miércoles, 14 de octubre de 2015

No lo soñé; mi sueño es real.

Tenía aquellos guantes; era el primer hombre en venir del futuro y encima al futuro había llegado desde el pasado. Sus ojos eran dos bolígrafos sin tinta
  –y lo sé; yo tampoco lo entiendo.

Pude ver en él cualquier cosa; en una sola postura parecía estar lleno de obsesiones. Sin embargo yo solo veía aquellos guantes.

Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Esta noche no he soñado.

Deliro sentado en el banco
de una estación de trenes,
sobre la avenida Mercosur;
justo como cada día
antes de irme a dormir.

Soy quien soy;
pero soy más quien me hace.

Al pasar la hoja
y la navaja
sobre una revista de tendencia,
percibí que respiraba a mi lado
un huraño caballero
con pintas de judío ortodoxo.

No fue que me hablara en claves,
no distendió su teoría sobre el río…
solo sollozaba
sin estar a solas.

Le ofrecí mi abrigo,
marcharme,
leer a su lado
o suponer que venía de regreso
el tren que había despedido.

Sonaba la balada de Donna Helena;
no le hizo gracia
y siguió sollozando,
cada vez más
hasta llegar al silencio.

Si lo contará a…
(a nadie se lo puedo contar,
no tengo con quien degustarlos,
perdí a todo aquel
con quien hablé de estas cosas:
la muerte está en todo).

Suelo estar roto
cuando no sueño,
ando y no ando,
e igual que hoy
en aquel día
yo no tenía
sueños soñados…

Se hizo de un golpe
luz invisible
que iluminaba
sin brillo alguno,
sin superficie.

Dicen que venden
-en la farmacia,
píldoras de corteza de pino,
para la memoria,
y es que los pinos nunca se olvidan
de crecer hacia arriba y puntiagudos
en sus maneras.

Tenía que irme;
la ebullición de tanta gente sentada ahí
-sin un hogar,
me ponía triste
y con ojeras la ensoñación
de un ruido azul…

Volví en mis pasos,
las escaleras destartaladas ya no subían
y al agacharme,
para anudarme las agujetas,
por un resquicio vi un cartel roto
que anunciaba el día
del festival donde Nick Cave
no tocaría…

Me rajé el brazo
con un alambre que resaltaba de una cabina
y un policía que no llevaba la placa puesta
solo silbaba, solo silbaba, solo silbaba
y su mujer -estoy seguro, por él rezaba

Si estas son calles
-Dios de mi vida,
mejor contemos que fue un error
preparar trozos de carne seca
con las manzanas…

El extrarradio de esta ciudad
no existe ni es cosa de tinta.

Solo volvía
¿A dónde?
¿Cuándo?
¿Y qué hora era?

Larga mañana.
Hoy.
Esta noche no he soñado;
si en mi cabeza caben de pronto
pañuelo y mundo
fue por dormir.

Omar Alej.

1 comentario:

Carolina Torres dijo...

Eres mi hombre, con frio o mojada, que me olvido de todo eso.
No eres un héroe como de los libros, hay dos o tres chicas que gustan de ti……. ¿Qué puedo hacer?
Billie Holiday.
Tu agujerado amor, Los veranos con tendencia a ser inviernos, Tus sueños vagos , por poco o mucho la ciudad te extrañara, la angustia de mis errores ¿ De qué sirve que me digas que te iras, si sé que volverás?