viernes, 23 de octubre de 2015

Durmiendo tarde.


"...Mañana no es futuro, es en seguida;
mañana es casi ahora, y hora ida;
tan sólo nos separa un sueño vano,

que mañana se toca con la mano.
Duerme, duerme, mañana será todo,
que tú eres tú y mañana es un apodo."

Diario de Djelfa. Max Aub.


Aquí estoy
con unos cuantos
suponiendo el terciopelo…

¿Qué fue lo que pasó?

Tan solo un parque,
una cochera,
una habitación
y muchas gentes…

La libreta compartida
en donde guardo
los secretos del poeta imaginario.

Tardes de humo,
diez pastillas,
ron con cola:

Un metro de guerra,
toda hacia dentro.

(También pasaron años)

Trece números,
indistintos,
de la suerte…

Todo un río;
del principio
hasta el final.

Pasó la ola,
las tormentas,
peces solos,
marejadas
y huracanes…

Salté del bote;
sobre el sitio eriazo,
la torva naval
se llevaba mi sombrero,
para protegerse del luar.

Fin, pasó.

Una estrella
que era rusa,
en la bandera americana,
y que leía
-en arameo,
el antiguo testamento,
a la hora de la cena,
con la música de Prince
a todo trapo…

El bien,
el mal…
y al mismo tiempo,
el tiempo igual.

Pasó el invierno,
vino el verano
y hubo contacto
-humano,
entre un dios triste
y una señora.

Vi tantos pueblos,
son tantas caras.

La manada de los lobos
adentrando en el desierto
la reinante longitud
de cada sombra…

Recuerdo tumbas
en cementerios,
podría ser falso;
pero los vi:
los sueños hechos
de realidad.

Pasó a las cinco.
Nada quedaba en la alacena
y fue furioso.
Ya no volvió,
solo una carta llegó de él;
pero no dije que fuera amor…

Sobre la alfombra,
entre los muebles,
yo, sin bautismo,  
pasó un milagro.

-¿Lo ves?
-¡Sí!
-vale, ahora estás viendo…
-pero, los ojos ¿cómo los cierro?

-Ya ni te odio.

Un tren, un ave, un alacrán,
sendas, canciones,
preservativos
y lubricantes:

Menudas mierdas.

Ellas pasaron,
pasaron ellos;
también The Beatles
y el paso cebra.

Todo pasó;
como en el cine,
como en el teatro,
como en la vida.

Balas
y tanques.
Libros acentuados en el lodo
y el olvido.

Fue Martin Eden.
Fue Hank Chinaski.
Fue el Pijoaparte.
Fue el Joven Werther.
Fue El Idiota.

Fue Baudelaire.

Y Charly fue siempre;
siempre fue Charly:

García es siempre.

Memoricé
sus ojos hondos
y con sus manos tallé
en mi espalda
el elemento
de un alma lejos
del cielo, pues…

Pasó y fue miedo,
noche tras noche,
el fin del mundo;
pasó la luna…

Pasó tan solo.

Omar Alej.

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