martes, 24 de noviembre de 2015

Solo un rey: Tony Soprano.


-Nunca te vayas de aquí- me dijo tocándose la sien. No entendí a que se refería hasta que un día, en mitad de un temblor, me acordé de la señora que recién me había preparado las quesadillas que compré, para el desayuno. Tenía un techito muy frágil, de lámina, sostenido con unas maderas.

Todo se movía y yo pensé en ella; creo que eso fue no irme de ahí, nunca.

Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


-Aquel- me dijeron,
señalando a un hombre ancho
aunque bajito
-es el rey del mambo
e ilumina.

-Es muy joven- contesté.

Yo no esperaba demasiado;
he sabido que los reyes
son personas complicadas
y divinas…

Sabia de cosas
que no supe, yo, saber en alguien más.
Sin embargo
no se quitaba el sombrero en la mesa,
no frenaba su abolengo
ni brindaba de su reino a la salud.

Si al cruzarle por la calle
le deseaban un buen día
no decía ni siquiera media frase de concordia.

Es
-me dicen,
de las aves que hacen lumbre
y un artífice de arenas.
Siempre en pose de vanguardia,
con un don para el misterio…

Interpreta, en la guitarra,
y hace de Prince como un artista;

Pero jamás ha tendido una mano
a los humanos que lo miran hacia arriba.

Lee a Borges
y a Unamuno,
se cotiza como padre de la ciencia
y hay quien jura que lleva por adentro
la novena sinfonía.

Yo no esperaba demasiado;
he sabido que los reyes
son personas complicadas
y divinas…

Solamente que pudiera decir “hola”,
preguntarme cualquier cosa,
reprenderme si hacía falta.

Sin embargo no quería  ir queriendo.

No lo sé,
tal vez sea difícil,
para un hombre impresionante,
reconocerse en el otro.

Saber que la vida
sirve para eso...

Omar Alej.

3 comentarios:

Anónimo dijo...


Me gusta mucho el "nunca te vayas de aquí", el tener presente algo/alguien incluso si ninguno está físicamente ahí. De entrada, en la primera leída, contrasta tanto con el texto del rey... Una persona complicada, divina... un joven misterioso, sabio, frío, aparentemente sin respeto por los otros. Sin humildad, sin contacto con el otro. Eso! eso de no reconocerse en el otro por ser él alguien tan impresionante, me causa no sé... de alguna forma incrementa ese misterio y fascinación por él... como alguien tan inalcanzable y tan incomprendido, pero a la vez tan... raro... porque nadie le reprocha su actitud, al contrario buscan su mirada, su palabra... Me gusta, lo de reconocerse, que la vida se trate de eso, de poder verse en otros... entonces tal vez, puedo imaginar una frustración en él, que quizás la frialdad no es por arrogancia o superioridad, si no que va mucho más de lo que se ve, va más hacia su fondo. Entonces después de verlo así, el recordar a la señora que prepara las quesadillas, no contrasta tanto y es un poco eso... que quizás no se le dice hola, o a veces no se tiende la mano hacia ella/otros/yo que sé, pero en cualquier momento pueden aparecer ahí, están presentes y tal vez, son esos momentos donde uno puede reconocerse en el otro.

FloresFer.

Silvia Lobios dijo...

Y qué tiene que ver Tony Soprano??

Deep Camboya dijo...


Tony Soprano lo ve todo; portarnos bien y ser educados.