miércoles, 4 de noviembre de 2015

Dios ornitorrinco.


Le dije que la muerte era un invento de los muertos, intentando consolarla. Me miro de arriba abajo y se sonrió <<¿Qué sabrás tú?>>

<<No mucho; como cualquier otro ser vivo.>> pensé.

Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Aquí tienes, amor,
todo cuanto he robado.

La palabra desierto
-¡Fuck!,
que tanto me asusta
y me habla
y soy yo.

Divinos demonios,
arboles parlantes,
peces resucitados,
sueños de lodo sobre la tierra.
Tajos,
infectos asuntos,
patentes de una
sola crueldad…

Todo lo devuelvo:
Dios Ornitorrinco.

Ten los gigantes;
fueron amigos
y aunque parecen torpes
su agilidad es inmensa
cuando se trata
de bailar sobre nubes,
para exprimirlas
y hacer vinos de lluvia…

Veras que no visto
ya con las telas eternas
que me tejieron las sombras,
dentro de una cueva, cuando se hizo el sol.
Las he dejado escondidas
y puesto un buen rastro
con partes de piel...
de mi piel.  

Cada espanto devuelvo,
la sonora montaña;
el campo magnético
donde vi que brotaban
amantes a chorros de semen…

Por más que amé matar,
aquí me corrompo.

Soy sordo ahora.
Soy manco ahora.
Soy ciego ahora.
Azufre ahora.
Podrido ahora.

Ya no es más mío
ese telúrico barco
en el que hago piratas
a todos los santos
que encuentro ignorados por dios…

Ya no.

Todo lo devuelvo,
maldito
y humano:
Sangrando hacia dentro.

A condición
de que me recuerden yendo al abismo
y siempre lunar.
Sin haberme olvidado de nada
de lo que pude ver
y no vi.
Omar Alej.

No hay comentarios: