jueves, 31 de diciembre de 2015

I am, dos mil dieciséis.

“Así yo estuve aquí
dentro del vientre de mi madre,
y es verdad que algo oscuro, que algo anterior me trae
por estos sitios destartalados.”
Barcelona ja no es bona. Jaime Gil de Biedma.


Con el brazo extendido
y la mirada tendida
a través de las nubes,
sabiendo de lluvias
que aquí llueven gotas de demolición,
así, dieciséis
yo te espero.

Sin el parentesco,
pagano y contento…

No crecí de la forma
en la que marca el reloj
cada piel de frutilla…
descubrí los momentos
y aún sigo llamando
por su nombre a las cosas
cuando desvarío.

Voy a poner
para ti una llama,
abriré las puertas,
comeré de ti,
viviré en la ciudad,
otra vez,
y subiré una apuesta
de dos mil años más
estando de baja en los calendarios…

Yo ya tenía dieciocho colmillos
clavados en la entre pierna
y me rasgó por adentro
la velocidad de los ríos
que despertarían lejos del siglo pasado,
llevándose al mar cualquier levedad.

De entonces recuerdo
no ser suficiente anfitrión,
para nadie,
porque no tenía ni nacimiento
ni árbol.

Escuchando canciones
de punkies poetas,
transcribiendo las cartas
que me escribirían mis asesinas;

Anhelando que quiero
escribir como nadie
haya escrito jamás,
así te espero dieciséis.

Más sobrepuesto
-quizá…
más tembloroso
y con menos miedo,
es así:

Vivo de acuerdo a un plan
en el que las cosas cambian
y en el que no es suficiente
con quedarse solo,
para no tener nada que perder.

Ya me estoy viendo
en tus ojos de moda;
mi silueta está ahí
-conmovedora,
convirtiéndolo un círculo
en mi patria ahora,
el placer…

No saber si me muevo,
flotando sobre vacío,
renaciendo en lo extinto
y revolviendo en la luz:

Así te espero,
dos mil dieciséis.

Omar Alej.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Bendiciones/Regalos.

«Siempre es de noche;
si no, no necesitaríamos luz»


Thelonious Monk


Aún recibo buenos días
de vecinos y señoras
que se lanzan a los días en vestidos de una historia
que de pronto arremolina
y es contada con los codos en la mesa,
mientras suben los vapores de una sopa de fideos.

Me cuidaste aquella vez
en la que llegué a tu orilla,
con el timón encajado entre mis manos
y metido en el recuerdo
de una fiebre tropical…

No sabría hacerte bien;
solamente en mi dorso llevo espumas,
Ella recarga su cabeza
y contempla sobre el muro de los tiempos
las puestas de sol.

Mientras tiembla un temblor,
sobre las cajas y los libros,
te bendigo cual si fuese ahora posible
explotar mis nexos con Sinatra…

No hace mucho rocé
con las yemas de los dedos una planta,
una rubia que estaba conmigo
sobre la azotea
y que buscaba un ángulo afilado,
para hacerle fotos a la iglesia,
preguntó tu nombre
-no ha sido bautizada- respondí
y bajé hasta la cocina a fumarme un cigarrillo.

Voy de un modo siendo otros
que yo soy;
hay quien cuenta sobre mí
enfermedades e infecciones,
voy yo mismo a los mercados
y yo mismo las escojo las legumbres.

Ni siquiera miraría a donde estas,
Ella es Charly;
pero en el fondo le intriga
la serenidad de esta violencia.

Tengo un frigorífico de segunda mano
y los aleteos de los peces voladores
-cuando bebo mi cerveza en la cochera,
me reportan de lejanas latitudes
donde –dicen,
siempre hay alguien como yo,
reprochando haber vuelto de todas sus muertes.

Debí verte en algún cine
o algún parque de atracciones;
pero al ir con Ella
y entregado a los deberes de la guerra,
en un pase de silencio
caminé sin detenerme…

Esta hinchada y casi viva
la cicatriz de las heridas
que como tierra me sanaste.
También sé que fuiste tú
quien volvió a cocer mi sombra
a mis insomnios.

Ella lo notó
y no volvió hasta conseguir
el mejor ron de la ciudad.
Omar Alej.


martes, 29 de diciembre de 2015

Estoy escrito, donde te dejé.

“Amor que tiene calidad de vida,
amor sin exigencias de futuro,
presente del pasado,
amor más poderoso que la vida:
perdido y encontrado.
Encontrado, perdido...”

Amor más poderoso que la vida. Jaime Gil de Biedma.


Donde te dejé
-ya se puede ver,
subirá una raíz
y hecha grumo con el suelo,
cortara la luz corriente
de los automóviles modernos…

Quise mostrarte
donde estaba Sincara, el fugitivo de mi sueño,
e interviniendo saludaste al comisario
de la estrella lustrada…
Una ley
-tan vieja,
como la que tú cuidas  
¿precisamente,
cuando contempla el acceso de los bailarines?

Ya antes había pasado este martes,
mientras quisieras que yo..;

Pero por entonces
no tenías credenciales,
y fui aquel chico sobrado
con la sensación
de que algo en ti nos faltaba,
y hoy que de nuevo
vuelvo a verte sin mí,
que indefensa…

Desde ahí,
donde te dejé,
como si ya hubiese olvidado,
hare jumping en la luna;
en mí, el juicio de las cosas
pulsara por otro tiempo, diferente.

Ponte gafas, babe…
ponte dentro de un baúl
si no has visto a un chico de barrio
beber ron en mitad de un océano con tormenta.

Si te contara de qué infamias
he quitado mi estudiada delgadez,   
volverías y pedirías
poder tratarme
con el arte de las musas
que se acercan hasta ver
que nunca nadie
regresó de mis poemas.

El ahora ya se ha ido  
y el presente es lo que tiene venir a la florida
por hachís…

Con quince o veinte horas sin silencio,
estar bebiendo proyectó mi silla
hasta casi darme un golpe
con el ángel que venía en paracaídas,
para ver el fin del año una vez más…

Ante la falta de sensibles novelistas
en tu club,
lee la novela,
en las arrugas que falsean en mis parpados,
el anti héroe se llama Lorenzo
y tienes muchas cosas que olvidar;
ponte gafas, babe…

No veras dentro de la alcantarilla.
Sola, solo has visto tu nariz.
No sabrás a que cámara mirar
cuando el director te llame a la acción:

Soy más que invisible.  

Abre los ojos,
te funcionará
cuando del mal sueño
te despiertes aquí…
donde yo estoy,
donde no sabias
que era capaz de sobrevivir
sin un solo disparo,
sin defenderme.

Donde te dejé
-yo que te lo hice
con mis dos delicadas manos,
no tenía opciones.

Iré rajado
-justo a la mitad,
en año nuevo
a mí me da lo mismo llorar que reír;
pero reír
me duele un poco más.

Tengo mis espinas
y he hablado bastante de Charles Baudelaire.
Para mañana me habré ido de caza,
me casaré, divino, enamorado
y de azul…
siempre quise presenciar  
la vida que le quitan a un hombre, una mujer.

Donde te dejé
hay azares y villanos,
es del verde de un gran árbol fuerte,
crúzalo el atrio
y ven por la pared,
hay un retorno que lleva
a dónde te dejé
lo que iba a decir.
Omar Alej. 

lunes, 28 de diciembre de 2015

"¡It´s alive! ¡It´s alive!"

“El Poeta es igual a este señor del nublo,
Que habita la tormenta y ríe del ballestero.
Exiliado en la tierra, sufriendo el griterío,
Sus alas de gigante le impiden caminar.”

De Spleen e Ideal: 2. El albatros. Charles Baudelaire.


Tienes que irte,
ya están aquí
quienes deciden
por ti y por mí…

Solo una tregua
por navidad
nos dio este tiempo,
pequeña odiosa.

Puedes volver
a donde están todos:

Donde los bienes,
desde el futuro,
vienen llegando…

Tapa la herida
en tu cabeza
que hice al llamarte,
de ahí brota una marea
que todo rentaliza;

Pero vuelven tendencias,
te ríes
y el corazón lo juegas
a los juegos donde hay cartas
de latentes fortunas
que te buscan
a ti…

Ahora,
en el contrasentido de la sombra,
te depilas con maestría
y no crees en más verdad
que la del cielo en las orillas
de tu falda:

Galopa un príncipe gris
a lomos de un corcel
de fuel injection.

Decidiste
no bajar de lo más alto
y ahí estas antes del sol;
como un lunar de puro brillo,
centelleante.

Debiera decirlo
y señalar que muerto el sol,
nos sueñas tú,
a los intrusos.

Sin embargo
no podría cargar con el peso
de haber roto la quietud
de alguien que va juntando sus pedazos
y creyendo -al mismo tiempo,
en geografías.

-bueno-
-al menos,
les podrás contar,
a aquellos hijos que no tendremos,
del amor,
cuando no es
como te han dicho
que sería.

Después, después,
aun llegando
y aun sintiendo
que más allá de ti,
pequeña odiosa,
sube la luna para ser vista,
por quien camina
solo en la estación,
donde una vez
los lobos fueron…

Me llevan preso,
cae mi flequillo sobre las micas
de mis gafas de sol,
mi sombrero conmigo, mojado…

Son muchos años de ver
que quieran llevarse
mis escamas de pez;
pero aún mis reflejos son los de un hombre
y hoy sé que tú tampoco,
pequeña odiosa,
escucharías a quien dice que esta vivo
Charles Baudelaire.
Omar Alej.

¿Jóvenes? Aún.

“porque hasta el tiempo, ese pariente pobre
que conoció mejores días,
parece hoy partidario de la felicidad,
cantemos, alegría!”

Canción de aniversario. Jaime gil de Biedma.


Hola,
hace un buen día por la mañana
y se fue pronto la noche buena.

¿Sigues en cama..?
¿estas dando vueltas
cuando el viento de diciembre
hace un claro en las sabanas pintadas
de crayolas y acuarelas?

Me pregunto
si aún hoy
-en el día de los santos inocentes,
sigue siendo tuya
-tan flagrante,
la memoria de tu sexo
en los colegios;
en las tardes cuando crees
que hemos roto las ventanas de un gigante
que viviera entre las nubes
de vinyl.

Dime qué resguardas
en la cámara secreta de tu lámpara metálica
y dime hasta donde estiraras
las desidias de otro invierno
sin pestañas y acabado
en promesas impares…

Yo me siento
sobre el borde,
en la banqueta,
de una oración de ternura que no artículo,
al final.

¿Tú aún estás de camino a otra ciudad
o aún estoy acostumbrado al porvenir?

Sabiendo que el rumbo de mi aliento
dura menos, al ir detrás de ti,
que cuando he matado a alguien,
ya he dejado de alentar, aros de humo.

Tus manos están manchadas
con el carbón de las pancartas;
los manifestantes
que no portan letreros
no encuentran pareja,
ya no podrán entrar en los hoteles.

Una sola música, despacio,
aún, no se detiene,

¿Sigues dejando tu risa
descubierta
en los espejos
de los baños públicos?

Aún no le dije a nadie
que salen de mis venas,
lianas que enraízan
la distancia tuya y mía
con otros soñadores.

¿Tú?
¿Aún me recuerdas?

No estaba loco
ni ahora lo estoy,
solo estaba bromeando.

¿Aún dirías que…
puedo ser
un chico gracioso?
Omar Alej.


jueves, 24 de diciembre de 2015

Postales Camboyanas, por diciembre, de Miami.

“Spending warm Summer days indoors
Writing frightening verse
To a buck toothed girl in Luxembourg

Ask me, ask me, ask me
Ask me, ask me, ask me”
The Smiths - Ask

¡Fui a Miami!
Como hace zoom la abeja
se los digo;
de acritud voy bien servido. 
Había todo,
ciertamente que había todo,
sin espacio para la nada.
Amarlo
era dejarlo
y también a mí me pasa.
¡He llegado hasta el gabacho!
¿eso es ida o regreso?
oriné sobre las ratas
que se mueven en mi techo,
eso fue. 
Vi una alberca
y la ignoré.
Estaba solo
o podría estar acompañado
de alguien a quien no conozco.
Deberíamos decir,
para hacerlo,
el deseo,
realidad,
estaré en otro lado,
cuando bajes a buscarme,
firme.
Comensales en cocinas de cubanos
sonreían de apetito
y de poemas…
Truculento era yo
que ahí estaba sin resaca
y con los ojos tras las gafas de García,
viéndolos
en mi propio trance de indigencia.
Inocente ante las garzas,
dediqué aquel pensamiento
a los niños que -ella y yo, una vez fuimos…
en distintas hermandades
a las que quiero, firmemente, destruir.
Dime sí
o dime no
-tan solo estoy,
tú dime algo.
Ok,
en las tiendas donde venden portavasos
le compré a una señora
cada sobra del mercado de valores,
regateamos y al final
su desprecio me costó menos de un dólar,
canadiense.
Devolverme de avenidas
viendo ir a los mercedes
simuló mi corazón como metralla
de canciones del futuro de Cartero,
daban duro los parlantes
y sonaba esa canción donde Julieta
descompone los relojes de Romeo.
Fue continua la charla con el viento
y del cielo no me hice
por falta de tierras…

Me premiaron con belleza
en cada mirada que yo hacía,
con los años cuesta arriba y regresando
no bastó mi pobre inglés;
pero se izó sobres sus pieles mi fortuna
hecha saliva.
Antes había estado
y esta vez fue la primera
en que conté
la misma historia de un pequeño
que nació allá en sonora:

Germinado en el vientre de una púa
con el semen de un botón.
Son bonitas las palmeras,
es bonito hasta el cerrojo
de las puertas
y yo no,
maldita sea… 
 Yo pisé el suelo helado
de la pena
y no cambié.
Me quedé en lo que soy,
posiblemente.

No me voy;
en cualquier sitio vive un Camboyano
que se mueve bien en los bailes de pegado,
pegadito.

Omar Alej.





miércoles, 23 de diciembre de 2015

Carta a santa de un chico PoPbre.


¿Qué daño me recuerda tu sonrisa?
¿Y cuál dureza mía está en tus ojos?
¿Me tranquilizas porque estuve cerca
de ti en algún momento? 

Conversación. Jaime Gil de Biedma.


Help me, santa,
help me.
¿No lo ves
que pierdo el decoro?
Que la llamo al despertar
y que le digo
que padezco disfunciones de virilidad.

Help me, santa,
help me.
Estoy atrás de un trago de tequila
y me duelen las encías
de las hienas al reírme:

¡Vaya noche que he pasado!

Soy un foco de infecciones infecciosas;
mundo bobo que me adora
y me destruye:

Nadie cree
que pudiera ser así
-tan increíble como soy,
todos pretenden que pretendo,
nada más.

No los quiero thundercats
ni machinas japonesas,
yo, lo que quiero es romper la piñata;
despertarme en el medio
de una novela de Emmanuel Carrère
o ser el que lleva el café de Beyonce…

Help me, santa,
help me.
Que me quieran mucho las brujas,
tanto que no puedan conjurar
sin mi pócima secreta…
que se arranquen las paredes a besarme;
arrodillarse ante mi sombra
y predilecto quiero ser,
para quien piensa en olvidarme.

Tú eres gordo,
yo delgado.
Tú barbudo,
yo lampiño.
Tú gabacho,
yo mexica.

No podremos entendernos,
lo aprendí cuando faltaste
cada año de mi infancia.

Sin embargo,
si no atiendes, este pedimento de borracho,
yo podría matarte un reno.
Yo podría teñir de negro
tu espantoso disfraz rojo
de travelo fucking brodway.

Help me, santa,
help me,
ponme más pistachos.
Omar Alej.

martes, 22 de diciembre de 2015

Certeza y Fe.

“Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario.”
Pandémica y celeste. Jaime Gil de Biedma.


Tú,
que como yo
ahora estas sola,
en compañía de alguien más
¿dónde estás?

¿Sabrás encontrarme
o ya te perdí?

Solamente yo soy otro sospechando:

Si eres mía
sangraras por demostrarlo.

Caminaba
y los caminos terminaron.

Cayó nieve y grité;
encontré aquel gesto
que era propio de los desesperados
y grité hasta saber que no había nadie.

Me tumbé en el pasto,
atando la brisa.
Tú gesto de calor
estaba musicalizado
por el rechinido de un columpio
que parecía estar esperando.

Fue cuando estabas con él,
en el punto más alto de la ciudad,
avergonzada por lo aburrido de sus ropas interiores
y en el acto sublime de una mala felación.

Pero ahora
hay un niño dios en cada esquina
pidiendo monedas,
no distingo diferencias
entre ellos y yo.

Alienado por botellas
y sabiendo que el timón de mis ideas
es el humo,
he elegido que mi amor
no lo sea todo
y beber esta cerveza
por el gusto de la sal que hay en los mares.

Paso hojas a La línea de sombra,
lo termino.
Joseph Conrad me despide,
no sin antes recordarme
que hay quietudes que enloquecen.

Desprenderme de mi sombra,
lo que he hecho
y que no sigue,
me hizo largo cual si fuera tiempo muerto.

Me recuerdo que el sol baja
y que la noche se levanta
replegando a los recuerdos
contra el filo de los vidrios rotos,
para ver si muerden o ladran.

He elegido que mi amor
no lo sea todo,
lo maldigo
y ahí lo guardo, en una caja
junto al traje marinero
que yo usaba en las misas de domingo.

Me abracé al dolor primero,
me sostuve con las manos
de una soga;

Pero sin mi amor
ni el miedo me sirve.
Omar Alej.

lunes, 21 de diciembre de 2015

No quiero querer.


Quizá podría intentar entender su manera inocente de hacerme aquel daño: cada uno es lo que es; pero solo la propia fuerza de algo tan doloroso me ayuda a sostenerme. No la razón.

Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Lo que truena en las pantallas,
encendidas dentro de un súper mercado,
es mi pecho;
La nostalgia de una estrella
embarrando en las ventanillas del avión
su polen lejos,
es mi pecho.

Nada aquí
ni allá en Judea
quiere en realidad;
las palomas cogen migas con el pico
y se van
cuando yo duermo:

Así es triste
hasta la luna.

La verdad que yo poseo
es el agua
de las casas desterradas
de ciudades, cuando he visto el sol salir
de los ojos de la gente quedé abierto.

En mi pecho brinca un grillo.
La deriva de mis suertes
y faenas
en mis huesos se va enfriando,
turbulencia…

El reflejo de la luz en la madera
no vence a las palabras
que se arraigan en la noche.

Algo en mí
que esta partido
esta mañana
va punzando desde dentro…

Tengo que seguir andando;
los demonios,
adelante,
deben ser alimentados.
Me dejo un poco del sudor
que transpiro en duermevelas…

Fallé al ser
gracia y arcilla.
No bastó mi corazón,
para concierto de audacias.

¿Vuelvo a mi
o esto es perderme?

Hasta ella,
no vi más
y echo de menos
esa vida que le di
y que servía de espejismo
en la luces apagadas
y el silencio.

Nuevo lunes
contra el duelo navideño
de los fines de semana
acampando en la puntilla de mis pies
como un fantasma.

No podría contar
con poder prevenir
cada ruptura que deja un monzón,
no podría contar
ni siquiera
hasta el numero dos.

Querría…
pero sé bien
lo que nunca será.
Omar Alej.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

El MexicoAmericano.

El problema del mundo es que los estúpidos están seguros de todo
y los inteligentes están llenos de dudas.

Bertrand Russel.


No, mister america,
no he venido
guiado por las almas del peyote.

Y no tengo,
para venta,
algún verso de Sor Juana;
no vendemos la poesía
¿quién le ha dicho?

No se agobie
en querer con querencia
de raza;
estoy seguro que usted puede…

Sin embargo
no le puedo dar en prenda
el color del negro de mis ojos
ni el aroma de la tierra mojada
allá en Jalisco.

Vengo aquí como turista
a comprar figuras a escala
de grandes monumentos
y no he traído ni huapangos
ni algún trio que cante boleros.

Gringo,
sé que quieres,
del fusil de Pancho Villa,
los secretos del amor
en polvorosa;

Pero no,
yo no soy el que aquí inspira
los corridos
y leyendas.
Soy el otro.

Ahora mismo me sorprende
el interés
que tienes por Alfonso Reyes,
la sazón intelectual de los mexicas
y el corte confección de un traje de charro.

Quieres ver Valle de Bravo,
San Cristóbal de las Casas,
Tepoztlán  
y pedirle a la virgen de Juquila
un amor correspondido
que dure más que la resaca de spring break…

Tiernamente
quieres ser
-por una tarde,
el andariego,
paloma negra,
el hijo del pueblo.

Solamente no lo grites,
¡Viva México cabrones!,
no lo grites;
no se puede traducir
una esperanza.

Vine aquí creyéndote
un enemigo de mi pueblo
y es en tono confesión
que te confieso:

Yo también querría quedarme
con cada cosa hermosa
que no usara dignamente un extranjero.
Omar Alej.

martes, 15 de diciembre de 2015

Amable paranoia.


Que la sinceridad
con que te has entregado
no la comprenden ellos,
niña Isabel. Ten cuidado.

A una dama muy joven, separada. Jaime Gil de Biedma.


Cuídate del bajo cielo,
de sentir que vuelas alto,
cuídate
y mima tus pasos,
ve sin prisa…

Cuídate del sol
a punto de explotar,
para cubrirla de dorado
tu propia luz de catarata.

Cuídate de hacerte sombra
en satín negro
y decorar en un salón
las horas muertas
de un objeto que deseaste
alguna vez.

Cuídate de quien te diga la verdad;
cuídate –mucho,
de quien dice que mentir
solo es mentira
y nada más…

Cuídate en los feriados
del cobarde
y pide que te llamen
-solamente algunas veces,
por tu nombre de deidad.

No persigas en el ruido
la razón de lo que escuchas.
No te ensueñes como un ángel
al dormir dentro del cielo.
Cuídate de los que vuelven
en tiempo pasado,
para ver la sangre del futuro.

Cuídate
y cuidado con saber
algunas leyes.

Cuídate al partir.
Cuídate al llegar.

Cuídate
las sensaciones
y el secreto de tus risas;
cuando vengan,
cuídate.

Cuídate de las traiciones
y al traidor
clávale un trébol,
como escudo de la casa del invierno,
en la solapa.

Cuídate
y aguanta el aire.
Vuélvete de matorrales
si los perros de presa
de los invasores
te persiguen.

Cuídate,
esquiva el hierro de la hoz
con la cual fue sometida
la alegría.

Cuídate;
tienen envidias
y molestias
de infantiles aflicciones
al costado de la costa de los buenos…

Cuídate.
Hoy lo sabemos,
a los años de la gloria
les sucede un minuto terminal
y el cuerpo tenso
ante las imágenes de otros
en televisión.

Cuídate
y no pretendas
que jamás vuelva el fantasma;
vive en la ley musical
de cada cosa.

Pero no te cuides demasiado;

Un amor siempre capaz  
de devolvernos la intemperie
aquí nos cuida.
Omar Alej. 

lunes, 14 de diciembre de 2015

Había una vez un cuento...

Tenía un despertar lento y de rasgos lúgubres; pero luego de llamarla por su nombre y con el nombre de todas las luces del alba, despertaba hambrienta.

Yo estaba, de la cintura para arriba, en el dulce cielo… 
y de la cintura para abajo, resucitando.

Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Bruja,
por la noche
y por el día
y por la voz en el mensaje
que, maldito en la botella,
surca el sur
y es naufragio…

Bruja
guarda un juvenil
cuerpo desnudo
en la piel de un suéter negro
que Pirata le ha dejado,
por si acaso no regresa
desde el valle donde cantan los collares
y hay fuentes de cerveza,
justo al paso
de las mil y un pizzerías...

De Pirata
saben poco en los registros de los bancos.
El orgullo
de ser nada y de ser nadie
lo proyecta sobre el viento
y navegando,
su mirada ve que hay formas a color
en el foco de ceguera
que persiguen los poetas
si hay neblina.

En diciembre,
juntos, son dos soledades;
se lubrican en un néctar de humedades
y un menjurje que da olvidos
los alumbra en una huida hacia adelante:

En el cielo
son dos rayos
y derrumban todo vuelo que regresa.

Bruja tiene un gran cabello
y caderas como zonas de tregua,
a Pirata
cada diente que ha perdido
lo descojona de la risa…

Con Pirata nada es fácil;
pero Bruja,
que hace tiempo se encontró
una pata de conejo,
lo resguarda bien al niño.
Lo resguarda
y le confiesa que no está
todo el mal hecho;
le asegura que él aún puede
hacer arder cada puerto de la tierra.

A Bruja y a Pirata,
apuntan los que no saben dónde van.
A Bruja y a Pirata buscan,
con la lluvia,
las fotografías del porvenir;

Pero a Bruja y a Pirata
pareciera que los une
el más antiguo de los ritos,
aquí y ahora.

Bruja
era la princesa de un castillo,
descendía de la torre
cuando vio que en aquel barco
solamente un tripulante disparaba,
y disparando
con ridículo al cuartel de las razones…

Quiso Bruja ver aquello,
beber ron
y aferrarse en la flaqueza de Pirata
al despegar.

Bruja
pasa por su lado
y Pirata que cojea,
que es disperso
y que tiene los pies
y las manos rojas,
no la muerde…

Juntos son
dos camaradas
y dos días,
que en la luna son mareas
de bellezas y de espantos.

Para verse
sacrifican mandamientos:

Bruja lleva almas de cine,
casi ama,
y Pirata va elegante,
va vistiendo todo aquello que sea amor.
Omar Alej.

jueves, 10 de diciembre de 2015

¡Flecha!

“Las palabras del año pasado pertenecen al lenguaje del año pasado.
Las palabras del próximo año esperan otra voz.
Terminar es crear un comienzo.”
T. S. Eliot.


Ya nadie puede volver;
la tierra de antes
fue quemada
con whisky de creacionistas
y en su sitio
solo hay sombras
de los tiempos
en los que nunca salía el sol…

Del embargo de las fuentes,
las semillas han brotado en flores rosas.
Se abre el rumbo
porque no hay origen,
ya.

Es como si nunca hubiese estado
ahí la soledad.
Es como no tenerle miedo
a lo que tuve.

No quedan deudas
en ficciones
ni gestualidad en el cadáver:

No queda lo que falta.

La avanzada de los números
marcó en cero
y mis alas ya no temen
los itinerarios del último vuelo:

Solo era una invención
que alguna vez
fue destilada por el fuego.

Si quisiera señalar
a donde estaba
mi reflejo apuntaría
a donde estoy;
un horizonte contra otro
y espiral…

No podríamos volver
en navidades,
no podríamos volver en verano;
ni siquiera en nuestras muertes
volveremos a ir ahí,
contrapunto.

Se escapó de la materia
y como el humo se percibe,
el pasado.

Aquel verbo –ahora,
es en el después
y ya no existe;

Nada,
ni siquiera al recordarlo.

Vuelvo puro,
hacia adelante.
Omar Alej.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Los amantes malditos.

Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.

                                       Mirad:
somos nosotros.

Amistad a lo largo. Jaime Gil Biedma.


Nada tiene de pena
perderse
por amar a quien mata
el amor.
O sí.

Asustarse en el vuelo de los abejorros,
detrás de los bueyes con cencerro…

Frenéticamente temblar
si alguien llama a una broma
sobre flechas
y blancos
y niños alados.

Yo puedo decir,
de sus besos,
tres o cuatro nociones
de malestar físico;
pero no he de llorar,
no todavía:

Esperaré a las horas
en las que un carrusel este abandonado
en el costado de las vías del tren

No es fin del mundo
llegar al final del camino
que graban dos cuerpos
en donde no hay historias.

Esconderse del sol,
meditar sobre el ritmo
en el que crecen las uñas,
suplantar la esperanza
por un denso deseo de caer congelados
en el instante mismo de abrirnos los botones.

No es justamente una injusticia;
alguien debe quererlos
y surgir de esa angustia,
como surge del cosmos una burda alambrada.

Quizá
pueda ser
que en su ausencia
se gocen los días
en quietud;
pero a mí que me mojan las lluvias
me obliga en el pecho
un rayo
-otro rayo,
de fuerzas salvajes.

No es laberinto seguir caminando
en la noche:

Cantar
con los ojos arañando las calles.

Haberlo perdido el impulso vital
de todas las dudas.

Y saber que se es
solamente un esclavo.

Está bien, para mí.
No tienen nada de pena
los amantes malditos.
Omar Alej.

martes, 8 de diciembre de 2015

De un final resuelto.


“Resolución de ser feliz
por encima de todo, contra todos
y contra mí, de nuevo
-por encima de todo, ser feliz-
vuelvo a tomar esa resolución.

Pero más que el propósito de enmienda
dura el dolor del corazón.”
Resolución. Jaime Gil de Biedma.


No lo sé
por qué camino será
ni que estación enmarca el rumbo;
no lo sé si sea posible la alegría,
no lo sé si simplemente
este es un modo diferente de pedir
o de rezar
o maldecir…
no lo sé si alguien allá
me reconozca,
tan solo sé que me tengo que ir.

No lo sé
si estuve cerca
o faltando a los deseos
de aventura en los sentidos;
ahora creo que dejé mi convicción
por cuidar años de un jardín
que nunca vi y ella juraba.
No lo sé
si lo agradece o si no supo de mi herida,
tan solo sé que me tengo que ir.

No lo sé
por qué razón
me habré sentido
menos que la libertad;
dedicaba -en mi tiempo,
un poco de aire a comprender.
Me fui bajando de los cielos
-y flojito,
no lo sé si soy un globo que pinchó,
tan solo sé que me tengo que ir.

No lo sé
para quien eran los juguetes
de aquellos almacenes en av. Versalles.
Quizá en mi historia
se cruzaron
otros tantos que en sus libros
naufragaron, 
no lo sé…
tan solo sé que me tengo que ir.

No lo sé
si han sido pocas
mis mañanas en la calle
y mis noches en la calle
y mis vidas en la calle
y dos siglos en la calle,
no lo sé
¿como saberlo el temporal
si así mismo sana tanto?
No lo sé si cuando estuve
había un sitio donde estar en realidad,
tan solo sé que me tengo que ir.

No lo sé,
de lo que vi,
cuanto recuerde,
de frente ante la voz de los abismos.
Quizá este por duplicado
aquí y allá,
donde una vez me regalé
a las mareas de los sueños,
no lo sé…
si en el sentido queda algo,
para entonces, ya, quizá
no quede tiempo,
tan solo sé que me tengo que ir.

No lo sé
si de algún modo
tú también te sientas mal
de ver mi cuerpo
deformado por tu alma,
quizá en un mundo de dolor
logre sentir –de nuevo,
la sonrisa de las cosas:

No lo sé
y no lo recuerdo
tan solo sé que me tengo que ir.

Omar Alej.