viernes, 29 de enero de 2016

Welcome Home.

Un amigo a mi lado me saluda.
Me comenta: «Qué film más aburrido.
Las historias de amor son soporíferas».
Yo asiento. Y admirados vigilamos
a una mujer preciosa. Acompañada. 

Times Square II. José María Fonollosa.


Tómame la mano,
romperemos este miedo
con la fuerza del galope
de las cebras…

Así,
juntos -como en llanuras abiertas,
no nos iremos siendo presa.

Al unirnos en calor,
un nuevo árbol
y que no sepan
donde estamos
ni los reyes
ni las leyes del progreso…

Guardémonos entre nosotros
y no hará falta
más que quedarnos
entre los cuerpos;
un mundo solo
en un latido.

Será muy duro
y la tempestad
busca tributos;
pero pactemos
hagamos risa,
sujétate
y sujétame cuando caigamos…

No nos movamos,
no los dejemos
a los cobardes
deliberar a donde iremos.

Toma una brasa,
ponla en tu pubis:
ahora lo tienes mi corazón.

No nos hundimos
contra el final,
aquí me llevas,
aquí te llevo.

Lo que dijiste me quedó claro;
pero en el nombre de los poetas,
dilo más fuerte;

Dime que no,
que no estoy solo.

Omar Alej.

jueves, 28 de enero de 2016

De nombre, Frutilla Strawberry Fields For Your Father.


“Es un hermoso cuerpo ese que viene
hacia mí. Se detiene. Y me sonríe.”

Gracely Square. José María Fonollosa.


Me jaló fuerte el abrigo
mientras yo esperaba a recibir
las instrucciones de abordaje
a través de las bocinas de la sala,
su matiz de niña boba
fue penoso y no logró
que desconfiara de mi básico
y rutina;

Pero al presentarse
pareció la hija del presentador
de un programa de concursos,
me invito a ver de cerca
los problemas personales
de su amigo imaginario
¿qué iba a hacer?

Había sido un viaje soso
y yo tenía intenciones de comprar
una botella de Zacapa,
para que al volver a México
pudiera regresar a mis lecturas
del Corto Maltés,
con un ron en la mano;

Pero, la muy loca, me besó
y en un baño de aeropuerto
me mostró una posición
que casi acaba con mi sed de mambo
y rocanrol…

Tenía novio
y lucia seria con su look de disidencia.
Su versión de la utopía se rompía
con tan solo ver la banda que se ataba en la cabeza;

Pero de valiente
me retó a elevar el suelo
y puso fuego en las ventanas
de una tienda de postales…

Me jaló de los cabellos,
me abrazó por la cintura
y por atrás.
Me cambio por abejas
los pájaros en mi cabeza
y de un pack de seis cervezas
regó dos en mis zapatos
Dr. Martens;

Pero dijo que mi acento era puro
y que después me podría reconocer
nomás al ver mi alma vieja…

Fue insistente en que eligiera
entre seguir o reventar.
Fue crueldad cuando ignoró
mis peticiones de piedad.
Fue una tonta
cuando dijo que podría haberse ido
con el marica francés;

Pero era morena
y ese color que tiene lo dulce,
se salva de todo:

Me deja desnudo,
me rompe en el pecho
como fuertes olas,
me da un miedo intenso,
me muestra lo lejos.

Me pide que de
y que no pida.

Omar Alej.

miércoles, 27 de enero de 2016

No maten al yonki.

Sugerí: «¿Por qué no con barbitúricos?»
«Es lento», me objetó. «Ya lo he probado.

Y el lavado de estómago es horrible.
Como un trauma mental, pero en lo físico» 

Bedford Street. José María Follonosa.


Y por el bien de todos los hombres
que llegada la tarde salen al puerto,
para caminar consumiendo memorias,
espero que ella siga contenta al usar el vestido
con las costuras de violetas azules a través del pecho.

Llamaron a mi puerta;
la ley del cartero
es una fuerza salvaje de soledad
y urbanismo…

Sin noticias a tiempo otra vez,
de nuevo volviendo al final del futuro,
para comenzar.

Ya me he dedicado
a buscar en la plaza, en las galerías,
en la biblioteca, en los hospitales
y hasta en los furgones de un tren al infierno
que se pasa a veces por entre las hojas
cuando estoy leyendo el antiguo testamento,
para recrearme.

Y no, no la encuentro.
Su materia fue tal
que se habría convertido en estrella
o en los extrarradios
de una ciudad sin centro,
al mismo tiempo en que me quedaba dormido
con la boca abierta.

El maldito soy yo,
aquí sobre el filo,
donde se pierde el deseo
y los dientes restantes
invitan a dealers con poca empatía
por los trovadores…

He escrito canciones,
alguna salió;
pero la frecuencia no sintonizaba
la facinerosa autoría
de un desposeído con rabia.

Nunca la merecí.
Para siempre es mejor que lo sepa,
hasta la más imprudente de ellas.
Podría engañarles,
recordar a ese enfermo
al que soñó que salvaba de sus pesadillas…

Les podría suplicar
o fingir que un disturbio
me sobrevuela sobre las pupilas;
al final lo que importa es muy poco.
Que creyera en el alma,
eso es lo bueno y lo malo
que puedo contar sobre ella.

Y por el bien de todos los hombres
que llegada la tarde salen al puerto,
para caminar consumiendo memorias,
espero que ella siga contenta al usar el vestido
con las costuras de violetas azules a través del pecho.
Omar Alej.

martes, 26 de enero de 2016

X expediente.


“I never saw a wild thing
sorry for itself.
A small bird will drop frozen dead from a bough
without ever having felt sorry for itself.”

Self-Pity. D. H. Lawrence


Voy a ti.
Ya me recuerdan
por contradecirme,
por un humano carácter
de dios y de diablo.
Ya casi he acabado
de pasar disimulos
y espasmos,
entre la pena y la nada.
Aún me escurre de la boca
un hilo de sangre
que no seca ni el amor
ni el espanto.

Sin embargo podría
acusarte de ser…
y a mi perdonarme
los espacios en blanco
de la buena memoria.

Quizá llego tarde
y es probable que estés
sin hablarme otra vez,
envenenando mí oído,
para luego, en el auto,
llamarme otra cosa
y darme el remedio,
aun durmiendo en un sobre…

Después,
la dosis justa de silencios
entre las miradas,
escuchando los aceros atascarse,
nos repasa en las manos un mapa del hielo
que vamos dejando
en nuestro camino a los valles
donde no hay prisioneros
ni focos de alerta.

Parece que siempre volvemos;
pero nosotros sabemos
que estamos yendo
a ciertos momentos precisos,
bajo de otras señales
que están por encima del cielo…

Son nuestras horas pactadas
y hasta un reloj descompuesto
las marca dos veces al día.

Nos han conquistado las sombras,
la razón de la vida nos la hizo el miedo,
no hemos de andar sin ser arrastrados;

Partimos de antes
y no es tan soez,
el Océano Índico sigue pactado con las sirenas
y no ha confesado
que, cada vez más, hemos roto
cualquier pacto ajeno
a ti y a mí
y a nosotros.
Omar Alej.



lunes, 25 de enero de 2016

Cuestión de suerte.


“Idealizamos el amor. Tenemos que hacerlo porque, de lo contrario, la persona de la que nos enamoramos sería una persona como todas las demás. Y estamos programados para sobrellevar el horror de que otros se enamoren. Tenemos que hacer del objeto de nuestro amor un dios o una diosa. Además, el amor ha producido algunas de las mejores obras de arte. Los dos grandes mitos de nuestra era son la religión y el amor. ¿Y cómo podemos vivir sin ellos?”

John Banville.


Ella en él
y él en ella.

Golpes, gritos, navajas,
barbitúricos, porros,
ganas, cansancios, delirios,
hambres, frío, silencios
besos y caricias, cartas,
distancias, heridas,
banquetes y ascetismo.

Ella en él
y él en ella;
son la batalla por la libertad.
El motivo y la ruina
de lo que viene después
de la gloria.

Son -en lo que dura la suerte,
gestos de la duda.

Son divinos y el pecado.

Son compañeros de un distante viaje al sol
que hace escalas
en cada casino del invierno.

Ella en él;
puta esclava en día libre
sobre el cuerpo de un extraño.
Él en ella;
un tirano sosteniendo
las precarias condiciones
del más fuerte:

Son dos míseros amantes
que se tiene uno al otro
y no se tienen dentro de ellos,
por lo larga que es la espera,
esperando a que el amor no los entregue.

Ella en él
se cubre de las sombras destruidas
que le deja la abstinencia…

Él en ella
se controla de las rabias
que le hablan de matarlos…

Él ha sido su Goliat,
su otra tierra,
su prendedor,
su proxeneta
y su Frankenstein Romeo.

Ella ha visto,
lejos de él,
salir el sol
en una ciudad con puerto…
Se ha metido en
tinas de
cálidas aguas.

Han tomado el desayuno
en el jardín
usando guantes y sombrero,
mientras parlan sobre huesos que en las dunas
encontraban al soñar el mismo sueño.

Ella en él
y él en ella,
un planeta en la marea del universo.

Ahora cambia,
lo que es mal lo llama al bien
y sobre todo han sido ellos.

Omar Alej.


viernes, 22 de enero de 2016

Sin miedo, buscando, con huevos.


“Se borran el pasado y el presente, pues ya los he colmado y vaciado,
Ahora me dispongo a cumplir mi papel en el futuro.
Tú, que me escuchas allá arriba: ¿Qué tienes que decirme?
Mírame de frente mientras siento el olor de la tarde,
háblame con franqueza, no te oyen y sólo estaré contigo unos momentos.”


Hojas de hierba. Walt Whitman.


Busco el río que me pueda regresar
a lo que será realmente el mar.
En un beso,
en una duda.

A través de la mirilla de una puerta  
sé que algo se podría levantar de un corazón
y hacer el fuego de una voz
que contenga multitudes.

Busco estar hundido en un tacto
que me guarde para siempre
en un acto de poesía…

Será intacta mi esencia
y dejaré de deambular
y dejaré este silencio
y dejaré de escribir las cartas
con el puño y letra de la oscuridad.

Por las noches,
cuando los perros retornan
los miro reflejarse en las ventanas,
con tamaños espectrales
ir buscándose detrás de sus alientos agitados.

Tengo miedo
y apretándome los dientes
siento el ánima de un yo mayor
escuchándome llamarlo,
viene y lanza sus propios dados en el tablero…

Cuando el sol desmitifica el sentido de otro día
vuelve el mundo en su codicia
y busco una tregua solamente,
un momento,
y no olvido que es amargo en el final
un fruto dulce.

Si mantengo aún de pie
mi vértigo más lento
es el árbol que me muestra
y es el pez el que me llama.

Aún no dejo que mis manos encierren,
no podría permitirme
escuchar detrás de los lamentos.
Sigo puro y me ensucian ventarrones:

Es la suerte de quien mira al desaliento
como a algo familiar entre los ojos de la gente.

Busco
y tengo estos zapatos como muestra del camino
en que he andado,
encontrados entre los arbustos,
imagino que buscaban despedirse
y los saludo en otras lenguas,
para hacerles entender que todavía no llegamos.

En el viento el pánico más negro,
la certeza de saberme inacabado,
y que me muevo por delante 
de destinos que no fueron escuchados…

He abierto mi garganta
ante el muro que custodia
y han llamado por mi nombre a las palabras,
una vez;
pero fue así:

Como un lobo que se marcha,
solamente.

Busco alegre,
encuentro a dios y no tiene la verdad.
Lo he dejado con su vino y con su pan,
sé que otros lo acompañan,
que comen y beben,
que no tienen más,
que no quieren ir buscando.

Pero soy el de los ojos de agua
y busco el río que me lleve
a lo que será
realmente el mar.


Omar Alej. 

jueves, 21 de enero de 2016

Pandora Groovesnore.


“Echo de menos a Woody. Se estremecería si supiera cuánto le aprecio. Soy lo bastante lista para no sacar el tema. Sé que casi le repugnaría lo grotesco de mi afecto por él. ¿Qué le voy a hacer? Todavía le quiero. Siempre seré su tonta del bote, su monstruo, su frívola del cosmos, su compañera de piso que hace tonterías, su boba número uno. ¿Cómo le digo «al tío Woodums» que lo adoro, que lo idolatro, que me muero por él? ¿Cómo le digo que por favor se cuide mucho, que piense en cosas hermosas, que me escriba si tiene tiempo y que no desfallezca?”


Diana Keaton.


En otro país,
desconocido para los aviones,
me voy detrás de los caminantes;
jalado por sus telas al viento,
hipnotizado por sus certidumbres naturales,
y descubro.

A cierta niña, yo,
la llevo muy adentro.

Y por sus cabellos,
que nadaron en mis manos
hasta hacerme respirar,
que yo aún la quiero.
Incluso igual
que como el día en el que la quise primero.

Y fue antes que el verano.
Y fue antes que el invierno.
Y fue antes de la vida,
como nada,
como todo.

Su sonrisa no la borro,
no consigo se diluya entre el cambio de carteles
que hace un chico nomas al cruzar la calle,
me sonrío a su recuerdo
y luego lloro simulando que toso
para adentro,
llanto seco.

No lo digo muchas veces;
pero busco en las palabras protegerla
quizás en ellas su belleza ya no tiemble de asustada
por los truenos
cuando llueve y a nosotros nos cortaron la luz.

Tantas veces me distrajo
del motivo de la muerte,
se subía a mis espaldas como si yo fuera un caballo
y como si ella fuese una amazona
me guiaba en los peligros
llenando un solo corazón con valientes alegrías…

Solo espero que no esté
-como ahora yo,
esperando.
Ojala que haya encontrado
en algún tren
aquella gorra que perdí
y que llevaba creyendo que podría protegerme
de las incomprensiones de los otros.

Fue una atea
y una viuda muy devota
mientras me clavaba –con notitas de memoria,
como a un cristo en sus distancias.

Cada adiós en cada ida
aún me brota como alas que serrucho
porque me llevan a destinos donde duele
intensamente.

Le mostré desde qué parte
se rompían las promesas,
le dejé
-y quizá aún siga por ahí,
un diablo enano que se burla de quien cree
en los demonios.

Estoy imitando la melodía
de una canción que no recuerdo
en el borde de mi silla
mientras pienso que seguro ya lo sabe,
sobre John Banville…

Con los años el deshielo me ha llevado al estertor
y ya no niego que su aroma lo cambié
por acomodo en el palco de este drama de fragancias.
A ciertos hombres
solamente se nos puede complacer
al darnos la razón:

Somos idiotas,
aunque es más complicado que eso.

Yo, por ejemplo,
el que soy de ahora y no el de antes,
sé que el tiempo no alivia;
pero me gusta sentirlo
mientras sobrevivo a mí
que me enfermo minuto a minuto.

Así sigo escribiendo retazos
entre mis horas muertas
de una desdicha insuficiente,
sin merito,
para salir a tocar los jardines
con notas de perdigón.

Haberla perdido
y llevar mi equipaje
en una valija moderna
me han vuelto sensible
y he visto que alguien
-en otra dimensión,
está escribiendo su nombre,
descontrolado,
en una servilleta.

Omar Alej.

miércoles, 20 de enero de 2016

En la casa del gigante no había nadie.


Quedó mi cuerpo vacío,
negro saco, a la ventana.
Se fue.
Se fue, doblando las calles.
Mi cuerpo anduvo, sin nadie.

El cuerpo deshabitado. Rafael Alberti.


En la cocina
las penumbras se dividen en memorias
que al moverse hacen ruido de aceros arrastrados
ya sin fuerza
por un hombre al que nadie le avisó
de que había una salida de emergencia.

Las bahías, prometidas por quien fuera una promesa,  
se han ido alejando una vez más.
He llegado a suponer que no existieron,
que las imaginaba con los ojos muy cerrados
y llorando de cansancio por no querer abrirlos.

En el fondo de este mundo
hay un bote a punto de hundirse;
son dos sillones sencillos,
uno es en rojo
y el otro es en caramelo pasado.

Están dispuesto taburetes
y juguetes de otros niños por doquier.
En el televisor no se interrumpe
el ultimo final de un documental sobre gallos de pelea…

Como un tanque abandonado en mitad de un camino,
sobre la mesa
una máquina de escribir acentúa no estar en manos
de un escritor verdadero.

También los libros,
desordenados estratégicamente,
avisan no saber para qué ni cuando
ni porqué.

Hay un espejo que bosteza,
que acalla las palabras amables  
y que mira por las cuencas de donde se sacó los ojos.
Hay ficciones
colgando con hastío de las paredes:

Entre todo, la luz
es una travesura que olvidó una mujer demonio
antes de vestirse.

Cada puerta,
a cada habitación,
es lapidaria
y la forma en que se entra
no es la forma en que se sale.

Las ventanas entre espacios
son de agua de los charcos
y se mueven con la voz de las bocinas
colocándose de frente…

Ahí en medio estoy yo viviendo a medias,
metido en un cuadro.
No me había dado cuenta:

Justo ahora
estoy siendo pintado.
Omar Alej.

martes, 19 de enero de 2016

¡Fuck Off!

"Toca al arma, sople el viento, venga el fin,
pues llevando la armadura he de morir"


5to acto, escena 5. Macbeth


Así como la natura,
maravilloso y aterrador,
un momento se despliega
a través del ramaje invisible
de un ensueño,
fue.

Con garras y colmillos
y la piel… ya no lo sé.

Con ese aliento a frío,
a sangre de presa
y sinsentido.
Con la luna de prueba
y la hierba de fe.

Un poco medio tierra,
un poco medio agua:

Lodos en la tráquea.

Es un libro articulado
hecho con fuego de los hornos
de la vida…
con víscera
y con temor a los crujidos
de los dioses al romperse…

Se distiende en soledad
sobre hojas secas,
no trasciende las grandezas
ni los modos de la idea.

Inspecciona en la llanura
el galope de las nubes;
va siguiéndose a través
de improbables huellas
sin halos de verdad
sin halos de mentira.

Esta en un pie de rabia humana,
a orillas de tener
ternura y luz:

Secreto que los ruidos
circulan con leyes de fricción.

¿Lo sigue la estación
o llega cuando se abre la intemperie?

Se mueve perseguido
y persiguiendo;
así como la natura,
maravilloso y aterrador.

Omar Alej. 

lunes, 18 de enero de 2016

La muerte, la mía.


“Un hombre viejo está sentado
A la sombra de un pino
En China.”

Seis paisajes significativos. Wallace Stevens.


Por esa franja se cuela el aire, por favor ciérralo; el ruido de mis dientes tiritando de frío podría generarles miedo a los que están en las otras habitaciones ¿cómo sé que hay otros en otras habitaciones? piénsalo, si solo tuvieran una habitación, para hacer esto ¿nos hubieran escogido a nosotros como a los únicos? no, estoy seguro que no. Escucha ese ruido, son cuervos ¿ratas? no, ratas no son, tienen que ser cuervos; prometieron que serían cuervos. Estaban por empezar a comer los nervios, de los muslos del angelito pequeño, cuando lo dijeron <<escucharan cuervos>>. Aunque quizá no habían llegado, para entonces, a los dos millones de suicidados, pudieron cambiar de idea. Sin embargo puedo decir, por el tipo de máscaras que utilizan, que no tienen el tipo de usar ratas… no las odio, no digas eso ¿por qué habría de hacerlo? ¿son repugnantes? bueno cualquiera diría eso de nosotros mirándonos debidamente: cualquiera diría eso de cualquier cosa si la mira debidamente.

El frío se ha convertido en el sitio en el que estamos, al menos intenta obstruir la corriente de aire; aquí no hay catarro ¡por favor! no se iban a arriesgar a que uno de sus babuinos a colores se contagie, todo está esterilizado; claro, el mando de la persiana, lo olvidaba. Bueno. Es que algunas cosas son como uno mismo por más que no sepamos quienes somos.

Detesto que reces en ruso, deberías de calmarte al menos por un día ¿no todos los rusos son ateos?; pero a ti te he visto no pasar más de doce horas dormido, después despiertas y todo es angustia, para eso debes tener muy en claro que no eres romano ¿Cómo haces para tener miedo de la simple idea de tener entre tus manos un papel?

No, yo me muero de frío: no me pidas que te abrace. Piensa que –al menos, no fuiste tú quien trajo a casa todos esos invitados oscuros… entiendo, por una vez creíste en el verano, bueno, eso te enseñara a no haber creído tanto; mírame a mi palpándolo todo, poniéndolo a prueba. No todo se cae, algunas cosas han permanecido ¿recuerdas la vida? aquí dentro -donde tenía el pecho- su dolor sigue siendo irrompible, ¡que no! no pueden ser ratas, ya no las usan. Se dieron cuenta de que describieron los huecos en el bienestar.

Siempre te han movido los malvados ¿de verdad la desenterraste con tus propias manos? ¿Solo la mitad? ¡qué graciosos! ¿Cómo fue? ¿Estabas a punto de desenterrarla cuando llegaron los mirones? No es muy común que un hombre pierda de ese modo la esperanza… sí, no digas que no; eso es perder la esperanza. Si hubieses confiado en que hay otros sitios, allá la habrías esperado.

¿Se desprenden? No, nunca he visto un cadáver en estado de putrefacción, tampoco en vida era muy bella. No busques tallar tus ojos ahora, eso lo prometen todas; sí, yo no fui mucho de ir con mujeres, tienes razón… un señor en un bar que tenía las luces modernas me lo contó: todas las compañeras que había conocido en su vida le habían jurado que él había sido el único rey en sus corazones ¿Has sido tú? ¿Prefieres que cambiemos de tema? Yo te lo dije antes, son cuervos…

La lluvia de fuego que cayó contenía sangre. No, no la probé por supuesto. Pero alguna vez me chupe una herida que sangraba y el ambiente de aquel momento tenía ese solido sabor a oxidado ¿La sangre era algo que después se hizo viejo y por eso tiene ese sabor? ¿No era sangre en un principio? Igual no me sabrías decir qué era antes ¿Qué sentido –entonces, tiene tanto dudar? Ya sé que no se trata de denunciar cual es la verdad, ya sé que se trata de denunciar cual no es la verdad; pero ¿qué sabor prefieres? ¿Acaso no depende de tu propio antojo lo que crees? Estos cuervos –por ejemplo ¿cómo te imaginas que son? ¿acaso muy grandes? tomando en cuenta que devoran las sobras de miles y miles de angelitos pequeños no concluyo que sean inmensos, más bien son muchos y diminutos: una pizca de carne por pico y es todo.

Maldito frío, justo en esa temperatura en la que no logro acostumbrarme ni congelarme, el maldito suspenso, la maldita esperanza. No digas eso ¿cómo podías haberlo adivinado?
Lamento que hayas tenido que verla así, tan como era.

Siempre te olvidas de decir la verdad, era un viejo poeta y un asesino. Lo quisiste tu; pero ¿quién más? Vaya, sin atisbo de tiempos por aquí y aún sigues diciendo ayer, hoy, mañana, después… nunca hubiese quedado contigo en tu verdadera nación. Cierto, ya no hay países. Vaya silencio has echado, ojala que pudieras llorar; yo lloraría contigo. Lo sé, es una broma cruel que hayan sido las farsas las que te consiguieran compañía: la farsa de una tarde, la farsa de una gracia, la farsa de una copa, la farsa de un deseo, la farsa de un amor, la farsa del amor, la farsa de ser amado, la farsa de ser amado, la farsa de ser amado, la farsa de ser amado… igual y es un poco duro de tu parte ¿no lo crees? ¿y por qué no? si te hubiesen visto cómo fue que llegaste ¿tu nación? pero ya no existen las naciones, está bien, explícate. Sin embargo no condenarías el amor que recibió el que nació libre, bueno no lo digo y ya está. Vaya silencio te has echado ¿no lo sé? entonces por qué decírmelo.

No logré vivir tantos años, ¿cómo fue? Uno se piensa que la muerte del universo tendría más grado de dramatismo. Un apagón está bien… ¿Y el sonido? ¿De cuervos? Malditos cuervos. No, no debemos esto a voluntades mayores, ni al azar ni al compromiso ni a las pasiones ni a la traición. Aquí se llega solamente atravesando la nada y sí, te lo dije antes, no somos los únicos ¿ratas? Que no, a través de la nada no hay ratas, a través de la nada no hay nada ¿Qué fue lo que viste? Eso pasa siempre que se abren los ojos después de haberlos mantenido mucho tiempo cerrados ¿Amor? Muy bien, pudo ser; pero ¿fue como antes? ¿Más grave?

Es cierto lo que has dicho, yo también lo imagino, después de la vida el amor es una constante sonoridad. Sí, parecen cuervos; pero recuerdan a las ratas.
Omar Alej.

viernes, 15 de enero de 2016

El Fantasma de Omar Alej.

“Si sabemos que nacimos condenados
¿Por qué somos tan sensibles al amor?”


Belgrano. Andrés Calamaro.



Quizá sea una forma
de comunicación
que te lastimo
y que me lastimes;

Condenados,
para transitar
dejando en movimiento
cada intimo reflejo del temor.

Se amplifica en un acto ilusorio
que realmente estés bailando con el ritmo indicado
mientras yo te miro
aprendiéndome tus pasos,
resbalados sobre un palmo de madera
que lustraron con orina de hombres negros.

Son ondas vagas
las sinceridades de tantas velas
y tantas notas de piano
entre tu abrigo
y los rastros azules
de la melancolía…

Para ti fue mi codicia
y lo ingrato es no encontrar –en este plano,
el destino de aquellas ficciones;

Si corrieran los ojos
de los que no están aquí
-de los muertos bajo tierra,
el amanecer sería un genocidio…

Te pusieron una copa de ginebra
y tú bebiendo
sin hacer por encontrar la sima
de un último brindis…

En los enjambres de las trompetas
el mar picaba en DO mayor.

Aquella madrugada
con mi pulso se detuvo
el reflector sobre la isla,
asomaban fauna y flora
los delirios de natura que suceden
cuando hay pactos por cumplir.

Varios cientos de diamantes,
sin valor en el naufragio,
destilándose el sudor
de hadas que iban de hachís y purpurina…

Es letal estando muerto
aún poder verte,
qué ironía lo mortal
-después de vivo,
que es tu boca en otras bocas
de cloacas.

Sin las entrelineas ya no hay nadie que me vea
descender por toda la eternidad;
pero voy quedándome en los cambios de lienzo
recordando.

Y esa forma en la que fui
ni en el agua
ni en la hoja
se aparece…  

Son muy largas
las caladas al cigarro
que te hacen un fantasma;
si lo sé
es porque ahora estoy fumando.

Omar Alej.

jueves, 14 de enero de 2016

Así es la vida de Los Lucidos: Canciones.

“Hay rock & roll de leones y también los hay de corderos.”

Mi Rock perdido. Andrés Calamaro.


Los lucidos

mientras en la oscuridad
vigilan la ventana de un anhelo
al desvestirse.

Los lucidos
tazan todos los oros en una sola elegancia,
durante los terremotos
y no los llega a sentir
el que no los mira.

Los lucidos
son de Camarón más que creyentes
y atacan a las tablas
con cuerdas de arte sobre la guitarra,
¡Niño!

Los lucidos
lloran en los cines,
en las cartas,
con las olas,
mientras acarician a los lobos,
frente a las nubes,
bajo la lluvia:

Tienen motivos,
recuerdos de sobra,
lugares secretos,
el frío en los huesos,
mañana en un sobre,
caminos de ida
y vueltas algunas.

Los lucidos
-si todo lo mira,
se acerque a opinar
sobre las cuestiones
menores y absurdas.

Los lucidos bailan
que atracan allá,
donde las soledades
son cuerpos de mulatas.

Se han manchado de sangre las manos
y han recibido también

Los lucidos
cuentan del horror
al verlos ya sabes que has visto
la última frontera del misterio
hecha con sombra, humo y niebla.

Se siguen a través de las profundidades
rebobinando la imagen de la luna

no los locos.

Omar Alej.

miércoles, 13 de enero de 2016

El milmuertes.


…Porque de todas las cosas que te matarán,
lenta o rápidamente, es mucho mejor ser asesinado por un amante”

Falsamente tuyo. Charles Bukowski.


Groupie mía
yo te quiero
de un mal modo
y también me quieres tú.

Nada importa
eso que piensan
los que alojan multitudes…

Como yo
no tienes casa
ni consuelo que te salve
de las navajas del tiempo,
sutilmente en tus facciones…

Me dices que te gusto,
que soy algo a celebrar
y que no iras
-mientras yo viva
o muera,
con ninguno:

Que lo harás con mi fantasma
o con mi ausencia
en todo caso.

Eres fiel
y me has mostrado
la única intuición en que el amor
todo aniquila.

Justo ayer
-al irnos a la cama
tropezando de pasiones
y reírnos de los días de casados
que tuvimos,
me dijiste que querías
que firmara en esa foto que le hiciste a otro hombre;
yo sería más que un dios en el olimpo
y me besaste con la boca enloquecida.

Qué bonita al defenderme
de los crueles oficiales
que ofician en panfletos,
lo correcto.

Disimulas mi soberbia
y acaricias mis penumbras;
eres grande en contenerme
y me achicas con espacios censurados
de tu cuerpo…

Yo escribía
y rompí, cada mil hojas,
lo que envuelve a las palabras.

Fui furioso al mirarte
y en mi oído me dijiste
que la gente de mentira
necesita hablar de la verdad
y que un hombre verdadero
se las sabe apañar
con la mentira.

Lo nuestro
es como un rayo,
reconvierte…

Verborreas de borrachos
te las canto
porque tengo el corazón
alcoholizado;
pero sientes que en mi caso
es muy normal
no salir de lo que duele
entre el ayer y la mañana.

Todo lo que miras
en mi rostro al contemplarme
es por ti
aunque no existe.

Tú me admiras
y me adoras
y me sirves;
ya te has hecho
en lo profundo de mis miedos
una casa con espejos
y hemos compartido la sangre
de una misma herida.

Si cualquiera te recuerda
que has fallado al invocarme,
porque soy un miserable
y asesino,
solamente vuélvete
y caminemos
a través de esos pasillos
donde has ido dibujando cada rostro
que has pedido que te muestre.

Omar Alej.

martes, 12 de enero de 2016

A David Bowie.


“As long as there's sun
As long as there's rain
As long as there's fire
As long as there's me
As long as there's you”

Where Are We Now? David Bowie.


Hubo un momento
en el que creí
que sería indiferente,
que podría seguir leyendo la prensa
mientras bebía un café sin azúcar
en medio del frío:

“Las heridas del rostro
de quien aquí me acompaña
se llevaran mis cuidados”
Pensé.

Pero la orfandad
es algo más que la sangre
y David Bowie se ha ido.

No lo noté
ni en la luz
ni en los cristales empañados;
voy dándome cuenta ahora
y me pregunto
de qué material son realmente los ojos
de un muñeco de nieve, que es el único amigo
en la imaginación de un niño con fiebre.

Siempre tengo demonios por dentro,
algunos de ellos
sufren de falta de amor
y estos a su vez
conjuran a monstruos que usan plataformas
y que cantan con hasta nueve voces distintas.

Ya no es posible responder a ese duelo,
pasaron los trenes
y cada estación fue quedando en desuso,
por hoy me pregunto
si en su recepción
-allá a donde ha ido-
estarán aprendiendo de él
los secretos de tener todo un reino
en el espacio exterior…

Voy conduciendo
y están los símbolos de la vida
meciéndose en los cables de alta tensión;

Ya nadie sabe de mí,
no desde la última vez
en la que me encontraron
y había cambiado del todo.

No lo recuerdo
y quizá sea mentira –como cualquier cosa;
pero había entrado en un mundo
de dimensiones torcidas…

La soledad era un hecho
que nos miraba en la esquina
invitando a bailar
unos sobre otros
de cualquier manera.

Cada color exaltaba
los agujeros oscuros esperando a nacer en el blanco.
Hombres y mujeres
-y entre ellos marcianos,
fílmicamente rezándole a un dios
con lágrimas de heroína…

Me dijeron de varias vidas
donde mis deformidades
-estrenando belleza,
tendrían un momento divino
haciendo de héroe
sobre un teatro de paso:

Hoy están poseídos
los nueve sentidos
de la poesía
y al equivocarse de trazo,
la muerte
detiene en el tiempo
una figura elegante.

He cambiado mil veces
pero seguí siendo el mismo,
con un loop en la cabeza
que proyecta a David Bowie
como a un recolector de estrellas negras.
Omar Alej.

lunes, 11 de enero de 2016

Condicionante.


Hacíamos el paseo del mercado cultural, ahí en Guadalajara, cada fin de semana. Había de todo mientras tanto, hippies, punkies, rastas, creativos y etcéteras… era casi un niño y me decían todo el tiempo algo sobre la libertad. Debieron haberse decepcionado; ellos me hablaban –con buenas intenciones, yo, para no contradecirlos no me hacía ideas propias sobre la libertad.

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.


Hey, mister free world,
no te olvides que para poder escapar
te hará falta un camino de ida,
hacerlo.
Piense que para saber
tendrá que pensar
una mínima cosa
a blancos y negros.

Hey, mister free world,
si está pintando un dibujo
está usando también un plumero
y esas palabras que busca,
para escribir sus poemas,
son silenciosas,
después.

Hey, mister free world,
sobre la cima de la montaña
el horizonte es abajo
y la gravedad…

Hey, mister free world,
el fondo del mar es más tierra
y mirarlo a dios
te haría doler el cuello.

Hey, mister free world,  
su atuendo/denuncia
abajo tiene la piel
de los tiempos de cambio
y en lo profundo
están los huesos de las tradiciones.

Hey, mister free world,
su canción del misterio
necesita de un piano:

Su desobediencia obedece
a otro amo.

Hey, mister free world,
la senda del vicio
lleva en la punta un flautista
que cree que hay virtudes.

Hey, mister free world,
entregarse al amor
no será solo pulsar con pasiones;
no es haber dejado el miedo
y habrá que volver.

Hey, mister free world,
si se vuelve sombra
¿contra qué luz?

Hey, mister free world,
su libertad,
¡vaya ingenuidad!,
me provoca ternura.
Omar Alej.

viernes, 8 de enero de 2016

Una ultima nota.


“Nadie puede predecir el pasado
cuando ya quizás no somos los mismos,
cuando ya quizás hemos olvidado
el nombre de la calle
donde
alguna vez
pudimos
encontrarnos.”

Abandonados. Gioconda Belli.


Querido Mr. Holmes.

He dejado instrucciones en la recepción y en cuanto llame al timbre le estarán subiendo un par de medias lunas, jamón y te, para su desayuno. Usted ya lo sabía que me iría sin despedirme. Muy probablemente haya estado despierto mientras yo me preparaba esta mañana. Con ese morbo suyo, usual, de hacer las cosas, no podía estar esperando nada más que esta nota, donde le deseo que alguna vez logre encontrarme ¿no ha querido intentar detenerme, para no perder en sus juegos mentales? Es un niño: un dulce y engreído nene con el alma oscura y al servicio de la luz. No por esto no es usted, al mismo tiempo, un caballero encantador; pero no basta…

Siempre fue muy brillante, cuando lo conocí resulto imponente de tan interesante. Sin embargo justo ese no es el modo en que un hombre debiera propasarse con una mujer. Los días a su lado los he pasado divertida y ahora pienso en el hecho de que usted haya registrado cada rasgo de este pueblo como una sucesión de pasajes, para un rompecabezas. Y lo pienso con tristeza; pobre hombrecillo que cree estar de vuelta de todo y no se entera.

Por favor no intente revivir la intensidad, con la que me toma, en otros cuerpos; no vaya a cometer vulgaridades, impropias de usted, intentando herirme ¿Aún quiere jugar a adivinar con qué tipo de hombre yo sería la típica mujer?  La última vez resulto muy afectado por su falta de poder ¿Será esa la forma que tiene de burlarse de todos, la que ha de mantenerlo en resistencia hasta que yo quiera encontrarlo o dejarme encontrar?

Le deseo que se divierta, no lo piense tanto si surgiera una opción de compañía; que sus manías lo dominen sin herirlo más de la cuenta, igual que a mí a usted lo rompe algo… lo deduje sin tener que demostrarlo –como usted haría. Decidió que leyéramos El retrato de Dorian Grey y quizá sea la última vez que yo quiera leerlo. Ya sabe, para no olvidarlo.

Encontrará su pipa preparada, justo encima de esta nota, para abandonarle he decidido usar un vestido negro. Justo a usted solamente debe abandonarlo una mujer como yo, vestida adecuadamente. Encárguese de resolver el único y verdadero misterio que hay de oriente hasta occidente ¿Quién he sido yo, para usted? Inténtelo, una respuesta contundente tal vez haría de mí una más de sus admiradoras, Mr.Holmes.

Me gusta imaginar que cuando este leyendo esto le tome por sorpresa el recuerdo de mi boca y se sonría; después de todo he sido yo una embriaguez inusitada entre tanto desapasionamiento. Yo lo hare –sonreír, cuando vea las aves a través de las ventanas del tren y que usted, aunque pueda explicarlo, no lo entienda. Su manera de escrutarme ha pintado en lo que muestro lunares que me harán recordarlo dando pasos entre delirios a través de la habitación: ¿ha podido descifrar la combinación de colores en el tono de mis ojos? Exacto, falta el otro color.

Una última cosa y espero no se decepcione. Usted no fue engañado, no esta vez y no por mí, nuestra historia de amor trata de ver cuál de los dos descubre primero que también es el otro.



Hasta la próxima vez.
Irene Adler.
“La Mujer”.

(Omar Alej.)

jueves, 7 de enero de 2016

Sherlock Vs Irene Adler: Camaradas.

Lo peor que viví ha sido saber… busco en mi corazón y no encuentro perdón, para aquel que me dijo, mientras yo intentaba revivirla, que ya estaba muerta, que ya había acabado.
Por supuesto me ponía mal, al final, la muerte; 
pero lo más jodido era saber que también aquel placer de estarla torturando se había ido con ella.

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.



No es malo que pase
lo que pasa en los cruces
de concupiscencias.

Es mañana y despiertas
entre los brazos de alguien
que puede quedarse contigo,
que quiere llevarte.
Todo es alegría
y como si fuera algo simple
la fresca mañana sirve de sustento,
ignoras las horas urgentes
y te vistes de Ella otra vez
sin saber de quién es la fuerza
con la que conquistas una fracción de recuerdo.

Pides hacia ti
queriendo saberla
y es un acto gentil
sentir que se muestra,
que se superviven como las esporas
y que quiere quedar contigo en la muerte.

Volteas a mirar,
de pronto lo has visto:
no es justo que nadie haya estado observando
¿cómo van a creer
si cada milagro sucede sin testigos?

Le acaricias el rostro
con una caricia orgullosa.
Se han ido del mundo
los mundos supuestos
y solo ha quedado
tu fuente de agua;
ya puedes dudar
de los pilares que –dicen, sostienen
a cada verdad.

De pronto en el reino
no quedan más reyes
y ves a tu pies
que ella está en cuclillas
mirando hacia arriba;

Pero el día acabó,
el que ha empezado de noche,
la mentira se agrieta
y vuelve cortada la realidad
en un tajo infectado.

Ya no te suplica,
ya no se está riendo
con tus palabritas,
su sexo es ahora
un gesto aplastante
que ya ha hecho otras veces
en otras personas…

Se tiene que ir,
la esperan afuera,
señores,
así lo dice Ella.
Te sostiene la mirada
con la misma pena,
con la que te frustraba que viera
a los perros...

Un solo truco
y no más,
es toda tu fortuna;
pero no se puede
vivir de canciones,
leyendo poemas
y haciendo el amor.

Una mujer es de oro
y nunca un tesoro
es tuyo realmente.

Pero; vamos.
Tranquila.
Mucho antes de estas veces
bebía a solas añorando…

Me tiraba horas en casa
siempre hablando
y sin nadie que escuchara.

Confesaba que temía
y de tanto
ya le debo ahora al silencio:

Lo que dicen del dolor
nunca se aprende:

Muchas veces presentí.

Esta huida novedosa
puede ser si me equivoca,
ante el disfraz,
a voluntad de una promesa:

Cantos de marinos que no fueron 
canté siempre.

Pero; vamos.
Tranquila.
No me matas,
estoy vivo:

Eso pasa algunas veces.


Omar Alej.