viernes, 30 de diciembre de 2016

Ultimo día del mes (Año bisiesto, ¡NO!)


“Ya no pueden lamentar siquiera que las cosas no sean diferentes. La repulsión por lo que les ha hecho el mundo es como una trinchera en la que se protegen".

La mancha humana. Philip Roth.


Llegaron a mi casa,
a punto de ser las dos de la mañana
del último día del mes.

No estaba durmiendo
y aquello era tanto
que no hubiera cabido en una pesadilla.

Lo que pude notar -sin preguntar,
es que habían andado
a través de un camino de tierra mojada
teniendo un arcoíris de fondo
por si alguno quisiera hacerles una fotografía…

Eso pasa en el miedo
y algo hay de bello
en la ironía de los dioses.

Venían de un año duro;
todos los gigantes cayeron de pronto
como si la energía se acabara completa
en un solo paso.
Quedaban momificados en mitad de las calles,
que eran la imagen
de un corazón pudriendo en las manos
de una nena sin piernas.

Pero ellos seguían,
eran el padre
y dos de sus tres hijos;
el que no estaba
formaba un espíritu casi tangible
y ya era una estrella roja
encendida en sus ojos.

No hice el intento
de cederles la cama,
teníamos claro que el techo
ya estrechaba el mar del futuro.

Fume de un cigarro que me compartieron,
el tabaco quemado en el sol del desierto
que habían cruzado
tenía el sabor de una sed imposible…

Quiero sentir que alguna herida cerramos
y que lo hicimos tocando el filo de un amanecer
en el que se iba asentado el polvo
de las explosiones:

La verdad nos dejó ver
hasta donde llega un hogar cuando revienta.

Por la madre no pregunté,
ese día se había perdido lo suficiente.

Omar Alej.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Tú, siempre me faltas.

Pero en aquella época yo era joven,
y estaba borracho, y quería jugar.
No tenía por qué escuchar. 

Sangre. Raymond Carver.


Puesta aquí, debajo de mi piel
otra resaca que se empeña
en proclamarse lo más negro
del recuerdo
y me sonrío.

La luz entra intimidante
y un repudio por el mundo
va avanzando
como siendo una iguana
sobre un piso de hielo…

Es menos pesado ser tímido,
me da pena
alguna que otra injusticia,
hermana.

Nadie está conmigo,
he dormido solo
y he estirado con violencia
mis dos brazos,
mis dos piernas;
me he quedado mirando el bulto de mi abdomen
y los calambres en la ropa que cuelga
sobre el pomo de la puerta.

Si tuviera un gato
andaría sobre mi espalda desnuda
y haría ese ruido dulce
que suelen hacer los gatos
cuando te quieren decir
que no estás solo;
pero no tengo gato,
la soledad es otra cosa.

Me levanto
y veo los restos de la noche,
botellines de cerveza,
vasos largos en los que servimos ron con coca,
ilusiones de cigarros
y colillas de palabras
que se quedan buscando una salida.

Es gracioso
que enterrado acá,
con televisión por cable,
sienta que la vida va ganando
y que no hay nada peor
que desistir.

Casi estoy encontrando
el motivo celestial
de llevar una vida miserable;
pero me faltas.
Tú, siempre me faltas.

Omar Alej.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Animal, naturalmente.


Nuestros padres eran mierdas que a su vez tuvieron padres mierdas y no digo estrictamente nuestros padres; hablo de los que tenían el sentido ilusorio de lo que era necesario. Más allá de todo eso, como cada uno de nosotros era un salvaje, nos seguíamos cagando de la risa (Sin que nadie pudiera protegernos) de lo que iba a pasar.

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.


He llegado a un mundo hostil
lleno de miedo, competencias y revanchas.

Está en paso de mi ruta
pues yo voy a mis adentros;
muchos creen que tienen que decir
y otros tantos
-con lo poco que les queda,
solo escuchan.

No hice nada,
para hacerlo peligroso
e intento no juzgarlo
sobre inciertas referencias
o mutantes proyecciones;

Creo que es como hayan sido
las pasiones…

Solo digo que he llegado a un mundo hostil
y observando me doy cuenta:

Como el lobo soy la presa
y también depredador.
Se me culpa porque el aire está cargado de comedia
y me invita porque el mar se descompone de ternura.

El agua quema,
es de la muerte una tregua.
Se prende de ti,
es un traidor que regresa.

Me encanta este mundo
y me aterra este mundo.

Lo sueño así,
en función de una historia absoluta,
cubierta de sangre y de fuerza,
que vuelve después de que fueran hundidas
las amazonas madres que tejieron la luz.

A ratos parece un lugar
en el cual nos aguarda el destino.
Según avanzamos se torna
una trinchera rota
donde lo que queda de lluvia
es el lodo.

He llegado a un mundo hostil
y no parece que sea nueva
la maldita condición de brevedad
que lo ata todo.

Y aunque hay sabios
y aunque hay tierra
y aunque causas obligadas,
no parece que pudiera prescindirse de la guerra.

Solo tengo algo de nubes por encima;
traer la leña, para el fuego, me consume.

Sin embargo me estoy riendo,
en un mundo hostil como este
nada hay que pueda convencerme
de que hay algo más que hacer
que combatirlo.

Omar Alej.

martes, 27 de diciembre de 2016

Originarios y posiblemente cada cosa.


No sabíamos decir de dónde era; pero cualquiera de nosotros lo sabía:
Era de donde venía nuestra única oportunidad de ir alguna parte y posiblemente cada cosa.

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.


Es de donde brota
la corteza del espíritu santo,
el tesón de las semillas,
la orden de los sepultureros
y posiblemente cada cosa.

Si me voy
es porque puedo sentir viento que se lleva
y beber por la herida
en la cáscara de un secreto primitivo.

Es de donde viene la gracia
que busca un  descanso,
sobre sueños de agua,
para que haya nieve
y posiblemente cada cosa.

Si me voy
es porque al irme
una sombra de sus manos
cubre el signo que en el pecho
le consume.

Es de donde los rayos del amor
se hacen luz que entra por la ventana,
clara desde el sol,
cobre dos cuerpos animados en desnudo;
dentro de una habitación
sin más puertas que los ojos de ellos dos
y posiblemente cada cosa.

Si me voy
es porque mi nombre
me ha pedido encontrar,
en el silencio, la canción
en la que duerme la legión
de quien no fuera nombrado.

Es de donde nada se detiene
y ve la fuerza del ciclón al encontrar
que una colina de tu infancia
ha caído en el poder de la distancia
y posiblemente cada cosa.

Si me voy
es porque andar es el primer verbo
de ser agua.

Es de donde surge
la mitad que falta en cada fuente
y posiblemente cada cosa.
Es de donde surge la revelación
de que seguimos la misma dirección,
para poder llegar
a donde una vez nos separamos.

Y posiblemente cada cosa.


Omar Alej.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Solo un hombre; contra Nitzche.


“No conozco la resaca ni la sal efervescente
bebo justo en la medida
nunca todo de repente
me pregunto muchas veces
que es lo bueno de beber?
es que cuando bebes eres como más te gusta ser” 

No estoy Borracho. Los Rodríguez.


No es un poeta
es solo un hombre.
Sesga la hierba,
dispone un cielo en su jardín,
busca una sombra,
prueba una fruta;
sabe que el sol
es más que un día
y bebe cerveza.

Su mujer, dentro de casa,  
usa un vestido
con lunas blancas
que hacen el gesto
de estar soñando;
cocina chancho
en salsa negra
y unos elotes.

No es un poeta
es solo un hombre casi feliz;
pero lo deja
“demasiado relajado
tampoco es bueno”

Fue navidad,
hizo el deber
y abrazo a todos en su familia.

Hoy puede darse
más a sus puentes,
bebe cerveza
y fuma un cigarro,
mientras que lee
cartas de novias
que ahora están lejos;
tal vez con uno que sea poeta.

No me sorprende
que las patrullas
cerquen su casa
y lo persigan
y molesten
y que le digan
que es un pedazo
de puta mierda;
porque es –quizá,
un mal ejemplo
de ciudadano.

No tiene prisa
ni vanidades
ni una ambición,
lejos de ser
tan solo un hombre.

Omar Alej.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Happy Christmas...Sweet.

Lo mejor de navidad era la abuela de aquel Cholo; nos pagaba porque íbamos a misa y cobrándole la vimos quedarse dormida en el sermón. Nunca nada más glorioso que el fracaso de dios padre.

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.


Yo te regalo
todo aquello en lo que creo;
el primero,
aquel verso navegante de Neruda
que dejó mis dientes
sobre un muro de humo loco
con la imagen de una playa
que no era de turismo
ni admitía tonterías.

Yo te regalo,
mi dedo untando mantequilla
en un horizonte que se aleja
porque soy al mismo tiempo
cualquier otro
en dirección de una verdad,
una mentira…

Yo te regalo,
solo tengo un corazón
y de esa limitante
es que lo rompo;
quiero más
tocar el ala
de los vientos impostores.

Yo te regalo,
hoy me gusta regalar.
Tengo un meteoro entre mis piernas
y es muy grande;
vaya –sí, que es grande
y podría sutilmente
hacerte concordar
con la lujuria de una selva.

Yo te regalo,
manos lisas sin aromas;
pero huelen a que busco
una píldora de flores
pa meterme en la cabeza
de una vaga fantasía
que no escriben los poetas españoles.

Yo te regalo
y soy todo poderoso al quedarme
-día a día,
con la nada de los dioses.

Yo te regalo,
vuelvo al punto en que partí
cuando era un niño.
Tú tenías aquel trapo
y yo te izaba,
para verte
embajadora de Camboya.

Omar Alej.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Contra el talento.

Tan solo queríamos reírnos, todo nos pareció un motivo de risa. Primero beso, primer llanto, primera cogida, primera caída, primer arresto. Todo lo hemos olvidado; pero recordamos los días en los que nos reíamos de eso.
Desde entonces confío en que la gente más seria es más importante que yo.

Diarios de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.


No tengo talento,
nunca lo tuve.
No me sirvió, no era mío;
lo jugué y lo perdí,
se alejó para luego,
una noche en que fuera
verdadera fortuna.

Hubiese querido temer el poder
de las grandes bellezas.
Sin embargo me fueron
una cosa espantosa;
Como usted –por ejemplo…

Pero ¿cómo anunciar
la comedia que hay en cada cosa
si no tengo talento?
He aprendido ahora…

Aposté por reírme
y quería pagar con la risa cómplice
de algunos otros,
maravillados de estar indefensos.
Ya puedo admitir que se fueron
tampoco logré su reflejo
en mis imitaciones
de un ser humano sensible.

He probado de todo,
a romperme la nariz
contra la cuarta pared,
a caer de una nube
en el toldo de una república,
a bajar el universo
-menos ciertos mandamientos,
y si hubiera tiempo,
contaría sobre cómo me aprendí
nuestra letanía de sucesos.

Me he aburrido otras veces;
con los amigos de antes,
al ser detenidos apostábamos
pelo y carnaza,
para no acordarnos del frío
de una celda en construcción
que debíamos barrer
al cumplir doce horas adentro.

Ahora fuerzo las palabras
que se fueran, generosas, a encontrarse
contra rejas de alta tensión.

Mi canción de todas partes
ha encontrado recepción
en unas frases con sentido que se sienten
-es verdad,
y vuelve lenta desde allá.

Ya no es el torbellino
de sustancias oprimiéndome los ojos;
ya no logro entretenerme recordando
que fui pobre de talento,
que lo soy y que mañana lo seré
sin escarceo.

Me voy a la cama
y no sé confesarte
si la luz me despierta realmente,
como a un brote genial de mí mismo.

No me he quitado la ropa
y la fiebre amarilla
que se oculta detrás de los parpados
es una visión interesante al mirarme de frente
en un nuevo espejo.

No tengo talento
y nunca lo tuve.
Me bastaba confiar
en la broma que es todo;
pero nadie se ríe,
se están ocupando unos de otros.

Omar Alej.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Usted no sabe escribir; yo sí que soy un poeta: Hijo mio.

"... eran más bien de esas personas que pasan directamente de la cuna a la edad adulta, sin que en el periodo intermedio hayan tenido una educación sobre cómo funciona y se rige la brutalidad humana".

La mancha humana. Philip Roth.


Caminando en función de mi camino habitual
vi que un par de adolescentes
se mostraban con los puños
cuáles eran sus meriendas,
uno de ellos acusaba que lo hacía con el sumo de la fruta fresca;
pero el otro -el que sacaba la peor parte,
parecía desayunar -de nuevo -cada día-
un plato de maldita avena seca.

Tal vez necesitamos
un dilema más intimidante
que la vida y la muerte;
llevar el personaje real a la ficción
es lo que -a mi modo de soñar,
debería de tratar algún poema.

Con Lenny Bruce en mi cabeza
he notado que a un botón
le faltaba otro botón
y a una idea siempre otra nueva idea.

Recuerdo que avisé
que estaba a punto de llegar,
me suplicaste que esperara un poco más;
pero nena,
yo no soy King Kong:

Soy mucho más de dios
y además suelo estar en todas partes
-por ejemplo, el intendente me llamó
y me dijo <<chico,
he encontrado tus lecturas
en el cesto de basura.
Estabas aquí
a donde ahora estoy yo. ¡Lárgate!>>

Cuesta creer en la santa paz
y cuesta olvidar
que hasta en las guerras más cruentas
se han pactado treguas de orden alegre.

Si lo entiendes o no,
es un corte universal
que no puede transmitir la FM.

Lo que más molesta son esas voces
que se han asignado leyendas y permisos,
para contenernos en la pedantería
de sus brazos abiertos con hilos de melancolías.
¿Qué sabes tú del amor?
¿Es porque tu chica se fue
que te sientes capaz de mojar la luna
en tu sopa? ¿Una puta sopa de letras?

Mejor prefiero los ruidos
de una segadora en mi propio jardín,
puñetero.

Además de que es barato,
cuesta mucho todo lo que uno tiene que comprar
en el nombre del amor y sus desahucios amorosos.

Que espantados
y que espantos, los poetas de la ausencia.
Los que imitan lo que creen que es soledad;
me decanto por Pessoa. Los demás son indigestos
e hijos míos.

Frases hechas de los ojos apagados por la luz;
de una mujer que va en la mano de los vientos.
No hay quien hable de este cable,
de esta rosca encubierta con frambuesa;
no serán celebridades
los dos críos que salieron a pelearse
en el nombre de una calle.

Los poetas de algodón
no se animan a poner
cerca de agujas sus ventanas;
temen del cáncer y la enfermedad
los impulsa.

Prefiero los días sin grandes hallazgos,
hace una semana muchos esperaban la era gigante;
nunca me hizo gracia.

Prefiero los días que no se destacan,
las ratas saliendo de sus madrigueras,
para despreciarnos.

Lo único real, que un día dije
que jamás olvidaría,
es sobre un animal que me mordió la mano
y que también se tumbó conmigo
a esperar que el tiempo fuera
una nave y despegara:

Descubrí que en un milagro hay poco dios
y que en un dios queda poco de milagro.

Me senté detrás de todos en la clase,
justo ahora cada rostro se borró de mi recuerdo.
Solo puedo intuir que echo de menos
aquel día sin pensar en mi cordura y cobardía
y no puedo recordarlo. No pasó.

Pocas cosas dignas
de escribirse me pasaron;
pero no estoy triste.

Puedo escribir sobre mi falta de tristeza al respecto.

Omar Alej.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Mierda de forma de festejar navidad.

Cuando Paula entro en el bar y dijo «Feliz Navidad»,
él se levantó y le dio un beso en la mejilla. Y le ofreció una silla.

Póngase usted en mi lugar. Raymond Carver.


La navidad no se ve,
algo me hace pensar
que tiene pena de niños;
de esa de ser descubierta
jugando en mitad de un acto solemne.

A lo mejor este año
sí nos matamos de más
y yo –personalmente,
no debía de haber dicho tantas palabras
estando fuera de forma y de foco.

Quizá por eso no sale;
cualquiera se arrepiente
de ir de visita a algún cementerio
y recuerdo esa vez
en la que fui muy borracho a tomar comunión.

Yo le pido a Román
que me ponga aceitunas,
que me corte el café
y se olvide del pan.
Seguimos en ceremonia;
pero ninguno recuerda por qué
o para qué.
Un trovador te diría
que hay alegrías por vicio
o llamaría a romper
con cualquier vieja rutina.

La navidad se nos va
y se oculta,
padece la moda
de las consciencias altivas.
Decidido a encontrarla
me subí a la azotea
y no pude apuntar con mi charpe
a esos hombres-barriga enfundados en rojo
que antes hicieran de perros guardianes
en las casas de ricos y famosos.

Todo su rastro de noche,
con una estrella vigía,
la canción del jengibre  
y los brillos de esferas,
se ha quedado en la cama con fiebre.
La navidad alega tener pesadillas
y no quiere aportar el cinismo
de poner una noche de paz
en mitad de este duelo
que nos dura la vida…

Los almacenes de ofertas,
que anestesiaban la hiel
en multitudes de gente,
se han convertido en desiertos
donde los necios caminan condenas.

Se está rompiendo la voz
que hacia alejar a los gritos
de las ciudades en llamas;
algo de culpa tuvimos todos:

Es lo que me digo
al ver el noticiero
con mi gorrito de santa
y ninguna otra cosa nueva.

Omar Alej.

martes, 20 de diciembre de 2016

¡Shpritz!

“Como si fuese posible de alguna manera
renunciar al combate singular que es cada persona.”

La mancha humana. Philip Roth


Saca la cabeza de tu bello culo.
En esta ocasión, estar protegido
de las cosas que pasan
supone también que nada te pase,
considerando nada un rayo partido en la frente
o un goteo de fluidos que tu piel deja en las cosas.

Poco a poco la oscuridad se ira desvaneciendo
sentirás un ataque de luces, parecido
a la serenidad que te da un Valium mil.
Te dirá que eres libre de mirar
a los huertos y a las pajillas
en los vasos de refresco
que han pedido esas dos monjas,
una dice que era rubia y la otra solamente
se ha ido poniendo roja…

Justo hoy que se jubilan
de ser novias para siempre -de dios padre,
te tenías que acordar de que te espera la fortuna
al cumplir tu penitencia;
di que no al evangelio y al rosario,
es muy fácil equivocar la letanía
mientras rezas porque un iraní salga de ti:

No querrías cometer esa blasfemia, evítalo.

Diles que no
cuando te inviten a estar quieto,
a su aniversario de casados, a ser correcto,
a no mirar lo que –evidentemente,
está sangrando y no necesita
“help you divine” sino un doctor que cobre poco
y diagnostique sin reserva.

Salta la hoja y no firmes nada,
“puto” “mamon” “rata” “miserable” “payaso”
“libertino” “harapiento” “tramposo” “ladrón”
aunque tú nombre fuera el correcto
diles que no a los que ofrecen salvación
y fuerzas reestructuradas, para el futuro.
Diles que no,
que busquen restos, para sus sectas, en librerías,
y en los veranos y en los museos y en las reuniones  
de economía; que son la sala de espera,
para sacar sus hipotecas…

Dile que no al matamoscas,
abre la boca, comete un  par
y no apresures lo que ya es breve
como fumar, o maldecir o romper algo
o decir <<¡mierda!, el ingeniero volvió a poner la misma tuerca>>

Diles que no
y ponte cómodo, mientras recibes
las finas piedras de lanzadores
hombres-proeza,
algún marciano dará reversa
al ir llegando a este planeta.

Rompe a reír
y diles que no a esas muchachas
que hablan
como si fueran dueñas de leyes
tan arbitrarias como el betún y la belleza
y di que no, con mucho ahínco,
a cambiar el mundo,
a estrechar lazos con quien confía en tu nobleza.

Dile que no a ir de toga
y no condenes jamás a nadie,
tu muerte sabe
bajo que puente estarás puesto
sin multitudes.

Sal de aquí huyendo,
no quieras nada
de quien te diga que puede guiarte;
si te convencen de sus poderes,
estas perdido.

Diles que no,
duda de ellos, de sus principios,
de sus sonrisas, de su inocencia,
de su locura y de sus ritos y de sus besos
y de lo grande que te dirán
que es la energía que los conduce.

Diles que no
<<Hola señora;
tome su tiempo,
para cruzar la calle
¿cuál es la prisa?
nadie la espera.
Muérase aquí, de cenicienta.>>

Diles que no
<<¿Salvar ballenas?
¿qué tal pescado
con arroz frito?>>

Diles que no
<<Señor artista,
lo más profundo que hay en su obra
es su fealdad>>

Diles que no
<<Me voy a California
que no es una ciudad para el amor;
solo nos amamos en Ohio>>

Diles que no
<<Que no se lleven de ti los ríos,
hazte a la niebla,
cúbrete en bosque;
gradúa tu mente
con lo mismo que se meten las ardillas>>

Diles que no a sus poemas
con mucho hierro y zinc
y calcio.

Diles que no cuando te inviten
a sus estrenos
o a sus trances
o a sus hallazgos
o a sus congresos
o a sus conquistas de cimas altas
en viaje astral.

Diles que no,
cuando te pidan que cantes algo;
tú brinda solo…

Y si censuran tu negativa
y vuelves sin nadie a casa,
puedes oler;
ya no está oliendo la oscuridad
y lo que hueles son las estrellas
que te iluminan. Nada te dicen;
pero hay historias que cuentan ellas.
Solo obedece las luces frescas
que están llamando,
que dicen <<ven, siéntate aquí.
Tomate un whisky, nada es real
y todo está sucediendo>>

Omar Alej.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Postal navideña con Lenny Bruce en la playa.

I rode with him in a taxi once,
only for a mile and a half,
Seemed like it took a couple of months.

Lenny Bruce. Bob Dylan.


La cerveza la puso para mí
un tal Camilo,
ha luchado en las guerras
de encontrar un refugio
y mujer sana
que lo cuide cuando se enferma;
puede ser que no haya ganado nada todavía.

En su tipo moreno
él se siente un cubano
y un dios malo de buena alegría.
Dice que fuma
porque esta lejos
de saber lo que quiere…
la señora
que le ve el culo apretado
es Carlota,
una musa en su día libre.

Las gaviotas se llevan en sus picos
las bolsas vacías de patatas fritas,
es una costumbre muy de vacaciones,
mientras las urracas
-presumiendo cantidad,
combinan todos los sonidos
que salen de los botes
y pasan por los muelles
y se quedan en cristales de negocios
sus propias intenciones.

He visto,
sin ánimo a moverme,
una postal navideña
pegada en la sandalia
de un señor muy colorado;
justo a ese
lo habría de llamar
el Morgan Freeman blanco
de las trípticas bermudas.

Tengo un libro nuevo
que empecé a leer hace dos años,
lo abrí sobre un cóctel de gigantes camarones;
no leí porque pensé que era incorrecto disfrutar
mientras subía mi nivel intelectual
de proteínas:

Yo doy todo por los pobres.

Este día
Lenny Bruce
es el sol negro que me quema,
pienso en él
y en su chiste del enema color oro;
no debiera ir por ahí
solo en mangas de camisa,
sin ponerme americana;
odio del calor
que hace grotesca la menor comodidad:

Mira aquel que se parece a un hombre rana
convertido en un humano.

Aun así,
todo es muy lindo por aquí,
las ventiscas del caribe,
el sabor a crema bronceadora
en las tetas que imagino estar despreciando,
el reflejo de la historia en la arena
y mis guantes, para no tocar
directamente a niños rubios que despintan…

Los mejores escritores no vinieron
y estamos solos Mario, Suko y otro yo
que soy igual; pero en silencio.
Recomiendan olvidarse del lector
-es lo importante,
aportar media palabra
y terminar con la protesta literaria.
  
Nada de filantropía,
nada de una buena voluntad,
nada; pero nada,
de emociones.
No seguir doctrina alguna
y escribir para joder
solo para eso.

Debe ser la navidad;
pero siento todo un gran regalo envenenado
que no podré regalar hasta pasada la noche buena
y desespero.

Omar Alej.

viernes, 16 de diciembre de 2016

De muchas más grandes ausencias.

Se sentó allí en la rama unos cuantos minutos.
Luego se reanimó y voló hermosamente
fuera de mi vida.

Mi Cuervo. Raymond Carver.



Yo no sabía que estabas sufriendo
y lo hubiera sabido
sin mayores esfuerzos,
tan solo llegando;
pero mañana es un tiempo
que se cuantifica en granos de arena.

Sufría yo primero,
es lo que hay en el rostro de todas mis cartas
enviadas de donde
Romeo vive en querellas contra Julieta.

Ponía en perspectiva
mi próxima historia
y viví con finales adelantados
atado a un butaca del cine parlante.

No pido que olvides
por supuesto que no;
pido que en ti
toda la llama se quede
y se queme -empezando por mí,
la nostalgia.

Nunca entendí los motivos que tengo,
para ocultarme del sol…

Una vez que amanece
llego cansado de andar
y sin recordar donde he ido,
tengo este extraño deseo
de no reconocer a nadie.

Durante la madrugada
le he escrito a la fe que no tengo,
cambié por un mundo que no me interesa,
he domado al caballo que quería salvaje,
he pactado una tregua con los asesinos,
he comido en la mesa
de los hipócritas dueños de la granja,
escupí en el río, me di la vuelta y lo dejé atrás,
sin saber que al volver perdería mi camino.

No podrías suponer lo lejos
que llegué sin moverme,
bajo un golpe de agua
recorrí el espacio exterior
y vi que la velocidad aumentaba
conmigo dentro, quieto,
mojado, cerrado, pasando;
escuchando morirme de pronto.

Yo no sabía
lo que te dolía,
lo vacío que yo estaba,
me gusta suponer que esa es la vida
en función de la vida;
claro que esa es la excusa
de muchas más grandes ausencias.

Omar Alej.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Melancoholic.


Quisiera llegar
a conocerte
mejor y mejor.

Mejor. Leonard Cohen.


Tengo un lagrimón en mi corazón
y estoy queriendo que el mar se seque:

Ser parte de la nación
donde no hay llantos muriendo de nieve.

Puedes ver a mi alrededor;
pero esta vez estoy cayendo
silenciosamente.

en mi rincón arrumbado”
que diría un taburete.

“No sabrás
¿cuánto fue
lo que nos pasó?”
(eso debe de estar
en alguna canción).

Solo yo y el café
en la taza de hoy,
mi libro del amor
se rompió
al soñarse un ventilador.

Y también perdoné
-como tú,
la maldad que en las nubes dejó
nuestra dirección.

Nadie va a contar
con mi historia
a quien venga de otros planetas
de adentro:

Suele ser muy menor
lo que piensas universal.

Me dejé mucho más
que las hojas de un otoño
en el fondo del cristal.

Ardo y quiero decir
lo que tanto te dije:
Otra vez ¿o falle
o no fue una posibilidad?

Dejaré la misión de encontrarte
en oscuros;
voy de aquí y llego allá.
Cada calle en Santiago
no es
como la imaginamos.

Todo se arrastró en palabras largas
que no sabían significar.
Como estaba cansado
me fui
y te llamé con un vaso
e hilos de plata.

Cuando el comprador
me chocó
pude ver
que dejaba caer
nuestra ceremonia
y eso sí que está bien,
nadie ama por nada:

Ni siquiera tú.

Perdóname por poner
en papel
cual era tu esperanza.

Omar Alej.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Fantasía.


“Mi esposa” dijo Pinnegar, “cuando me abandona
desea que yo destruya mi vida. Esa es su última esperanza.”

Jimmy y la mujer desesperada. D.H. Lawrence.


Estoy tranquilo de ser
particularmente otro más
atravesado por tiempo,
necesidad y esperanza,
eso es fantástico.

Hay tantos gritos afuera
que no pude evitar componer
de sucios ruidos el tema
con el que quiero llamar
a mi pureza cantando,
eso es fantástico.

La guerra es cruenta y resisto
también resistes tú;
lo sé pues te vi
en el comedor de la calle catorce
y tenías puesto el sombrero
que te has quitado de noche
ante las obras más grandes
de un ilusorio escultor que trabaja con aire,
eso es fantástico.

Me comeré las dos yemas
y pediré otro café
-yo también-
Antes de las once,
la camarera que tiene
algunos sueños pendientes
clavados en el lóbulo derecho,
sonríe todavía,
eso es fantástico.

Dios que no está
porque el cielo creció
en los últimos siglos
es para aquellos que no pueden ser buenos
por sus propios motivos y se hicieron regalos,
eso es fantástico.

Siempre hay otros días,
los bombea el miedo a este día;
eso es fantástico.

He tenido tanto
y mis marcas son tantas.
El reloj avanzó
y no hubo más que futuro inmediato.
Estoy solo en la noche,
me despierto de frío
y sé que hay precauciones pulsando en mi pecho izquierdo:

Este traje es el mismo de la navidad pasada;
pero he sido otro y otros.
En lo personal, estoy nuevo ahora,
eso es fantástico.

Dije no a los destinos,
boicoteaba las metas;
pero para las huidas
encarne calaveras
con carne de mi carne.

No debería seguir,
escribo lo mismo otra vez;
eso es fantástico.

Solo queda lo alegre
y se torna vacío.
Es el bien, para mí:

Eso es fantástico,
vivir franco en la vida
sin mediar el engaño
de una felicidad
o un mal trato.

Los tenedores en la mesa
parecen dirigirse a todos los objetos
que hay en la cocina.
Yo estoy jugando con una cuchara
y podría moverlos
y ponerlos dentro de un vaso
o en el lava lozas;
pero quiero ser cruel un instante.
Los miro sin tocarlos,
eso es fantástico.

Ten soledad,
me quedo contigo a cambio
de no tener que volver a llorar
por lo que pueda pasar,
eso es fantástico.

Omar Alej.

martes, 13 de diciembre de 2016

Carta a un dios; desde un hombre vivo.

“Isak Dinesen dijo que ella escribía un poco cada día,
sin esperanza y sin la desesperación.”

Escribir un cuento. Raymond Carver.



No creo que quieras saberlo;
pero por si acaso se diera
te puedo contar
que alguna vez he bebido
hasta perder las muelas,
literalmente:

Nunca hago bromas
sobre lo que no es importante.

Así es como he tenido que morder,
con los puños apretados
y lo mejor que puedo decir sobre mi
es que le he escrito una carta a mi padre
y que aunque no lo conozco
-aún si jamás se mostró por encima
de mi indiferencia,
me ha sido fácil pensar en él
como un hombre promedio
que llega o se va:

En tales momentos, el respeto
debe carecer de admiración
y de cualquier instinto de preservación.

Tenemos claro que para brindar
hay que mirarse a los ojos
tener encendidas voces de campanas
que doblan por cualquiera;
pero hay muy poco, tan oscuro
como la sensación de estar mirando
mientras alguien o algo más te observa…

Como podrás suponer
no me licencié de ningún estudio
ni en proyectos de fe
más allá de los cuentos.
Tuve historias de amores
que eran lo de siempre,
corazones que hablan al mundo
y contra el mundo.

Ya ves,
quería ser poeta
y no sé ni decir
lo mucho que duele
quedarse parado,
mirando partir a quien fuera tus alas.

Yo en tú lugar
querría alegar gravedad;
pero me he hecho grande,
la ropa más grande,
la lentitud más grande
y unas miserias bien grandes.

Qué pena
no poder decir
que he aprendido contigo
la medida inexacta del tiempo.

Lo aprendí de otros modos,
guardándome vivo
y temiendo del sitio
a donde estaba la cura;
esperando
en un solo pasillo, para todo un hospital.

Aquí mismo,
donde no sueles estar,
por estar en todas partes,
debemos irnos a veces,
recibir el golpe y seguir.

Todo vendrá mañana o no,
da lo mismo:

Tú, por ejemplo.

Omar Alej.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Camino, adiós.

“Nadie se va al cielo
y no queda nadie en el infierno.”

Roshi a los 89. Leonard Cohen.


A veces pasa así
que no pasa mucho en realidad,
fumas con los codos,
bebes una copa.
Sonríes y comentas
el posible deterioro
de los unos y los otros;
largas un instante
y otro instante brota de eso
que es la noche sin arder
y ejerciendo de trinchera.

Vuelves solo caminando,
juegas a no pisar las orillas
de las baldosas,
como si quisieras demostrar
que tan vacío llega a ser
un sacrificio.

La luz blanca de los faros
pacta treguas sin testigos,
hace la paz
y hace la guerra
sin que nadie lo consuele,
sin que nadie lo proteste.

Pienso en mí,
en mi ridícula manera
de oponer ridículo
a mis pasos y a mi arroyo de memoria
apagándose de vuelta.

Este mundo no cambió
ni aquel mundo se hizo este,
estoy frío,
calculando que prefiero
tardar mucho en mi regreso.
Porque temo de mirarme
en el reflejo
del cristal roto en la puerta.

Sigo el rumor de una palabra;
pero escapa cuando brilla.
Debe ser la propiedad
de otro mejor
que va debajo de un famoso
abrigo azul.

Un montón de frases buenas
es lo que necesito para irme de acá;
llego a Nueva York
y escribo la novela americana,
más americana que Bob Dylan,
más a americana que Sinatra.

Algunos de nosotros
encontramos muy profunda
la más leve tontería.

Omar Alej.

viernes, 9 de diciembre de 2016

A las suertes vamos.


Sólo podemos llevarnos a la tumba la satisfacción de haber hecho lo mejor.

Raymond Carver.


Pareciera que no soy
ni he sido feliz,
hay quien dice que nunca cojo el pañuelo
y que no me levanto del fondo de los vasos
donde bebo pereza.

Los liberales no consideran
la prostitución o la esclavitud
un movimiento;
pero cuatro semanas atrás
fui con los siameses,
Cesar y Alfredo…

En un viaje a la playa
pintamos una carretera
de peajes abiertos
y partimos en busca
de un calor compartido.

Con 34 años
no puedo dejar de tener 25.

Cambiamos,
por un maletero
lleno de toxinas
(capaces de alar a los perros
de la madrugada),
nuestras ceremonias
y lo que decíamos saber
de no saber nada.

Intento sostener algo que me sostenga.

Por favor
-por ironía,
no seas tan flojo.
A las suertes vamos,
no vienen a nosotros;
también me dijo
que la belleza es un tesoro -¡gaey!-
enamorado de los buscadores de tesoros.

Se llama Vallarta
el confín de la guerra,
donde la infantería
se toma el pulso con hielos;
no suenan alertas,
suenan las olas del bajo mar:

Tan solo el sonido
de algunas canciones de amor
que no apenen demasiado.

Pensé que si le sacábamos brillo
al polvo de nuestro barrio
podía quedar en blue.

Nunca he vestido tan joven,
en casa capaz que no me reconocen.
Me hubiera quedado;
pero mantenerme
es un pecado bueno
que sale muy caro.

La luna en fotografías
todavía luce
como la forma en mujer
de la ropa arrugada.

Volvimos a tierra,
mis interiores y yo.
Sueño con la noche
en la que la besé
y ella me besó.

El hijoputismo está en cama,
se orinó encima,
se orinó en la sala.

Todos quieren ser jóvenes.
Ser joven vende la idea y la compra,
serás tan divino,
alejado del hijoputismo.

Le duele la cabeza;
ningún chico a la mano,
para descargar su dolor
en espirales de dudas.

Las tumbas de los siglos por la mañana
ante mi propio vómito,
donde el sol;
cuando estábamos juntos.

Luis y yo habríamos
tocado medusas
-ya sabes, por probar-
ahora el sonido de la máquina de escribir
hace mi trabajo, morirme sentado
naciendo al fin de mis facultades.

El hijoputismo está en cama,
es mala suerte que los nenes tengan que comer
comida tan cara.

Te amo,
es verdad;
pero haberme elegido
me hace desconfiar
de tus buenas intenciones.

¡Diablos!
No es un alarde,
el hijoputismo está en cama.
Este pudo haber sido un gran poema:

Ya no estamos juntos;
pero nos pertenecemos.

Omar Alej.