lunes, 21 de septiembre de 2015

Estuve. Estaré ahí.

Con mis manos dentro de sus manos, escribió su nombre.
Sigue escrito ahí, a mitad de una libreta:
todo después era la continuación de aquella presencia.

Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


A los ojos,
dime la verdad:
todo se rompió
y nada permanece…

Yo estaré ahí,
será contagiosa
la espora de nubes
que viene ocultando
a nuevos dioses
sobre otra tierra.

Uno,
o dos,
o tres,
extraños asumirán tu condena
en su propio consuelo
y comerán mientras ves…

Yo estaré ahí
y no será posible
que de nuevo me seques
al convertirme de pez a hombre.

Te habrás ido,
me iré,
e igual que ahora, seré
como una sombra pasando
en la luz que tú leas
sobre un libro viejo
de ciencia ficción.

¿Quién luchara
por romper
tu belleza con besos?

Yo estaré ahí
y aun si ya no;
veras que mi piel
no era piel
sino aliento.

Si algún día loco
te quema.
Si se cae la galaxia
en una lluvia de fuego,
me dirás –a mí, que te diga…

Todo el dolor
de nosotros, los mansos,
se repasa en el tiempo
sin que exista algún duelo
donde puedan sanarse
las heridas abiertas
que cierran respiros.

Pero yo estaré ahí
y quizá creamos
que es volver
y no, no lo sea.

Todo se rompe
y no permanece;
pero de sus pedazos
una esquirla se clava
entre las raíces
y en las nuevas flores
que brotan, estaremos
de un modo u otro.
Omar Alej.

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