viernes, 22 de enero de 2016

Sin miedo, buscando, con huevos.


“Se borran el pasado y el presente, pues ya los he colmado y vaciado,
Ahora me dispongo a cumplir mi papel en el futuro.
Tú, que me escuchas allá arriba: ¿Qué tienes que decirme?
Mírame de frente mientras siento el olor de la tarde,
háblame con franqueza, no te oyen y sólo estaré contigo unos momentos.”


Hojas de hierba. Walt Whitman.


Busco el río que me pueda regresar
a lo que será realmente el mar.
En un beso,
en una duda.

A través de la mirilla de una puerta  
sé que algo se podría levantar de un corazón
y hacer el fuego de una voz
que contenga multitudes.

Busco estar hundido en un tacto
que me guarde para siempre
en un acto de poesía…

Será intacta mi esencia
y dejaré de deambular
y dejaré este silencio
y dejaré de escribir las cartas
con el puño y letra de la oscuridad.

Por las noches,
cuando los perros retornan
los miro reflejarse en las ventanas,
con tamaños espectrales
ir buscándose detrás de sus alientos agitados.

Tengo miedo
y apretándome los dientes
siento el ánima de un yo mayor
escuchándome llamarlo,
viene y lanza sus propios dados en el tablero…

Cuando el sol desmitifica el sentido de otro día
vuelve el mundo en su codicia
y busco una tregua solamente,
un momento,
y no olvido que es amargo en el final
un fruto dulce.

Si mantengo aún de pie
mi vértigo más lento
es el árbol que me muestra
y es el pez el que me llama.

Aún no dejo que mis manos encierren,
no podría permitirme
escuchar detrás de los lamentos.
Sigo puro y me ensucian ventarrones:

Es la suerte de quien mira al desaliento
como a algo familiar entre los ojos de la gente.

Busco
y tengo estos zapatos como muestra del camino
en que he andado,
encontrados entre los arbustos,
imagino que buscaban despedirse
y los saludo en otras lenguas,
para hacerles entender que todavía no llegamos.

En el viento el pánico más negro,
la certeza de saberme inacabado,
y que me muevo por delante 
de destinos que no fueron escuchados…

He abierto mi garganta
ante el muro que custodia
y han llamado por mi nombre a las palabras,
una vez;
pero fue así:

Como un lobo que se marcha,
solamente.

Busco alegre,
encuentro a dios y no tiene la verdad.
Lo he dejado con su vino y con su pan,
sé que otros lo acompañan,
que comen y beben,
que no tienen más,
que no quieren ir buscando.

Pero soy el de los ojos de agua
y busco el río que me lleve
a lo que será
realmente el mar.


Omar Alej. 

1 comentario:

Carolina Torres dijo...

Los pasos recorridos son el resultado de tu pasado , de tus despedidas, alegrias, las penas que hacen al hombre que eres.

Las decepciones te han marcado ese corazon indomable .

¿Fé? - Has escuchado de ella , la has tenido y perdido , por que solo ella podra regresarte a la marea que te a perdido