martes, 5 de enero de 2016

Sherlock recordó a Sibyl Vane en un sitio parecido al Chelsea hotel.


-¿A quién quieres más, hombre enigmático, dime, a tu padre, a tu madre, a tu hermana o a tu hermano?
-Ni padre, ni madre, ni hermana, ni hermano tengo.
-¿A tus amigos?
-Empleáis una palabra cuyo sentido, hasta hoy, no he llegado a conocer.
-¿A tu patria?
-Ignoro en qué latitud está situada.
-¿A la belleza?
-Bien la querría, ya que es diosa e inmortal.
-¿Al oro?
-Lo aborrezco lo mismo que aborrecéis vosotros a Dios.
-Pues ¿a quién quieres, extraordinario extranjero?
-Quiero a las nubes..., a las nubes que pasan... por allá.... ¡a las nubes maravillosas!

El Extranjero. Charles Baudelaire


Desde la hendidura del colchón,
aún si están cerradas las cortinas,
se ve el muelle donde las labores de los marineros
salan el mar que ven los enamorados
cuando lloran de frente a la pared,
castigados por deseos que no entienden…

La mujer a mi lado, de su largo pelo
va sacando títulos de propiedad de monopoly;
me cuida los pies
cerciorando que estén
aún
tibias las mantas
y licuada mi sangre.

Ya hierve en la olla el agua
del primer te del día.
Ayer por la noche,
de camino a este hotel,
compramos en un viejo templo
dos libros a punto de ser destruidos
por dos monjas vestidas de señores mayores.

Yo intentaba leer;
pero volví hacia la luna un reojo
y no regresé de tal soledad
hasta esta mañana.

Ya han abierto las floristas
sus carretas con rosas de colores
a mitad de las calles;
es un viejo pueblo
donde no han dejado
de ver a la vida
con los primeros momentos
de cualquier belleza
y el olor a cigarro en sus dedos
huele a tulipanes.

De una pared sin pintura
cuelga la copia de un autorretrato del Greco,
su delgadez tan cercana pone en entredicho
el milagro del pan y los peces:

Lo que hago es lanzar para dentro los sueños,
y que se hagan nervio,
cuando los sonidos
en coro
me cantan en lengua extranjera…

Hay un poco de primavera
en cada luz que se pierde
bajo el sol del invierno,
basta con mirar el foco encendido
del último balcón, oculto en la esquina,
esperando…

Sigo tumbado
y sin dejar de escribirlo
ya casi he fumado
dos pipas de opio
mojado en absenta
y no puedo dejar de decir
-a Irene Adler,
que alguien,
yo mismo –quizá,
debería recordarte con vida,
Sibyl Vane.
Omar Alej.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pareciera que el secreto para una vida eternamente enamorado tiene su esencia en la sencillez de los detalles y momentos; que el sol no de directamente a la cara si no que disfrutes de la luz que pasa y rebota en sabanas blancas, arrugadas y destendidas.

¡Amor del bueno!

Carlito

Anónimo dijo...



"Quiero a las nubes..." que bonito... lo pasajero. Lo fortuito y efímero... :) imagino que algo tienen que ver con esos deseos que los enamorados no entienden y que al final también terminan pasando. Me gusta el cuidado tan delicado, me da ternura, amo ese detalle simple de revisar las mantas, como si se dijera más con eso que con cualquier palabra. O al menos es el tipo de cariño/cuidado que quiero imaginar. Amo mucho la relación entre la luna y la soledad... además esa sensación como si el tiempo se hubiera detenido mientras se mira, me parece algo bellísimo. Como perderse en ella y desaparecerse justo hasta que ella desaparece con el día. :) Imagino un viejo pueblo muy bonito.. Ya sabes? todo eso de ver la vida en momentos de cualquier belleza, además lo imagino con esa bruma de luz del amanecer.. e incluso el aroma del tabaco por flores. Como si lo más desagradable para cualquiera, justo ahí, fuera lo más rico, lo más exquisito... Y, esa parte donde se le dice a Irene que Sibyl está viva para uno.. (Porque si se le recuerda, es que lo está no?) Cómo si estuviera viva en todas esas cosas que se dijeron antes... en ese ambiente parecido al Chelsea Hotel... con un ambiente más de agua salada, pero igual con el aroma a vicio y arte, a ese ir y venir tanto de ellas como de uno mismo. y es que la canción me remite un poquito a esa cosa de ir venir pero quedándose tal vez, en esos recuerdos, a veces? de manera un poco... no sé si melancólica, por ver a alguien marcharse, o con cierto enojo por no haberse quedado más. No sé.. NO SÉ! Como las nubes :) jaja

FloresFer.