martes, 15 de diciembre de 2015

Amable paranoia.


Que la sinceridad
con que te has entregado
no la comprenden ellos,
niña Isabel. Ten cuidado.

A una dama muy joven, separada. Jaime Gil de Biedma.


Cuídate del bajo cielo,
de sentir que vuelas alto,
cuídate
y mima tus pasos,
ve sin prisa…

Cuídate del sol
a punto de explotar,
para cubrirla de dorado
tu propia luz de catarata.

Cuídate de hacerte sombra
en satín negro
y decorar en un salón
las horas muertas
de un objeto que deseaste
alguna vez.

Cuídate de quien te diga la verdad;
cuídate –mucho,
de quien dice que mentir
solo es mentira
y nada más…

Cuídate en los feriados
del cobarde
y pide que te llamen
-solamente algunas veces,
por tu nombre de deidad.

No persigas en el ruido
la razón de lo que escuchas.
No te ensueñes como un ángel
al dormir dentro del cielo.
Cuídate de los que vuelven
en tiempo pasado,
para ver la sangre del futuro.

Cuídate
y cuidado con saber
algunas leyes.

Cuídate al partir.
Cuídate al llegar.

Cuídate
las sensaciones
y el secreto de tus risas;
cuando vengan,
cuídate.

Cuídate de las traiciones
y al traidor
clávale un trébol,
como escudo de la casa del invierno,
en la solapa.

Cuídate
y aguanta el aire.
Vuélvete de matorrales
si los perros de presa
de los invasores
te persiguen.

Cuídate,
esquiva el hierro de la hoz
con la cual fue sometida
la alegría.

Cuídate;
tienen envidias
y molestias
de infantiles aflicciones
al costado de la costa de los buenos…

Cuídate.
Hoy lo sabemos,
a los años de la gloria
les sucede un minuto terminal
y el cuerpo tenso
ante las imágenes de otros
en televisión.

Cuídate
y no pretendas
que jamás vuelva el fantasma;
vive en la ley musical
de cada cosa.

Pero no te cuides demasiado;

Un amor siempre capaz  
de devolvernos la intemperie
aquí nos cuida.
Omar Alej. 

1 comentario:

Carolina Torres dijo...

Cuidate de aquella que te besa con sabor a mentiras , de esas hay muchas.

Quiero un poco del tiempo, un poco de tu mente criminal... Y si tengo suerte, solo un poco de ella , podre ser quien dejaste en la inocencia.

Cuando los dos no nos mentiamos ...