miércoles, 23 de septiembre de 2015

¿Ironía?



Pic. By: John Blanding
Salí a la calle
y no había poetas.

Vi algunas cosas
de índoles serias,
mucho era luces,
modernidad,
fotografías de alimentos,
niños a prisa
aun con lagañas
rumbo al futuro;

Pero ni un solo poeta.

Despechada, la aurora
-sin terminar de maquillarse,
dio paso al sol
sin oponerle niebla.
Así sin misterio,
sin encanto,
fueron las ocho de la mañana
en Silicon Valley.

Vi que había hombres
de gesto obtuso
vistiendo lycras
en sendos colores fosforescentes,
aleccionando como correr
sin ensuciarse.

El mundo
-¡claro!,
había cambiado
y no precisa
de tradiciones
ni de salvajes.

Yo estaba ahí
sin buscar nada;
pero sabiendo que algo faltaba:
No había poetas.

El Aldous Huxley,
con cierta sorna
vino a mi encuentro
y quise hablarle;

Pero otras cosas
se destacaban,
como murales
de artistas huecos y trasnochados;
barbados hombres
y mercaderes
que hoy venden jugos
que te adelgazan,
para que puedas sentir mejor
tu santo espíritu.

Si no tuviera siempre sospechas
diría que vi
que ahora son buenas
muchas personas…

Se hacen con perros
que son bonitos
y que no tienen el pedigrí
que tiene el amo;
pero es que no
yo no me creo
que tal delirio de vanidades
ponga en relieve lo que es profundo.

Era en Jalisco
o era Mazunte
o era en Cancún
o era el D.F.
o era en España
o fue aquí en puebla;
pero no vi
ningún poeta.

Sí, que es verdad,
todos adentro;
en las ficciones del activismo
y la hipocresía de la libertad.

Y sin embargo,
solos los viejos,
solos los niños flacos
que no consiguen
ni un beso a medias…

Deshilachados, trajes de luces,
y lunas que se han congelado.

Ingenuo fui
y pregunté,
a donde estaban
hoy los poetas;
nadie sabía…

Ninguno supo
cuando se fueron,
fue cuando todos
pedían ver muerto
a quien no quiso  
lo que ellos quieren.

Omar Alej.

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