lunes, 11 de enero de 2016

Condicionante.


Hacíamos el paseo del mercado cultural, ahí en Guadalajara, cada fin de semana. Había de todo mientras tanto, hippies, punkies, rastas, creativos y etcéteras… era casi un niño y me decían todo el tiempo algo sobre la libertad. Debieron haberse decepcionado; ellos me hablaban –con buenas intenciones, yo, para no contradecirlos no me hacía ideas propias sobre la libertad.

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.


Hey, mister free world,
no te olvides que para poder escapar
te hará falta un camino de ida,
hacerlo.
Piense que para saber
tendrá que pensar
una mínima cosa
a blancos y negros.

Hey, mister free world,
si está pintando un dibujo
está usando también un plumero
y esas palabras que busca,
para escribir sus poemas,
son silenciosas,
después.

Hey, mister free world,
sobre la cima de la montaña
el horizonte es abajo
y la gravedad…

Hey, mister free world,
el fondo del mar es más tierra
y mirarlo a dios
te haría doler el cuello.

Hey, mister free world,  
su atuendo/denuncia
abajo tiene la piel
de los tiempos de cambio
y en lo profundo
están los huesos de las tradiciones.

Hey, mister free world,
su canción del misterio
necesita de un piano:

Su desobediencia obedece
a otro amo.

Hey, mister free world,
la senda del vicio
lleva en la punta un flautista
que cree que hay virtudes.

Hey, mister free world,
entregarse al amor
no será solo pulsar con pasiones;
no es haber dejado el miedo
y habrá que volver.

Hey, mister free world,
si se vuelve sombra
¿contra qué luz?

Hey, mister free world,
su libertad,
¡vaya ingenuidad!,
me provoca ternura.
Omar Alej.

No hay comentarios: