martes, 26 de enero de 2016

X expediente.


“I never saw a wild thing
sorry for itself.
A small bird will drop frozen dead from a bough
without ever having felt sorry for itself.”

Self-Pity. D. H. Lawrence


Voy a ti.
Ya me recuerdan
por contradecirme,
por un humano carácter
de dios y de diablo.
Ya casi he acabado
de pasar disimulos
y espasmos,
entre la pena y la nada.
Aún me escurre de la boca
un hilo de sangre
que no seca ni el amor
ni el espanto.

Sin embargo podría
acusarte de ser…
y a mi perdonarme
los espacios en blanco
de la buena memoria.

Quizá llego tarde
y es probable que estés
sin hablarme otra vez,
envenenando mí oído,
para luego, en el auto,
llamarme otra cosa
y darme el remedio,
aun durmiendo en un sobre…

Después,
la dosis justa de silencios
entre las miradas,
escuchando los aceros atascarse,
nos repasa en las manos un mapa del hielo
que vamos dejando
en nuestro camino a los valles
donde no hay prisioneros
ni focos de alerta.

Parece que siempre volvemos;
pero nosotros sabemos
que estamos yendo
a ciertos momentos precisos,
bajo de otras señales
que están por encima del cielo…

Son nuestras horas pactadas
y hasta un reloj descompuesto
las marca dos veces al día.

Nos han conquistado las sombras,
la razón de la vida nos la hizo el miedo,
no hemos de andar sin ser arrastrados;

Partimos de antes
y no es tan soez,
el Océano Índico sigue pactado con las sirenas
y no ha confesado
que, cada vez más, hemos roto
cualquier pacto ajeno
a ti y a mí
y a nosotros.
Omar Alej.



No hay comentarios: