lunes, 16 de noviembre de 2015

Él, que persigue.


Yo no soy importante. No lo es despertarme -o acostarme, a las 4 de la matina con la noble intención de vomitar.
Importante es mi espíritu quemándose en la vida. La única técnica que me convenció, para ser divino, fue la de ser humano.

Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej. 


La perseguí
¡dioses del cielo! ¡Cuánto la perseguí!

A través de las calles,
doblando esquinas sobre el viento,
guardando silencio…
escuchando,
aprendiendo;
volviendo corrientes
los reflejos de estrella sobre el mar glaciar.

En los grandes hoteles,
en las casas de vicio,
en mi escondite, esperando.

La perseguí cada vez;
de cerca
y de lejos.

Alguna vez robé unos dineros
y fue por pagarle:

…Se llama Consuelo.

La perseguí mientras ella devoraba un libro de cabecera,
a la orden de ser heredera de Helena.

Siempre estuve detrás
o delante
o de bajo
o donde ella dijera
que era mejor, para mí,
ver con los ojos tapados
el corazón de la tierra…

Una vez me notó;
pero no era mi día.

La perseguí sin saber
que la perseguía
y me reía de un amigo
que le escribía poesías,
después me basto con verla:

Estaba tan viva
estando tan muerta.

Todo la imaginaba
y hasta yo fui imaginario,
creyendo que la perseguía
a través de todos los caminos
que vuelven de Roma.

Se iba en trenes,
en autobuses,
en aviones,
en otros brazos…

Iba de irse,
de eso iba su rollo.

No dudé -al perseguirla,
si estaba quieta
o se movía.

También lloró
-Aquella noche al perseguirla
guardé distancia,
salía de estar donde el futuro.

La primera vez de su muerte
el asesino fue otro
y aun así perseguí la marcha fúnebre
de mi fe.

Usaba lentes,
botas de nieve
y sol de playa;
todo según la complaciera…

La perseguí
porque tenía el cabello  
de mi color favorito…

No fue tan fácil,
había quimeras;
incluso algunos
que se llamaban Alain Delon
o Frank Sinatra.

El mundo es un lugar enorme
y a veces me perdí.

Me quedaba reponiéndome en la cama;
de vez en cuando salía,
tomaba cerveza
y tocia mientras fumaba.

Trataba de olvidarla
y repetía maldiciones en cristiano;
aquella forma
es mi forma de apestar y que me huela
y que se acuerde
de que llevo persiguiéndola
mucho de lo que podríamos contar
en un solo encuentro.

La perseguí
y aun la persigo.
Omar Alej.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Perseguida por capricho?, ¿por amor? ¿por confort? ¿en busca de soluciones? o ¿de paz?.

Tal vez sea destino que no la encuentres hasta ese momento en que tu dicha personal sea mas grande que tu existir.

Carlito