viernes, 4 de septiembre de 2015

Feminismo travestido.


"Me enamoré de mi mujer y nunca más me volví a enamorar.
La fidelidad te la propones inconscientemente: tienes una familia, unos hijos.
¿Cómo vas a jugar al amor por ahí?” 

Pablo Picasso.


Voy a ti
¿y qué diremos?
No te olvides
de que tú también
me buscas
y no soy
ni otros labios
ni otro ser.

Guarda
en ti
el secreto,
en tu corteza,
que yo igual
te guardaré...

Voy a ti
y he aprendido
a trabajar.
No dejé nunca
de hacer
y algunas veces
me perdí;

Pero sabía
que no eras
ni ese templo
ni ese sol.

No te pido
que no rías
ni supongo
que no sueñas;

Es muy alta
tu demanda
y no quieres
dar tu nombre,
solo a cambio
de saber
que eres hermosa.

Vives fuerte
-Kamikaze,
convencida
del destino
que un día
me tendrás
que compartir:

Así el diablo
te provoque;
ni el más mínimo
de duda
te podría
entusiasmar.

Vaya dios
de carne y hueso
que me has hecho:

No son tiempos
para el arte
de esperar
y tranquila
vas al puerto,
tomas aire
y aquí llegan
tus palabras.

Te soñé
como a una santa
y así mismo
me soñaste
endemoniado.

Vil y vaga
es la justicia:
Al abrirte
-para mí,
susurraras
que solo, ¡Yo!,
soy lo que has visto.

Y no habrá en esta vida
día otro
que me pidas conocer;
volveremos al futuro
en la nave de los ciegos…
sin saber nunca un color
que no suene
o que no embriague.

Solamente,
para mí.
Solamente,
para mí.
Solamente,
para mí.

Y hasta el mínimo deseo
-por un dulce
o por sentir,
reprimirás
hasta tocarme.

No es muy cuerdo
y puede ser
que te haga mal;
pero un ángel de la guarda
-si lo besas,
quemaré.

Omar Alej.

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