo que habíamos pactado?

Mi castillo,
mi princesa,
mi tesoro,
mi dragón
y mi caballo
¿dónde quedaron?
Cartero.

jueves, 25 de febrero de 2016

Mientras fumo.

Mi primer cigarrillo lo tuve que toser; pero que orgullo haber sido el que les pedía a sus amigos que robaran a sus padres, para comprarlos.

Diario de un Moto/Circuito (2015)

Omar Alej.

Picture By;
StregaNera ¡Fuck!
Espero una carta
me han dicho que vendrá
de oriente medio
¿o me han dicho que Hong Kong?

¿Quién lo ha dicho?,
un señor con gran turbante,
sus azules ojos rojos son rasgados,
habla ingles
con un traductor que fue ensamblado
en Vietnam.

Usa barba color roja
y es del rojo de Moscú:

Un buen hombre
-y mejor que yo,
diría usted
que es la madre
de una bruja mexicana
hecha de sol
y que parece Salma Hayek
ante un pene curvilíneo
de Alemania accidental.

En la epístola
-me dicen, hay noticias de Fortuna,
buena o mala.
Es Fortuna
una woman muy elástica…

¿Quién la envía?
no es nadie en particular,
pueden ser lágrimas solo,
medio gramo de heroína
o un dictado de Francisco:

“Che, mi comida favorita
es el cordero de dios
con puré del papa.
Si hay de postre niño envuelto…”

En fin,
la carta podría ser
el primer dibujo
del último pintor
y aún no tengo una cuenta
en e-bay.

O tal vez Ella;
pero no,
nunca tuvo buena letra,
solo le hizo brujería a una maestra.

Era buena
con marinos
y con buzos de esos
que bucean;
pero no
(valga usted la redundancia)
no me escribiría una carta.

Debe ser que me la escribe Sun Tzu,
para darme gratitudes
por haberle comentado
que era un poco,
mucho,
viejo chino,
un poeta maldito
del parís francés…

Dicha letter
es mi pase V.I.P
de trascendencia;
alguien dice
que querría
hacer de mi
en las pastorelas, respuesta:

No soy Yeezus
-por favor.
De cintura para abajo
si soy negro.
Sin embargo
soy más hombre que mi nombre.
Te lo digo.

<<¿Qué dirá?>>
sueño con eso
y pierdo el hambre.
Y si veo un avión irse cayendo
¿No será que ese mismo,
volador,
me trae mi carta?

¡Una mierda!

No tengo buzón
y un amigo muy cercano
me ha contado
que hace tiempo
que no ha visto a un cartero
ir saliendo del cuarto de baño
de su señora.

Omar Alej.

miércoles, 24 de febrero de 2016

La vida de Salomon Milk: La historia universal a lo tonto.

“Though I’ve belted you and flayed you,   
      By the livin’ Gawd that made you,
   You’re a better man than I am, Gunga Din!”


Gunga Din. Rudyard Kipling.

Hacía un calor distinto,
precursor de las demencias.

La temperatura
sobre los aceros irradiaba brasas
hacia los pastizales…

Y los perros se ladraban entre ellos;
como si avisaran
ver la era del infierno a color
en sus miradas blanco y negro.

Eso fue lo que pasó,
a grandes rasgos:

Mucha lumbre
y mucha sed
y mucho asco.

No lloró.
Se fue arriba, a los tinacos,
y robó galones de agua
que no habían evaporado todavía.

Los llevó a donde estaban sus hermanos
y encontrando una forma de hacer brisa,
ante el diablo,
se sirvieron tragos largos,
para dar al fin del mundo
una nueva resistencia.

Mucha gente
volvió extraña
de haber visto de tan cerca
al astro rey.
No entendían ese cielo hecho ceniza,
no querían nada más que descansar.

Pero él, un tipo bajo,
sin mayores pretensiones
que el cobrizo de su pelo,
decidió que las historias que interesan
tratan de lo que se hizo
y solo en parte de lo que pasó.

La tortura de los vientos como un horno
devorándole la piel,
no valió para romper su directriz.
Se fue haciendo direcciones,
propagandas de poemas,
altruismo por los que lo dieron todo,
convenciones para ausentes.

Se fue haciendo;
que es la forma más correcta
para estar.

Puede ser que fuese un loco
nada más
y que un hombre al resistir
no tenga claros los motivos
para hacerlo.

Sin embargo
el deber de vivir
alguna vez fue más que el mundo
y mucho más que aquel calor,
para Salomon Milk.

Omar Alej.

martes, 23 de febrero de 2016

WordTenOne.

“Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.”


Piedra negra sobre piedra blanca. Cesar Vallejo


El pasado es un hallazgo
que se encuentra en el futuro.

Algunas cosas aún no existen;
pero ya han sucedido.

Como si fueran semillas
de universo
dando vueltas
en las pistas de colores
que persiguen niños de Asia…

Hoy de nuevo
he despertado
y ahí estaba otra palabra,
suave y rosa esta vez,
como un alivio.

A donde voy,
distintas dudas,
nuevas odas
al desorden de deseos;

Se encarna en mí
y así anda entre mis manos
-por el tiempo,
sin que pueda recogerla
o llamarla.

En momentos de dolor,
de dicha ciega,
en horas blancas,
en alturas con tres pisos, para dioses,
en caídas,
pienso que invocar un verbo breve
romperá en esta celda mis grilletes
y pondrá los escalones de la luna
en mis pestañas;

Pero no suele pasar
y enmudezco,
vuelvo al mundo,
extraviado.

Voy tirando del coraje de poetas,
contra todo.
Imitando
lo que había en el espejo
cuando vi por vez primera
qué era yo…

Cerciorándome de estar despierto
si una vez
-a mí también,
me pasa el alba
y una calle de parís
con aguacero.

Solo eso puedo hacer
pues no me sirven
ni veranos
ni hospitales.
Ni siquiera bares negros
de ginebra y cocaína,
solamente la ventisca.

Soy del río
y nada más.
Por adentro
me han surcado las corrientes:

Cuando muera
quiero ver la luz del centro,
la que nace en una gota de agua
al salpicarse entre las plantas.

(Eso ha sido,
para mí,
esperar algo…

Continuar).

Omar Alej.



lunes, 22 de febrero de 2016

Ya y para siempre.


Se sentía el mundo nuevo
y posible el desacato
ante las penas.

La animalidad de la alegría
aparecía detrás de las transparencias
y al cerrar las manos
casi podía ser algo
todo aquello que salía de entre ellas.

Estaba cerca el agua,
la pieza se mantenía cálida
y desde los distintos caminos
que se conectaban
una procesión de dioses festivos se iba apareciendo…

Los alfileres
que sostenían el mar en calma
estaban fijos
en las comisuras de la suerte;

Pero el aire
fue incomodo,
vino del mundo,
donde las sombras…

No es nuevo
que un mínimo detalle
decida a un hombre
a romper con todo.

Ya y para siempre.

Omar Alej.

viernes, 19 de febrero de 2016

Diagnostico reservado.


“Negras y en alto, buitres silenciosos,
nos esperan las nubes en la calle.”
Bajo la luz quemada… Luis García Montero.


Una foto que extravié
era más que una captura
o que un ensueño…

Se podía ver el cielo
y una luna muy pequeña
incapaz de ser captada
por la lente
de las gafas de los gnomos.

Casi todo
en esa imagen era azul
y de un oscuro en tonos plata,
reviviendo.

No sabría decir porque;
pero siempre que recuerdo
la imagino bajo el agua,
en una fuente
o en un hielo encapsulada:

Entre las piernas
de aquella mujer
que caminaba descalza
dejando nidos de flores
a su paso sobre las avenidas
o sobre los pisos de los clubs.

Es muy tonto hacer memoria
y buscárselo en el aire el corazón
o aquellos dientes
entre la parrilla de un Volkswagen.

No debía prometer;
pero ya entonces presentía
que un cielo diferente
me esperaba en cada infierno
venidero.

Tal vez digo demasiado de lo mismo,
debería de atender a mis miserias
y abrirme a temas lejos;
a las pistas de carreras,
al comercio,
a la tortura…

Al infame olvido
de los pintores que no pintan cañerías
ni estancados
en sus odas al color
y a la materia.

Nunca he dicho en mi defensa
que hay ataques infundados
a mi modo de subir en las tensiones;
lo que vi eran mis ojos
y así fue como caí en la tentación
de dejarme una parte de este día
en aquella vida con los cazadores.

La centella de esa fuerza
-sin brotar, lo moja todo
y hace un mapa de humedad sobre la tierra.

Para mi es dura la dureza,
será por eso que me escondo
y que haciéndome barquitos de papel
sobre la mesa,
me sonrío suponiendo que no fui
lo que antes era,
cuando fue aquel eclipse.

Justo ahora me persiguen
sombras que traen entre sus bolsas
números ardiendo de cabeza,
todo esto es muy notorio:

Ojos rojos,
voz cortada,
espasmos
y temblores.

Nada grave
en realidad.

También es cierto
que al entrar en el pabellón de psiquiatría
cada una de esas locas
me querría convencer
de que soy bello
y de que sirvo pal amor
más imprudente,
desde el tiempo de Romeo con Julieta.

Omar Alej.

jueves, 18 de febrero de 2016

Yo fui el niño amante de una mujer mayor. Ahora soy el marido.


Recuerdo que una vez, tenía que conocer a los padres de una novia, la Montse. Descamisado, como íbamos los niños de esa cuadra, no tenía que ponerme. La mujer con la que estaba contratado, para que le comiera entre las piernas, me prestó una camisa café de su marido.
Llegue muy arreglado a conocer a la madre de la Montse,
quien después me compró unos buenos zapatos.

Diario de un Moto/Circuito (2015)

Omar Alej.


Casi un rayo en el espejo.

Enfermando de rutinas
y de atascos emotivos.

En el siglo treinta y tres
ya la luna es un suspiro
sin demencia en la partida;
pero corta en el ambiente
y eso es tinta,
para darle todavía un sentido
a la canción de resistencia
en los sofás.

Yo tenía ambas manos
hasta hoy
que tengo frío.

Bajo al piso  
como un gallo condenado a un canto leve;
al servicio e indulgencia
de un aparato despertador
con media vida…

Sin embargo,
entre pasos al arribo de las aguas,
no hay tristeza
ni nostalgia
por aquello que no tengo,
que perdí a la ruleta,
y no tendré.

Ya no queda el sentido criminal  
en las claves de la risa,
solo sucias huellas
de dedos en el cristal
en un tono violeta.
Son los datos de aeropuerto
derivando en mi caída,
especulan desde el sueño y testimonio
de otro hombre renacido
en los tiempos de la afrenta juvenil
de los chavales.

Si lo ves
y es hermoso:

Tú encima sobre él.

No le perdones
la mortalidad,
morirá te lo aseguro
un mal día lo tendrás en tu regazo
y tú querrás volver allá,
a aquella isla.

Encuentra un modo
de agrietar ese momento
-por favor,
que no te coma por los ojos
la ceguera de su instinto.

Que haga patria sobre ti
si así lo quiere.
Que se queden las mujeres
en tu forma,
tú has de ti
aunque no vuelvas;
pero no brilles su ignorancia,
no la eduques
ni la guardes…

No permitas que te diga
sobre mí
que estoy muriendo.
Ni a que huelo
ni a que sabe mi saliva
hecha de miedo a las alturas.

Esta mañana has llegado
como en celo,
atacada de sonrisas
y de mimos,
para postergar un día más
a mi deseo.
Omar Alej. 

lunes, 15 de febrero de 2016

Frescos de un árbol.


“Oye a tu masa, a tu cometa, escúchalos; no gimas
de memoria, gravísimo cetáceo;
oye a la túnica en que estás dormido,
oye a tu desnudez, dueña del sueño.”

Oye a tu masa, a tu cometa, escúchalos; no gimas... Cesar Vallejo.


En una mesa hay algunos vasos  
y dentro de un marco de ventana
están los horizontes
que han podido retenerse,
en virtud
y en desgracia.

Aún es mucho corazón
el que ahora tengo
entre las manos escribiendo;

Pero el árbol majestuoso
que rompía en mil palabras
y que quise aprenderme,
recordando los paseos
de las aves migratorias,
sigue siendo
y salvándose del fuego.

Los que viven cerca,
ahí,
lo llaman El Vecino
y es un arte
ver lo poco que se asustan
cuando llama a las tinieblas.

A su sombra bailando,
con las vidas al compas
de las ramas en el viento,
los que van, lo tocan,
son, sabedores de un dios bueno
y otro malo.

También suben su corteza,
también caen de sus alturas
y las músicas que llegan
se le enredan como un nido
y un tejido de estrellas
se le hacen muy altivas;
pero miran.

Nunca esta
de nadie aparte.
Los más viejos
y los niños
se intercambian
ante el tiempo en sus raíces
y convidan aguas frescas
de Jamaica
con linderos de días que vendrán
de más calor
o de más frio.

Solo un día fui con ellos
y tendría que volver,
para dar el contenido
de la brasas que he traído.

De haber visto
aquel árbol,
poco a poco
he empeorado:

Sencillo
se dejaba saber
haciendo frescos
y rumores,
justo ahora.
Omar Alej. 

viernes, 12 de febrero de 2016

Viernes de hipódromo.

“y eso
y el mundo
configuraron mi carácter.”

El incendio de un sueño. Charles Bukowski.


Hoy no traje nada
en los bolsillos
ni un sueño
ni una paja
ni tampoco el ojo ajeno,
para dar mi parte de deshechos;

Pero quiero.

Y en palabras contra palabras
siempre es bueno querer,
sincero.

Querer a ese
que se pasa caminando bajo un puente,
gacha la cabeza
y postura de frío.
Ciudad gorda
y cabizbaja
¿donde nos has puesto
esta mañana?
contra el muro, otra vez;

Pero yo quiero.

Quiero a las sardinas
y si me dejan,
también quiero al panadero;
ese humor entre harina
y leche y huevos,
cuando paso por ahí
en las mañanas,
me lo apunto como a algo
que querría hacer de nuevo.

Quiero el aire,
ese de arriba.
para mí las quiero.

Quise siempre darlo todo.
Fui de aquellos asustados
que quisieron ser posibles
y hacer algo…

Quiero creer
que algo han hecho
con el puñado de pepitas que robaron,
de mi casa,
cuando fui por sus regalos...

Yo los quiero a los amores
de los viernes a la noche,
viendo arder a los caballos
y apostando contra el tren
del sol que viene.

Quiero, quiero, quiero,
quiero, quiero, quiero, quiero,
quiero, quiero, quiero, quiero, quiero:

Y el verbo se hizo carne.

Al canalla, al impostor, al que no sabe,
al cobarde, al que huye,
al que vuelve,
a todos los subidos en su nube
y al último cretino…

Es mi acuerdo de querencias
con la luna
y con el magma en el centro de la tierra.

Es que quiero a todo el mundo;

Pero nunca he sido de esos
que se fían de lo que quieren.

Omar Alej.

jueves, 11 de febrero de 2016

Duda razonable.

Amiga del camino
endiablada lealtad de amapolas
y yo granizo
encima de esa procesión de sangres
granizo una siembra elemental de piedras vivas
que todo lo aniquila.

Amiga del camino. Pedro Casariego.


La escena es conmigo
muy rígido y quieto:
sospecha en mis ojos.

Como un modelo,
como un yihadista,
exploto mi cuerpo…

Es un cuarto oscuro
y estoy buscando.

Yo digo que una palabra.
Ella dice que a Ella.
Un amigo me dice que fuerza
y valor
y alegría.
Mi nombre dice qué son resultados
y el tiempo devuelve
lo que no he tenido.

Los niños de antes,
los niños de ahora,
los niños del mañana.
En fin,
los mismos niños,
son sugerentes,
siempre.

Alguien habló
y no lo veo
¿cómo luce la voz
de un hombre sombreado?
eso que busco,
no es…

Entre recuerdos,
memorias sin uso
se suman,
se restan,
y dicen que es vida
y eso seria;

Pero el futuro
dispone del cambio
a medida
que siempre es más ancho
o al menos estrecho.

Un nuevo salvaje,
una belleza insultante:

El marco invisible
de los volcanes,
la vuelta al pasado
de una mirada cansada…

Una cura contra la suerte,
dicen los pobres.
Un amor de verano,
esta en un cartel.
Una extraña religión,
Ilumina en oriente.

(<<Tu parte>>,
de nuevo Ella.)

Y yo estoy buscando;
pero
¿qué?

Omar Alej. 

miércoles, 10 de febrero de 2016

Marca registrada.

…vivo tan lejos de sus preguntas,
dentro de un corazón alquilado.
Todas las mujeres son vuelos,
¿es ella un vuelo chárter
en un avión que se avería?
silbo mientras pienso la respuesta.

Knock-Out. Pedro Casariego.


Sexy Wolf
se monta nubes
y ahí encima sobre ellas
sobrepone con cuidados
a señoras a las cuales acusaron
de jugar a los esposos
con el viudo Lucifer.

Tiene acciones
en la cumbre de finanzas afectivas;
te dirá de tres mentiras
que no sabes
si tú a cambio se lo haces en tu casa
con bebidas y canciones

No es de ti
ni fue de nadie,
pues no es
y simplemente…

Nunca más es para siempre
en esos tipos
que de noche usan gafas
contra el sol que da en la herida
de los días que pasaron.

Solamente un momento lo contrae,
lo resucita
y lo hace uno con la vida,  
es el tiempo en el que él
cambia polos de corriente
y se atrae hacia las dos,
contradicción.

Ciertos días
-embotado en un dilema
de experiencia vs juego,
Sexy Wolf,
ya no sabría qué decirte de la luna
ni del arte de matar
que desprenden las antenas
cuando llueve y buscan rayos.

Sin embargo,
si anda fino,
de tu blusa saca un tercio de poesía
más vistosa que las luces
de un torero en tierra negra.
Con los ríos de su lado
es capaz de ir probando que ahora eres
humedad
y poco más que el mar en celo.

No es correcto
pues no quiere de estos tiempos
un amparo;
hay crueldades evidentes
y hay besos en la boca.

Sexy Wolf
no cambia.
Su moda está en el tiempo
y una vez que este lo alcanza
vuelve, in love, a estar vigente.

Omar Alej.  

martes, 9 de febrero de 2016

Ella fue la muerte. Siempre.

¡Detrás de un cristal hay tres!
¡Es la tercera!
¿Ella es?
¡Roja como un diccionario
y mucho más suave que el papel!
¡Ojos en cuclillas y grises!
¡Ella es!
¡Ella es! Pedro Casariego.


Esta ahí conmigo, la muerte,
en un abrazo, taimados,
cercana y amable.

Me miran sus ojos abiertos
y siento palabras de tela
que puedo decir
en un hilo de voz
hasta el mismo momento
de todas las calles callando.

No siempre recuerdo
donde tengo la cara,
la otra noche me vi
mirándome el pecho
con los brazos duros
mientras temblaba;

La muerte jugaba
con la cremallera de mis pantalones
a ver el final de una historia de agua.

Está en todas partes.
Si salgo por pan,
apenas al irme,
la miro sonriente
en los cristales de los automóviles
trenzando su niebla…

Me sigue y quizá
este buscando un por qué.

Creí en el amor
y busque probar su fuerza salvaje,
hacerme con marcas
de heridas profundas;
pero fue la muerte
-llena de redes,
que vino a sanarme
de mis intenciones aéreas.

No valió de nada
andar al desierto,
para ser embestido…

Las noches de insomnio
me ataba a la luna
y esperaba el disparo
con el que un suicida
volvería del infierno.

Esta es una mañana fría
y todo en la calle
es solo un montaje banal
del futuro que otros...

Al menos la muerte
se toma su tiempo
y puedo sentir personal
la manera
en la que deshoja la vida,
la vida:

La vida.
Omar Alej.

lunes, 8 de febrero de 2016

Igual (es).

 si
                                  alguna
                                                vez
                                                        vivo
                    quiero azaleas para mis brazos
                                 quiero agua para las flores
                                              estrellas encima de mí.
Biografía. Pedro Casariego.


Yo no sé cuidarme,
nunca lo aprendí
y podría estar en peligro,
justo ahora,
de cualquier manera;

Por cruzar mal una calle,
por heridas infringidas
en un cerco policiaco
o por puntadas que el amor
le fue haciendo a ciertas cosas
a través de tantos días
en vileza y muchedumbre.

Bebo un poco,
fumo un poco;
un poco de esto
y un poco de aquello.

No me cuido mucho,
tan solo un poco…

Algunas mañanas
la vida me ve
y su rostro es de susto;
pero en un punto la alivia
saber que, de una pasión
a un descuido,
moriré
y ella aún sería un cadáver hermoso.

No tengo moral protectora
ni muros que cerquen
mi primavera del frío;
si vienen tormentas
y yo estoy en medio
dejo que me lleve:
huyo hacia adelante.

Aprendí
que aún sin hacerlo
el mar está en calma
pues se mueve siempre,
que ningún sitio quedara de pie
al final del ultimo árbol…

Estaba escuchando
cuando –distraído, entendí
que no hay ley eterna
y que hay hombres que valen;
pero también circunstancias.

Yo no sé cuidarme
y además no querría
no saber el sabor
de aquello que dicen
que podría matarme…
Omar Alej.

viernes, 5 de febrero de 2016

Playback.

“No es lógico esperar. No vendrá nunca
un éxito, un amigo, un gran amor.

Debiera de una vez cerrar la puerta.”
Doyers Street. José María Fonollosa.


Uno no sabe
cuanta necesidad lo caza
hasta que ve
que hay alguien bailando
sobre su cabeza;

Dos cree que el amor
no debería ser fuente de sangres;
pero Tres es un gato
experto en caídas.

Bika se hunde.
Max es muy alto.

Callao es el apodo
del motero sin palabras,
Omar siempre fue un cordero
disfrazado de lobo.

Dulce se rompe.
Sergio camina las calles
pateando basuras.
Carmina es un labio
que quiero besar
con soltura
detrás de ese muro
en donde proyectan “Blue Jasmine”.

Norberto es el rey de los sueños,
en los dos hemisferios del globo,
hay muchas habitantes
que le cumplen caprichos sexuales
y le guisan arroz,
eso cuenta él…

La Imbécil lo ve
y sigue de largo.
No quiere saber
de líos de faldas
de un soñador
que es amante a su vez
del humo del fósforo.

Con Tommy
la cosa muy fácil:
<<Fuma de esto,
inhala muy hondo,
bájate las bragas,
súbete a lo alto;
ahora puedes irte
y encuentra un marido,
para que te de
lo que a mis ojos
tú no te mereces.
Es importante que sea un romántico,
idiota>>

La Linda no es Boba,
de ella nadie dirá
que le ha pedido a otro hombre
que no sea su Jesús.

A Helena
el Tito Gustavo la admira,
le gusta su mito
y su gesto
de perraca en celo,
de superviviente
en los 80s.

Matilde ¿Quién es?
Francin juega al futbol.
Nina sigue en el colegio.

Enfant es francés
y Mohico español.
Y son todos putos.

Contra los cristales
tenemos a Eduard;
es un fanático loco
de los aviones a escala
y les pone bombas
y después tunea los restos,
para exhibirlos en el MoMA.

Dildo ha sido duro;
pero extraña
los volantes de los circos
con animales
cada sábado a la tarde.

Novelista vivió poco.
Gin Gin Tonic
fue muy diestro con trábelos
y oficiales,
por eso no hizo historia.

Yo volví
de una oscura mañana
un poco más viejo
y he resuelto
que aún me queden dudas.

Todos están;
pero
¿quién sabe dónde?
Omar Alej.

jueves, 4 de febrero de 2016

Valentina.

“Todas las hojas son del viento
ya que él las mueve hasta en la muerte
Todas las hojas son del viento
menos la luz del sol”


Todas las hojas son del viento. Luis. A. Spinetta.


Una chica que vi ayer
tenia un logo en sus sonidos
y ha contado
que ha venido de otros mundos,
para vernos de entusiasmo sorprendidos
y mostrarnos que nos miran
otras vidas.

Lo mejor será ser libres de recelos,
de culpas
y certezas,
generosos dando todo aquello
que no es nuestro
y nos tocó por pura duda…

Es muy bella
y me recuerda a ese hermano
que secreta sus pasiones
en un gesto
de irónica cortesía.

Habrá que cuidarla,
acercarle las flores,
contarle la vida
en una obra de Shakespeare
y mejorarlas las lunas
con esa canción de R.E.M.

Saberla muy fuerte,
saberla mujer
y un peligro,
para quien no entiende.

Que el mundo era hostil,
se lo quise decir;
pero tomó mi dedo anular
y me dio confianza:

Una vuelta en el tiempo
y aguante.

Valentina va al sur,
acude desde los futuros
tocándolos suave:

Como hizo su madre
al agradecerle
por haber traído
un pan de sal bajo el brazo
y su propia compresa,
para limpiarle la herida.

Una chica que vi ayer
estaba tranquila,
le quise advertir
de que hay mucha gente enojada
con miedo
e incapaz de creer;
pero ella que viene
desde otros mundos
ha visto algo más bello
y mejor se durmió.

Hoy estoy muy contento
tenemos un pacto
y voy a cumplirlo,
Valentina.
Omar Alej.

miércoles, 3 de febrero de 2016

EternaMente.


"A lo largo de todo el día el hombre noble se mantiene creativamente activo.
Cuando la noche cae su mente continúa todavía ocupada.
Peligro. Sin  reproches."

I Ching.


Ten todas mis voces
las que son tributo
y las que son fortuna,
tenlas en ti,
en tu viaje
y sobre las manos:

Cuando estés escogiendo
lo que quieres contar
de una tarde escuchando…

Sé que has de hacerlo
y sé que eres fuerte;
que no te impresionan los ojos hinchados
en rojo
de los tiempos duros.

Qué pistas alegres
salen de ti cuando brincas
y vives para siempre
viendo las cosas que los otros no ven…

Y vuelves de las labores
atacando a las penas,
con esa brisa y belleza
que en ti dejaron
las bocas gigantes
de los pequeños poetas.

Allá a donde fuiste
has bajado del flash
la última vela encendida,  
para deslumbrar
a ese ciego que quiere verte
tirando de olvidos
y no recordar.

Yo aún te debo lecciones de gratitud
e intento pagarte.
Que mal me ha salido,
un solo poema no dice
cuanto puedo enterrar en lo bajo
de un ordenado silencio.

Últimamente detrás
de toda persona que me habla
hay mucho humo,
restos de incendio
y cenizas;

Pero tú no ocultas.
En ti nunca hay miedo.
Te creo.
Omar Alej.

martes, 2 de febrero de 2016

Pilares de medianoche.

Pero al pasar el tiempo el nuevo mundo
tampoco hallarán propio nuevos hombres..
También ellos querrán un mundo nuevo.

Mejor fuera destruirlo y no hacer otro.

Water Street. José María Fonollosa.


Nos encontramos corriendo
los dos,
cargados de inventos
que inventariamos después…

Tú sostenías la orilla del mundo
en la que cruzan las aves
y yo que era el suelo
te propuse asomarnos a ver
el centro del hombre.

Ya desde entonces estabas
haciendo verano 
con el mar de fondo.
Metiendo reflejos de luciérnagas
entre mesas y manteles,
conseguiste tus medallas
y un diploma de buenas intenciones.

Nada importante
iba a resultar
de nuestros negocios,
cuando yo solamente podía
traer a mostrarte la cavidad hueca
de donde va un corazón…

De irresponsable que son
las protectoras de los imposibles,
te entretuviste entre ojos
y posando desnuda,
para todo afiliado…

Sin sospechar mis honduras
me señalaste
<< pasa, adelante.>>

Yo me hago cargo del tedio.
Soy el que está entre las lluvias
y el sol
abanicando a las moscas
con movimientos atados.

Tú diriges la obra de las abejas.
Tú seleccionas los frutos.
Tú ensanchas el recuerdo en las ciudades.

Tú has marcado en el camino de los sueños
un secreto pasadizo que amablemente abren
tres tías tuyas con problemas de memoria:

Tú has mantenido la fe.

Yo hago lo otro
entretengo en las persianas telarañas,
para verte confundida,
y la parte que en mis hombros se sostiene
es el humo que se aspira
en las barras desgastada
de los bares de copas…

Ahí hay un tipo que se cree
que entre tú y él
se sostienen los sentidos
de la vida y de la muerte.
Omar Alej.