jueves, 24 de diciembre de 2015

Postales Camboyanas, por diciembre, de Miami.

“Spending warm Summer days indoors
Writing frightening verse
To a buck toothed girl in Luxembourg

Ask me, ask me, ask me
Ask me, ask me, ask me”
The Smiths - Ask

¡Fui a Miami!
Como hace zoom la abeja
se los digo;
de acritud voy bien servido. 
Había todo,
ciertamente que había todo,
sin espacio para la nada.
Amarlo
era dejarlo
y también a mí me pasa.
¡He llegado hasta el gabacho!
¿eso es ida o regreso?
oriné sobre las ratas
que se mueven en mi techo,
eso fue. 
Vi una alberca
y la ignoré.
Estaba solo
o podría estar acompañado
de alguien a quien no conozco.
Deberíamos decir,
para hacerlo,
el deseo,
realidad,
estaré en otro lado,
cuando bajes a buscarme,
firme.
Comensales en cocinas de cubanos
sonreían de apetito
y de poemas…
Truculento era yo
que ahí estaba sin resaca
y con los ojos tras las gafas de García,
viéndolos
en mi propio trance de indigencia.
Inocente ante las garzas,
dediqué aquel pensamiento
a los niños que -ella y yo, una vez fuimos…
en distintas hermandades
a las que quiero, firmemente, destruir.
Dime sí
o dime no
-tan solo estoy,
tú dime algo.
Ok,
en las tiendas donde venden portavasos
le compré a una señora
cada sobra del mercado de valores,
regateamos y al final
su desprecio me costó menos de un dólar,
canadiense.
Devolverme de avenidas
viendo ir a los mercedes
simuló mi corazón como metralla
de canciones del futuro de Cartero,
daban duro los parlantes
y sonaba esa canción donde Julieta
descompone los relojes de Romeo.
Fue continua la charla con el viento
y del cielo no me hice
por falta de tierras…

Me premiaron con belleza
en cada mirada que yo hacía,
con los años cuesta arriba y regresando
no bastó mi pobre inglés;
pero se izó sobres sus pieles mi fortuna
hecha saliva.
Antes había estado
y esta vez fue la primera
en que conté
la misma historia de un pequeño
que nació allá en sonora:

Germinado en el vientre de una púa
con el semen de un botón.
Son bonitas las palmeras,
es bonito hasta el cerrojo
de las puertas
y yo no,
maldita sea… 
 Yo pisé el suelo helado
de la pena
y no cambié.
Me quedé en lo que soy,
posiblemente.

No me voy;
en cualquier sitio vive un Camboyano
que se mueve bien en los bailes de pegado,
pegadito.

Omar Alej.





2 comentarios:

Carolina Torres dijo...

Un camboyano en medio de Miami

donde sea que estes , eres , vives y segues siendo unico en esencia , icono de estilo , libertad de pensamiento.

Bienvenido 2016 seguir siendo un Camboyano revolver

Anónimo dijo...


Guapo en todas! mucho! es extraño saberte sin resaca :) me gusta esa parte, las cocinas de cubanos, mirando en un trance de indigencia... me imagino algo así como sentirse ajeno... pero al mismo tiempo sabiendo que formas parte de ese ambiente.. Me gusta. cómo si fuera algo cotidiano, de todos los días.. jaja y esa foto de compras, la carilla de.. "pues qué más da... las compras"... Avenidas con mercedes.. :) es como imagino Miami, metralleta el corazón, esa sensación de futuro.. como con ilusión. En este caso Cartero, pero creo que podría aplicar por cualquier otra cosa, se siente vivido... Que guapo que eres :P Me gustan las cosas que pasan por primera vez, en lugares donde ya se ha estado antes, es como tener una razón de volver, a donde sea. como si abundaran primeras veces que vivir o que contar... "germinado en el vientre de una púa con el semen de un botón" :O Bonito... no, a ti no te gusta lo bonito... Me encanta el final. Es LA foto, me gusta verte entre tanto movimiento.. me emociona, y no por el irse o no irse, me emociona, por ser Camboya se vaya a donde se vaya. Por sentirlo así en tierras ajenas, entre gente ajena, es como hacerlo todo tuyo.

FloresFer