miércoles, 20 de enero de 2016

En la casa del gigante no había nadie.


Quedó mi cuerpo vacío,
negro saco, a la ventana.
Se fue.
Se fue, doblando las calles.
Mi cuerpo anduvo, sin nadie.

El cuerpo deshabitado. Rafael Alberti.


En la cocina
las penumbras se dividen en memorias
que al moverse hacen ruido de aceros arrastrados
ya sin fuerza
por un hombre al que nadie le avisó
de que había una salida de emergencia.

Las bahías, prometidas por quien fuera una promesa,  
se han ido alejando una vez más.
He llegado a suponer que no existieron,
que las imaginaba con los ojos muy cerrados
y llorando de cansancio por no querer abrirlos.

En el fondo de este mundo
hay un bote a punto de hundirse;
son dos sillones sencillos,
uno es en rojo
y el otro es en caramelo pasado.

Están dispuesto taburetes
y juguetes de otros niños por doquier.
En el televisor no se interrumpe
el ultimo final de un documental sobre gallos de pelea…

Como un tanque abandonado en mitad de un camino,
sobre la mesa
una máquina de escribir acentúa no estar en manos
de un escritor verdadero.

También los libros,
desordenados estratégicamente,
avisan no saber para qué ni cuando
ni porqué.

Hay un espejo que bosteza,
que acalla las palabras amables  
y que mira por las cuencas de donde se sacó los ojos.
Hay ficciones
colgando con hastío de las paredes:

Entre todo, la luz
es una travesura que olvidó una mujer demonio
antes de vestirse.

Cada puerta,
a cada habitación,
es lapidaria
y la forma en que se entra
no es la forma en que se sale.

Las ventanas entre espacios
son de agua de los charcos
y se mueven con la voz de las bocinas
colocándose de frente…

Ahí en medio estoy yo viviendo a medias,
metido en un cuadro.
No me había dado cuenta:

Justo ahora
estoy siendo pintado.
Omar Alej.

1 comentario:

Carolina Torres dijo...

Los libros no saben el ¿ donde ? y ¿ como fue? , las hojas contienen tu historia escrita , en versos estrategicamente de amor, tristeza ,amargura. Comenzando del final al principio , con un desorden que ni las pinturas , ni el cuarto donde escuchas su voz sabe donde sucedió.

Sin decir nada , la pintura donde estas es tu reflejo y tus ojos son las palabras que no se dijeron.