jueves, 29 de octubre de 2015

Volviendo a Tom Waits.


"Si acaso lo pensaba, no lo dije en voz alta."
"Por eso regresé."

El teléfono. Robert Frost.


Yo tampoco sé
para qué volvió
Tom Frost en la canción…

Pudo ser
que no fueran suficientes
los desiertos…

Pasa, cada tanto,
que se llena la oficina de correos.

Tal vez esa historia
estaba ahí
abarcando el horizonte
en un franco disimulo.
Y un buen día
-cuando el sol
no era muy negro,
declaró ante medio cigarrillo.

Tengo un mapa
de las carreteras americanas;
siempre el sur
me muestra algo.
Un amigo de ojos sabios
señaló en un paraje de Luisiana;
imaginó al propio Tom
retocando gravedades en la voz
justo antes de llamar.

Yo aquí estoy
viendo arder el pasaporte
y la foto de mi rostro
ya es de otro…

Dije no
a descender
y sintiendo improvisada
mi última cena,
dije no a Nueva Orleans.

Yo tampoco sé
para que volvió
Tom Frost en la canción…

Ciertos duelos
son pacientes.

He salido a consultarlo
y probando los voltajes
del recuerdo
nada he concluido;

Debió ser
que ciertos hombres vuelven
-y otros no,
de los infiernos.

Qué apacible
tanto tiempo recordarla,
qué miseria
ir mirando
que se acaba el delirio
que inventaba la belleza.

¿Se volvió
para mirar
-con un testigo,
las anónimas secuelas
de un adiós?

Ver en Martha
el ocaso de la noche
tal vez fuera
demasiado
y más probable que la ley del fin del mundo.

No lo sé
si yo un día vuelva.
Si después de 20 años
tome el tren
y se lo diga
lo que estuve por decirle
a cada hora…

Solo espero
resistir;

Cada día
-justo ahora, es pequeño
ante el futuro
y nace viejo.
Omar Alej.

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