miércoles, 30 de diciembre de 2015

Bendiciones/Regalos.

«Siempre es de noche;
si no, no necesitaríamos luz»


Thelonious Monk


Aún recibo buenos días
de vecinos y señoras
que se lanzan a los días en vestidos de una historia
que de pronto arremolina
y es contada con los codos en la mesa,
mientras suben los vapores de una sopa de fideos.

Me cuidaste aquella vez
en la que llegué a tu orilla,
con el timón encajado entre mis manos
y metido en el recuerdo
de una fiebre tropical…

No sabría hacerte bien;
solamente en mi dorso llevo espumas,
Ella recarga su cabeza
y contempla sobre el muro de los tiempos
las puestas de sol.

Mientras tiembla un temblor,
sobre las cajas y los libros,
te bendigo cual si fuese ahora posible
explotar mis nexos con Sinatra…

No hace mucho rocé
con las yemas de los dedos una planta,
una rubia que estaba conmigo
sobre la azotea
y que buscaba un ángulo afilado,
para hacerle fotos a la iglesia,
preguntó tu nombre
-no ha sido bautizada- respondí
y bajé hasta la cocina a fumarme un cigarrillo.

Voy de un modo siendo otros
que yo soy;
hay quien cuenta sobre mí
enfermedades e infecciones,
voy yo mismo a los mercados
y yo mismo las escojo las legumbres.

Ni siquiera miraría a donde estas,
Ella es Charly;
pero en el fondo le intriga
la serenidad de esta violencia.

Tengo un frigorífico de segunda mano
y los aleteos de los peces voladores
-cuando bebo mi cerveza en la cochera,
me reportan de lejanas latitudes
donde –dicen,
siempre hay alguien como yo,
reprochando haber vuelto de todas sus muertes.

Debí verte en algún cine
o algún parque de atracciones;
pero al ir con Ella
y entregado a los deberes de la guerra,
en un pase de silencio
caminé sin detenerme…

Esta hinchada y casi viva
la cicatriz de las heridas
que como tierra me sanaste.
También sé que fuiste tú
quien volvió a cocer mi sombra
a mis insomnios.

Ella lo notó
y no volvió hasta conseguir
el mejor ron de la ciudad.
Omar Alej.


1 comentario:

Alexs Venegas dijo...

En el suspiro del viento me encuentro, lleno de regocijo por quienes se mantienen cerca, sin dudar el apreciar tan dulce sabor de aquellos besos y el roce de su piel, temible caricia, tan temible que no la deseo pues siempre siembra el miedo porque aunque no quiero pierdo el control

Rayo de luz que brilla en el firmamento quiero caer en ese miedo que no me atrevo aferrándome a la vida con todas las ganas que haces seguir manteniendo mi alma viva, obscuras ideas llueven siempre a nuestro alrededor y sin embargo me mantengo sonriendo sin temor a caer en el error, si caigo aprendo a levantarme, no lucho en mi contra pero no navego a favor de todos sino solo con mi encuentro

Lluvia majestuosa llena de bondades mientras abre el cielo disfruto mi momento


Luis Jandro Venegas